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EL SISTEMA VERBAL DEL ESPAÑOL

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La conjugación españo­la presenta formas simples y formas compuestas (construidas mediante el verbo auxiliar "haber" seguido del participio pasado del verbo conjuga­do fijado en la forma del masculino singular: He amado, has partido, hemos temido).

TIEMPOS DE INDICATIVO:

Tiempos absolutos y tiempos relativos: como tiempos absolutos, es decir, medidos desde el "ahora" que es el momento de la enunciación, el español posee las siguientes formas verbales:

Presente: (simultaneidad con el "ahora"). Cantoclip_image002

Pretérito perfecto simple: (anterioridad) canté

Futuro simple: (posterioridad) cantaré

Pretérito perfecto compuesto: (anterioridad) he cantado.

Los tiempos relativos son aquellos cuyo punto de referencia es otro momento distinto al de la enunciación. Las restantes formas verbales son relativas:

Pretérito imperfecto: (simultáneo a un momento pasado) cantaba.

Pretérito pluscuamperfecto: (pasado del pasado) había cantado.

Pretérito anterior: (pasado del pasado) hube cantado (en desuso).

Futuro anterior: (pasado del futuro) habré cantado.

Condicional simple: (futuro del pasado) cantaría.

Condicional compuesto: (pasado del futuro del pasado) Habría cantado.

EL PRESENTE: Mediante el presente, el hablante indica que la acción o proceso posee simultaneidad con el momento de la enunciación. El presente verbal no coincide con el presente cronológico sino que abarca un lapso de tiempo mucho más amplio; es, como el resto de los tiempos verbales, un tiempo subjetivo y comprende cualquier período de tiempo que el hablante sienta relacionado con el yo-ahora:

Lo juro; este año estudio poco. Este siglo tiene algo de especial.

Valores del presente: según su significación, deducible del contexto, podemos distinguir di­versos usos o valores del presente:

El presente instantáneo o puntual: supone la coincidencia exacta con el momento de la enun­ciación. Se da sólo con un tipo de verbos que realizan al enunciarla la acción que expresan: Lo juro, lo prometo, os declaro marido y mujer, te feli­cito por tu ascenso.

El presente actual indica que la acción está teniendo lugar en el momento del discurso, sin prejuzgar su duración anterior o posterior. Es el uso más común del presente: Te amo. Tenemos frío. Escribo una carta. Preparo la comida.

El presente habitual indica acciones reite­radas que se vienen realizando y que posiblemen­te se seguirán realizando después del momento del discurso, aunque ninguna de ellas coincida exactamente con éste: Por las mañanas doy un paseo. En este cine pasan buenas películas. Me corto el pelo en esta peluquería.

El presente atemporal no vincula la acción a ningún momento crono­lógico concreto, sino que refleja hechos universalmente válidos. Se deno­mina también presente gnómico por ser propio de refranes. Es el presente del discurso científi­co, de las afirmaciones generales: Dos por dos son cuatro. Los planetas describen órbitas elípticas. Más vale pájaro en la mano….

Usos trasladados: Los valores anteriores del presente se denominan rectos, es decir, son los usos del presente con valor de presente. Cuando el presente se utiliza para sustituir a otras formas verbales se considera que sufre una tras­lación. En sus usos trasladados el presente puede sustituir con diversos matices al pretéri­to, al futuro y al imperativo.

El presente histórico refiere un hecho pasado presentándolo como actual: Colón descubre América en 1492. Ayer voy al instituto y me encuentro con que no hay clase.

El presente con valor de futuro transmite la idea de una acción inminente o sentida psico­lógicamente como próxima: Mañana me examino. Las próximas vacaciones me voy a Francia.

El presente de mandato sustituye con fre­cuencia al imperativo o al subjuntivo de manda­to: Toma tu chaqueta y te vas. Aquí se pro­duce una neutralización de la modalidad (se anula la diferencia entre indicativo e imperativo), a la vez que tiene también una cierta proyección en el futuro.

PRETÉRITO PERFECTO SIMPLE Y PRETÉRITO IMPERFECTO: estas dos formas coinciden en cuanto a la categoría tiempo, pero se oponen en cuanto al aspecto: el perfecto simple presenta la acción como terminada (aspecto perfectivo), el imperfecto presenta la acción en su transcurso, sin atender a su térmi­no. Además el perfecto simple es un tiempo absoluto y el imperfecto es un tiempo relativo que indica acción simultánea a otra pasada.

Valores del imperfecto:

El imperfecto de cortesía tiene valor de pre­sente. El hablante siente demasiado directa la expresión en presente y la sustituye por el imper­fecto: ¿Qué deseaba Usted? Pues quería una camisa.

El imperfecto de conato tiene valor de futuro inminente: No se moleste, ya me iba.

El imperfecto de contrariedad atenúa también la contundencia del presente: Ahora que estaba yo tan contento, me das esa noticia.

El imperfecto "lúdico" pertenece al lenguaje infantil, es usado para situar acontecimientos ficticios en el universo del juego: Entonces, yo era el ladrón y ustedes eran los policías.

FUTURO SIMPLE: indica posterioridad respecto al momento actual y tiene un aspecto imperfectivo porque da el hecho como no acabado: Mañana iré a tu casa.

El carácter de tiempo no realizado posibi­lita una serie de usos en los que el contenido del verbo aparece no como real sino como virtual o irreal, lo que acerca esta forma a los valores modales del subjuntivo o del imperativo.

El futuro de probabilidad expresa la suposición, conjetura de una acción presente: Ahora ten­drá unos veinte años. Eso costará un dineral.

El futuro de mandato tiene el mismo valor que el imperativo: No matarás. Escribirás cien veces esta frase. El futuro con este valor se utili­za habitualmente en los textos jurídicos y administrativos.

El fututo de cortesía o distanciamiento se uti­liza para evitar el carácter directo del presen­te en determinados giros: ¿Querrá usted abrir la puerta? ¿Podrá usted darme fuego?

Futuro con valor concesivo: Será listo, pero no estudia. Aunque es listo no estudia.

EL CONDICIONAL SIMPLE: Está estrechamente relacionado con el futuro simple. Indica también posterioridad de la acción (futu­ro) pero con respecto a un punto de referencia pasado, es decir, es un tiempo relativo, es el "futuro del pasado": Afirmó que acabaría mañana.

Este tiempo se denomina condicional por aparecer en la apódosis (proposición principal) de las ora­ciones que tienen este sentido: Si tuviera dinero te lo de­jaría. Si dijeras la verdad te creería.

En las oraciones subordinadas condicionales no tiene valor de futuro del pasado, sino de futuro hipotético.

Al igual que el futuro presenta ciertos valores modales como son:

Condicional de probabilidad: en el pasado, fren­te a la probabilidad en el presente que se ex­presa con el futuro: Entonces tendría veinte años. Eso costaría un dineral.

Condicional de cortesía: ¿Querría usted abrir la puerta? ¿Podría usted darme fuego?

Condicional con valor concesivo (en el pasado): Sería listo pero no estudiaba.

Condicional de rumor: Se utiliza en el lenguaje periodístico y de los medios de comunicación, en lugar de decir: Se cree que las víctimas de la catástrofe ascienden a doscientas, se dice: Las víctimas de la catástrofe ascenderían a doscientas. Con ello se busca una economía de medios lingüísticos a la vez que se aprovecha el carácter hipotético del condicional para expre­sar que no se asume ni se deja de asumir lo enunciado; simplemente se transmite el testimo­nio de otro.

EL PRETÉRITO PERFECTO COMPUESTO: como el resto de las formas compuestas tiene aspecto perfectivo (porque el participio que forma parte de su conjugación tiene aspecto perfectivo). Al igual que el pretérito perfecto simple indica acción realizada y acabada que mantiene cierta relación con el presente. En esto se diferencia del perfecto simple que expresa una acción desvinculada del momento del discurso. Debido a ello, el perfecto compuesto se utiliza para referir acciones si­tuadas en un pasado reciente, cuyos efectos tienen todavía vigencia: ¿Qué has comido hoy? Has cerrado la llave. Cuando la acción es lejana en el pasado el uso del pretérito perfecto compuesto indica vinculación afectiva con el presente, pese al tiempo transcurrido: Mi padre ha muerto hace tres años. Mi padre murió hace tres años.

PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO Y PRETÉRITO ANTERIOR: ambos tiempos son relativos e indican una acción anterior a otra acción pasada. El pretérito ante­rior, claramente en desuso, señala una ac­ción inmediatamente anterior a otra acción tam­bién pasada: Cuando hube cantado me marché. Mientras que el pluscuamperfecto no prejuzga el tiempo transcurrido: Cuando había cantado me marché.

FUTURO COMPUESTO O PERFECTO: es un tiempo relativo. Expresa una acción anterior a un punto de refe­rencia también futuro: Tú vendrás y ya me habré ido. Es por tanto un pasado del futuro.

Tiene además como el futuro simple, un valor modal de probabilidad de que haya sucedido una acción en el pasado: ¿Habrán estudiado los alumnos?

CONDICIONAL COMPUESTO: Al igual que el futuro com­puesto es un tiempo relativo que expresa tiempo futuro y aspecto perfectivo. Indica una acción futura respecto de un pasado y anterior con respecto al condicional simple o a otro momento posterior. Dijo que me traería el traje el sábado porque ya lo habría cosido. Me dijo que cuando llegaras ya habría terminado el cuadro. Al igual que el condicional simple aparece también en la principal de las oraciones subor­dinadas condicionales: Si ayer hubiera tenido dinero te lo habría dejado (condición en el pasado).

TIEMPOS DEL SUBJUNTIVO: Su carácter atemporal

Frente al indicativo que es el modo de lo real, el subjuntivo es el modo de lo irreal, de lo virtual. Los llamados tiempos del subjuntivo no sitúan la acción en un momento concreto del eje temporal. En este sentido no son verdaderos tiempos. Su valor temporal es tan borroso que en la mayoría de los casos pueden referirse indis­tintamente a aconteci­mientos pensados como pasa­dos, como presentes o como futuros. Todos los tiempos del subjuntivo son tiempos relativos.

El PRESENTE de subjuntivo puede designar acción presente o futura: Lo que hagas ahora es asunto tuyo. Lo que hagas mañana es asunto tuyo. Ojalá apruebe en Junio.

Los tiempos del PRETÉRITO, simples o com­puestos, pueden referirse al pasado, al presente o al futuro:

PRETÉRITO IMPERFECTO: No creo que ahora me dijera la verdad (presente). Ojalá aprobase en Junio (futuro). No creo que ayer me dijera la verdad (pasado). Pretérito perfecto: Entrégame lo que hayas hecho (pasado). Mañana entregarás lo que hayas hecho (futuro).

PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO: Si ayer hubiera terminado me habría ido al cine (pasado con respecto al pasado). Si ahora hubiera terminado me iría al cine (pasado). Si mañana hubiera terminado me iría al cine (futuro).

Los tiempos de FUTURO, tanto el simple "CANTARE" como el perfecto "HUBIERE CANTADO" son formas que están claramente en desuso, sólo se emplean en el lenguaje jurídico-administrativo y en frases hechas: Quien contraviniere esta disposición será sancionado. Donde fueres haz lo que vieres.

Como puede verse en los casos anteriores el valor temporal del subjuntivo lo marca el con­texto y no los "tiempos" de subjuntivo, por ello la selección de una u otra forma viene dada por exigencias contex­tuales unas veces: Dudo que tengas razón. No creo que venga esta noche y otras por la intencionali­dad del hablante que desee transmitir uno u otro matiz, por ejemplo el grado de probabilidad que el hablante atribu­ye a la realización de la acción: Ojalá apruebe (más probable). Ojala aprobase (menos probable). Ojalá esté aquí (puede que esté). Ojalá estuviese aquí (sé que no está).

EL IMPERATIVO

El modo imperativo se caracteriza por su función exclusivamente apelativa. Su uso está restringido al mandato y sólo posee formas afir­mativas de segunda persona: CANTA, CANTAD. En los restantes casos (ora­ciones negativas, tratamien­to de respeto y una persona del plural) toma presta­das las formas del subjuntivo: No can­tes, no cantéis, salga usted, salgan ustedes, salgamos, estas formas deben analizarse como subjunti­vos con valor de mandato. En el impera­tivo al igual que en el infini­tivo y el gerundio es obligatoria la enclisis (posposición) del pronombre personal átono; La segunda persona del plural pierde la -d- intervocálica en estos casos: Cállate, dámelo, callaos, sentaos.

 

EL ARTÍCULO INDETERMINADO

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UN – UNO – UNOS – UNA – UNAS

Este artículo nos informa que el sustantivo del que se habla es desconocido. El artículo masculino “un” es la forma apocopada de “uno”.

 

__________ amigos de Carlos quedaron llorando después de perder el partido.

 

_________ mes trabajando para perder todo en ___________ minutos.

 

¿Tienes un lápiz rojo? Sí, tengo _________, ¿lo necesitas ahora?

Demoraron sólo ________ horas para terminar el trabajo que era para ser realizado en ___________ jornada de trabajo.

 

_________ amigos me dijeron que habían conocido _______ argentino que vivió en cuba.

 

Hoy hemos tenido ___________ lindo día.

 

Vi _________ caravana de vehículos haciendo propaganda política para __________ candidato a alcalde.

 

__________ amigas pretendían pasar unos días en Ciudad del Este, pero perdieron todo el dinero y tuvieron que regresar después de estar sólo _______ día en aquella hermosa ciudad.

 

En ese trabajo es necesario que cuando ________ persona te dirija la palabra, contestes con ______________ “buenos días” o __________ “buenas tardes”.

 

Suele ser más importante ____________ sonrisa verdadera que _______ abrazo fingido.

 

María se sintió muy triste cuando __________ de sus mejores amigas se cambió de ciudad.

ADJETIVOS

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Los adjetivos concuerdan en género y número con los sustantivos que acompañan.

Ejemplos:

Singular                         Plural

El perro blanco.             Los perros blancos.

La perra blanca.            Las perras blancas.

El toro negro.                Los toros negros.

La vaca negra.               Las vacas negras.

 

A los adjetivos de nacionalidad y a los que terminan en -an, -on, y -or se les agrega una a.

Inglés          inglesa

Español       española

Capitán       capitana

Campeón    campeona

Peleador     peleadora

 

Los adjetivos terminados en –e o en otras consonantes son iguales para los dos géneros.

Hombre admirable         mujer admirable

Hombre venerable         mujer venerable

Gato Pertinaz                gata pertinaz

León feroz                     leona feroz

Hombre ideal                 mujer ideal

Por último, también son iguales los adjetivos de nacionalidad terminados en –a, o en -i.

El político belga            la periodista belga

El hombre baladí           la mujer baladí

 

Elija la alternativa correcta.

 

1.       El próximo año _______________ arquitectura.

 

Estudiaba            estudie               estudiaré

 

2       Cuando ___________ mejor la ciudad podré opinar de ella.

 

         Conocí                conozca              conoceré

 

3.       en la escuela ____________ geometría y ya la pude aplicar.

 

         Aprenderé          aprendí               aprendía

 

4.       no botes las pepas del limón en el suelo, alguien se _______ resbalar.

 

         Puede                           pudo         hubiera podido

 

5.       si quieren ir al campo es necesario que se ________ ropa adecuada.

 

         Pusieron             pongan               pusieron

 

6.       cuando ________ a la feria compras tomates, papas, porotos verdes y lechugas.

 

         Fuiste                          fueras                          vayas

 

7.       Cuando estéis listos me ____________

 

         Avisáis                avisaran              avisaron

 

8.       las chiquillas _____________ un restaurante muy bueno.

 

         Descubrirán                 descubrieron                descubriesen

EL ARTÍCULO NEUTRO

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"Atendiendo a la construcción del adjetivo con el sustantivo, no hay más que dos géneros en castellano, masculino y femenino; pero atendiendo a la representación o reproducción de ideas por medio de los demostrativos, hay tres géneros: masculino, femenino y neutro.“ (Andrés Bello).

 

Descripción sintáctica

 

a) LO, además de ser el artículo neutro, también es forma neutra del pronombre personal de tercera persona, que se emplea como complemento directo o como atributo y forma masculina singular del pronombre personal de tercera persona para la función de complemento directo:

 

EJEMPLOS:

Sabes quién ganó el partido? No lo sé.

– El libro que leí ayer, lo compré en una librería del centro.

 

b) Una propiedad sintáctica del artículo neutro lo, es la de agruparse con un  adjetivo en su forma masculina singular para formar una expresión substantivada de significación abstracta:

 

Lo útil, lo bueno, lo malo, lo importante, lo esencial, lo moderno, lo difícil, lo dulce, lo grande, lo guapo, lo contento,…

Lo antiguo tiene mucho más valor que lo moderno.

 

La fórmula lo + adjetivo sirve para delimitar una parte o momento de una totalidad, en vez de una pluralidad o colectividad.

 

Lo cortés no quita lo valiente‘. En este refrán ambas cualidades deben convivir con el comportamiento de una persona.

 

con un adverbio

 

Lo bien, lo mal, lo poco, lo mucho, …

 

Lo poco que haces es suficiente.

Con lo bien que cantas, seguramente ganarás.

 

con un participio

 

lo prohibido, lo dicho, lo escrito, lo debido, lo hecho, …

 

Lo dicho, dicho está.

Lo prohibido gusta más.

Lo aprendido no se te olvidará.

 

con un adjetivo posesivo

 

lo mío, lo tuyo, lo suyo, …

¡Saludos a los tuyos!

Lo mío son las lenguas, no soy de matemáticas.

 

con sustantivos

 

con nombres comunes empleados adjetival o adverbialmente:

 

Todo fue grande en aquel príncipe: lo rey, lo capitán y lo santo.

 

con elementos que  funcionan como adjetivos

 

cuando nos referimos a algo conocido sin nombrarlo exactamente:

 

 

 

LO DE  +  un nombre = “el asunto de“  + un nombre

 

 

EJEMPLOS:

 

Lo de Paula me preocupa mucho.

Te acuerdas de lo del otro día.

Lo de tu madre, me tiene preocupado.

 

Valores de “lo“

 

a) valor intensivo

 

 Lo bien que esquía. (¡Qué bien esquía!)

Lo bueno que es. (¡Qué bueno es!)

 

b) formas idiomáticas

 

Me da lo mismo. (me da igual)

Por lo menos. A lo mejor.

Es lo de menos.

Es lo de siempre.

 

Usar el artículo correcto en los casos que corresponda

 

David es ______ mejor alumno del curso.

 

Creo que ______ mejor es que vayamos caminando.

 

_____ bueno de vivir en Florianópolis es que hacia donde vayas encuentras playas.

 

_____ camino es más agreste porque los hombres lo han hecho así.

 

Para que _____ ómnibus parase tenías que estar en el paradero.

 

Cuando voy a _____ centro salgo temprano para volver temprano.

 

Para que tengas _____ día que quieres, debes esforzarte.

 

¿Cuál es ____ mejor momento para llegar?

CARTA DEL GRAN JEFE INDIO AL PRESIDENTE DE USA

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“CARTA DEL JEFE SEATTLE (1854)”

 

clip_image002El Gran Jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El Gran Jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el Jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas.

 

"¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, o el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán ustedes comprarlos? Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los oscuros bosques, cada colina y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

 

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas; en cambio los nuestros no olvidan su tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra, y asimismo, ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia. El Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. Él se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ello, consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros. El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mis padres, los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también los son suyos, y por tanto deben tratarles con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

 

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. Él no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Les roba la tierra a sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de valores. Su apetito devorará la tierra dejando atrás solo un desierto.

 

No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.

 

No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar las hojas de los árboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quizá también esto sea porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido solo parece insultar nuestros oídos y después de todo, ¿para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solidario de la lechuza ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pino. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento, la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días, es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco puede saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.

 

Por ello, consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

 

Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una maquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos solo para sobrevivir.

 

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual: porque lo que le suceda a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.

 

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla.

 

Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo se escupen a sí mismos.

 

Esto sabemos: La tierra no pertenece al hombre: el hombre pertenece a la tierra. Todo va enlazado.

 

Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.

 

Todo lo que le ocurra a la tierra, les ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es un solo hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo.

 

Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, no queda exento del destino común. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizás el hombre blanco descubra un día; nuestro Dios es el mismo Dios.

 

Ustedes pueden pensar ahora que Él les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. Él es el Dios de los hombres y su compasión se comparte igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor indiscutible para él y si se dañara se provocaría la ira del Creador.

 

También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus.

Contaminarán sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.

 

Pero ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios que los trajo a esta tierra y que, por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde esta el águila? Desapareció.

 

Termina la vida y empieza la supervivencia.

Jefe Seattle.

LA DIFERENCIA ENTRE LAS FORMAS TÚ Y USTED

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He aquí un pequeño ejemplo que les ilustrará muy bien acerca de la diferencia.

 

clip_image001El director general de un banco se preocupaba por un joven director estrella que después de un período de trabajar junto a él, sin parar nunca, ni para almorzar, empieza a ausentarse al mediodía.  Entonces el director general del banco llama al detective privado del banco y le dice:  

 

-’Siga a López una semana entera, no vaya a ser que ande en algo malo o sucio’.    

 

El detective cumple con el cometido, vuelve e informa:  

 

-’López sale normalmente al mediodía, toma su coche, va a su casa a almorzar, luego le hace el amor a su mujer, se fuma uno de sus excelentes habanos y vuelve a trabajar’.

 

Responde el director:  

-¡Ah, bueno, menos mal, no hay nada malo en todo eso!

 

Luego el detective pregunta:

-¿Puedo tutearlo, señor?

Sorprendido, el director responde:

 

-Sí, cómo no

Y, entonces, el detective le dice:

 

-Te repito: López sale normalmente al mediodía, toma tu coche, va a tu casa a almorzar, luego le hace el amor a tu mujer, se fuma uno de tus excelentes habanos y vuelve a trabajar.

PORQUÉ / PORQUE / POR QUÉ / POR QUE

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http://www.rae.es/consultas/porque-porque-por-que-por-que

 

a) porqué

Es un sustantivo masculino que equivale a causa, motivo, razón, y se escribe con tilde por ser palabra aguda terminada en vocal. Puesto que se trata de un sustantivo, se usa normalmente precedido de artículo u otro determinante:

No comprendo el porqué de tu actitud [= la razón de tu actitud].

Todo tiene su porqué [= su causa o su motivo].

Como otros sustantivos, tiene plural:

Hay que averiguar los porqués de este cambio de actitud.

 

b) por qué

Se trata de la secuencia formada por la preposición por y el interrogativo o exclamativo qué (palabra tónica que se escribe con tilde diacrítica para distinguirla del relativo y de la conjunción que). Introduce oraciones interrogativas y exclamativas directas e indirectas:

¿Por qué no viniste ayer a la fiesta?

No comprendo por qué te pones así.

¡Por qué calles más bonitas pasamos!

Obsérvese que, a diferencia del sustantivo porqué, la secuencia por qué no puede sustituirse por términos como razón, causa o motivo.

 

c) porque

Se trata de una conjunción átona, razón por la que se escribe sin tilde. Puede usarse con dos valores:

·         Como conjunción causal, para introducir oraciones subordinadas que expresan causa, caso en que puede sustituirse por locuciones de valor asimismo causal como puesto que o ya que:

No fui a la fiesta porque no tenía ganas [= ya que no tenía ganas].

La ocupación no es total, porque quedan todavía plazas libres [= puesto que quedan todavía plazas libres].

También se emplea como encabezamiento de las respuestas a las preguntas introducidas por la secuencia por qué:

— ¿Por qué no viniste? —Porque no tenía ganas.

Cuando tiene sentido causal, es incorrecta su escritura en dos palabras.

·         Como conjunción final, seguida de un verbo en subjuntivo, con sentido equivalente a para que:

Hice cuanto pude porque no terminara así [= para que no terminara así].

En este caso, se admite también la grafía en dos palabras (pero se prefiere la escritura en una sola):

Hice cuanto pude por que no terminara así.

 

d) por que

Puede tratarse de una de las siguientes secuencias:         

·         La preposición por + el pronombre relativo que. En este caso es más corriente usar el relativo con artículo antepuesto (el que, la que, etc.):

Este es el motivo por (el) que te llamé.           

Los premios por (los) que competían no resultaban muy atractivos.

No sabemos la verdadera razón por (la) que dijo eso.

·         La preposición por + la conjunción subordinante que. Esta secuencia aparece en el caso de verbos, sustantivos o adjetivos que rigen un complemento introducido por la preposición por y llevan además una oración subordinada introducida por la conjunción que:

Al final optaron por que no se presentase.

Están ansiosos por que empecemos a trabajar en el proyecto.

Nos confesó su preocupación por que los niños pudieran enfermar.

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