Dos de los tiempos verbales más comunes para referirnos al pasado en castellano son el Pretérito Perfecto Simple y el Pretérito Imperfecto. Ambos sirven para relatar acciones pasadas con poca conexión con el momento presente, pero cada uno se utiliza para situaciones diferentes. Son dos tiempos verbales que las personas de habla extranjera suelen confundir mucho, y utilizan uno cuando deberían utilizar el otra.

Pretérito Perfecto Simple o Indefinido

Ejemplos: yo comí, yo amé, yo bebí, él habló, él calló, él miró. Su conjugación es a menudo irregular (“yo fui”, “tú hiciste”…)

Uso: en general, se refiere a acciones del pasado ya terminadas:

Acciones puntuales,

Acontecimientos que empezaron y terminaron en el momento de su ejecución

Acciones completadas en el pasado, aún cuando duraron un tiempo, sin relación con la situación presente.

El pretérito Imperfecto

Ejemplos: nosotros teníamos, vosotros escuchabais

Uso: se refiere también a tiempos pasados pero en general destaca el aspecto continuativo del verbo, sin atender a su terminación. Las acciones descritas por este tiempo verbal se prolongan a lo largo de un cierto espacio de tiempo.

Tomemos un simple ejemplo con dos bien diferenciados significados:

“No conocía a nadie en la fiesta”, (Pretérito Imperfecto) significa que no había allí ningún conocido cuando llegué, mientras que…

“No conocí a nadie en la fiesta”, (Pretérito Perfecto Simple o Indefinido) quiere decir que no entablé amistad con ninguno de los allá presentes.

En otros casos la diferencia de significado no es tan notable:

“No hice nada malo,” apunta a un tiempo pretérito, sin conexión con el presente. El interés está en el resultado.

“No hacía nada malo,” contempla más bien el aspecto continuativo del verbo, que bien podría extenderse hasta el momento presente. El interés ya no lo es tanto el resultado, sino el proceso.

Las normas de uso que se aplican a estos tiempos verbales son muy homogéneas en toda la comunidad hispano-parlante, y aunque hay usos muy específicos y un tanto subjetivos, conviene fijarse en los marcadores temporales que se usan con una u otra construcción.

Con el Pretérito Perfecto Simple o Indefinido: “ayer”, “anoche”, “el año pasado”, “hace mucho”…

Con el Pretérito Imperfecto: “(casi) siempre”, “normalmente”, “cuando era pequeño/-a”, “a veces”…

A menudo, en nuestras narraciones, combinamos ambos tiempos, reservando el Pretérito Perfecto Simple o Indefinido para relatar el evento en sí y el Pretérito Imperfecto para describir las circunstancias o el escenario. La tendencia en el lenguaje periodístico es sustituir el Pretérito Perfecto Simple o Indifinido por el Perfecto, con lo que se consigue darle mayor actualidad a la noticia, mayor cercanía a la acción pasada, destacando así sus consecuencias en el presente, por ejemplo:

“El accidente ocurrió cuando se dirigía de vuelta a casa.”

“El accidente se ha producido mientras conducía de vuelta a casa.”