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EL ESPAÑOL, LA LENGUA DE MÁS DEMANDA EN LAS AULAS DE NUEVA YORK

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http://www.holaciudad.com/el-espanol-la-lengua-mas-demanda-las-aulas-nueva-york-n629481

clip_image002El interés por aprender español aumenta en las escuelas de Nueva York, el sistema público más grande del país, con el reto de preparar jóvenes biculturales que puedan enfrentar las demandas del mercado laboral, bajo la dirección de la dominicana Milady Báez.

 

El Departamento de Educación, con 1,1 millón de estudiantes, el 40,4 % latinos, comenzará un nuevo curso escolar el próximo miércoles, y con él expandirá la enseñanza dual, que busca formar neoyorquinos capaces de hablar, leer y escribir un segundo idioma, proyecto que se ha convertido en la gran apuesta de la directora de Educación, Carmen Fariña, hija de emigrantes españoles.

 

Este semestre, el polaco se agregará a la lista de lenguas que ya se enseñan bajo este programa en algunas escuelas de los cinco condados, que se unirá al chino, francés, hebreo, creole, árabe, bengalí, coreano, ruso y el español, que sigue siendo el de más demanda en las aulas, destacó a Efe Báez, en quien Fariña delegó la responsabilidad de dirigir la oficina de educación bilingüe.

 

"Todos los días llegan niños de todas partes del mundo. Tenemos un grupo de estudiantes bien variado", que en conjunto hablan 160 idiomas en las escuelas, agregó la educadora, y destaca que han visto aumentar el número de niños mexicanos, especialmente en escuela elemental.

 

Entre el grupo de unos 150.000 estudiantes en programas de educación bilingüe (uno de ellos el de educación dual), más de 87.000 son hispanos que aprenden inglés (61 %), entre ellos dos mil niños que cruzaron solos la frontera, seguidos por chinos (14%) y los de Bangladesh (4%), según datos del Departamento de Educación.

 

Al comenzar el nuevo semestre contarán con más de 170 programas de educación dual, con el español encabezando la lista de la demanda, de acuerdo con Báez, cuya familia se estableció e Nueva York en la difícil década de 1960, durante el movimiento por los derechos civiles en este país.

 

Aunque la mayoría de los que aprenden o mejoran su español en educación dual son de origen latino, porque no se lo enseñaron en sus hogares, muchos padres anglos son conscientes de que es la lengua que hay que aprender de cara al futuro, destacó Báez, que llegó a esta ciudad a los doce años, y que ha sido maestra, directora y superintendente de escuelas.

 

"Saben que es el segundo idioma en esta ciudad cosmopolita, que tiene mucho valor y que si sus hijos lo aprenden tendrán más oportunidades cuando vayan a la universidad. También hay europeos y chinos aprendiendo español porque sus padres entienden lo que pasa con la economía global", argumentó.

 

Lamentó sin embargo que otros padres latinos no quieran que sus hijos aprendan dos idiomas.

 

"Tenemos que hacer una campaña para dejarles saber que si escogen no dar instrucción al niño en otro idioma le están cerrando las puertas a sus propios hijos. El niño que no sepa más de un idioma no tendrá el éxito que nosotros queremos para ellos", afirmó Báez y aseguró que su mayor reto es expandir la educación dual en esta ciudad.

 

Báez, hija de un sastre y una costurera, se mostró complacida de que al español no le acompañe el estigma que llevó a que muchos inmigrantes tuvieran temor de hablar su lengua, como ocurría cuando se estableció en esta ciudad.

 

"Fueron momentos muy difíciles para nosotros como latinos. Cuando fui a la escuela las monjas me decían que no se hablaba español y por cada palabra que decías tenías pagar un centavo", recordó.

 

"Pasé por ciertos traumas y por eso cuando elegí ser maestra me comprometí a que eso no le iba a ocurrir a ningún niño que estuviera bajo mi cuidado", dijo al recordar además que sus inicios en el magisterio también fueron difíciles porque a los hispanos "no nos querían en el Departamento de Educación".

 

Destacó con satisfacción que viene de una generación de latinos, la mayoría puertorriqueños "que abrimos las puertas para los hispanos en esta ciudad".

 

EL ESPAÑOL

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clip_image002El español, es casi "fonético" por excelencia y, por lo tanto, es más fácil de aprender que la mayoría de los idiomas. El español se pronuncia fonéticamente; sin embargo, hay que tener presente la ‘r’ vibrante, que es un poco compleja de pronunciar. Las letras ‘b’ y ‘v’ prácticamente no se diferencian. La letra ‘h’ no se pronuncia. En español las oraciones exclamativas e interrogativas llevan signos de interrogación y de exclamación de apertura y de cierre, por ejemplo: ¿Habla usted español? o ¡Qué lástima!

La deferencia y cortesía se expresan mediante el uso de la tercera persona "usted"; y la segunda "tú" se usa cuando existe confianza con la persona que se trata. "Ser" se usa para denotar estados permanentes: Pedro es médico; mientras que "estar" se usa para describir situaciones temporarias e indicar transición: María está soltera.

 

¿ESPAÑOL O CASTELLANO?

 

Federico de Onís decía: “Yo, que soy castellano, he sustentado siempre que no existe el problema; que precisamente lo que causa admiración es la uniformidad del español si se compara con otras lenguas, a pesar de su enorme extensión geográfica y del relativo aislamiento en que viven los pueblos donde se habla; que las diferencias que existen en la manera de hablar el español son mucho menores entre España y América que dentro de España misma; que no hay un solo fenómeno lingüístico común a toda América y exclusivo de ella; que el seseo existe en media España y no produce dificultad para entenderse ni antipatía o prevención; que, por encima de todas las diferencias locales de pronunciación y vocabulario, está el español culto que hablan y escriben las personas educadas de ambos mundos, cuyos mejores definidores han sido americanos como Bello y Cuervo, cuyo arquetipo está en los escritores clásicos y a cuya conservación y renovación contribuyen hoy por igual y con el mismo derecho y autoridad todos los grandes escritores originales de habla española sea la que fuera su nación de origen; y que esta lengua uniforme, fijada por la tradición y autorizada por el uso de todas las personas cultas, es la que deben aprender los extranjeros, seguros de que sabiéndola, pronúncienla con ‘s’ o con ‘c’, podrán pasearse sin dificultad por toda la extensión del mundo hispánico”.

Aprender Español Es Fácil

EL ESPAÑOL

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"No sólo no somos [los españoles] los dueños de la lengua: incluso, estadísticamente, somos una minoría. Lo he sabido al viajar a los países hispanos de América, al escuchar las musicalidades italianas del español del Río de la Plata, la claridad clásica del español de Colombia, pero lo percibo sobre todo al escuchar el español que se habla en Nueva York, donde existe una confederación de todas las entonaciones y acentos posibles, y donde se da uno cuenta, por contraste con la presencia del inglés y de la civilización sajona, de todas las cosas comunes que nos han legado el idioma y el tiempo, de la amplitud de los espacios imaginarios que nos abre nuestra lengua".

 

Antonio Muñoz Molina, "Una provincia del idioma", en La vida por delante, Alfaguara, Madrid, 2002, p. 43-44.

EL ESPAÑOL SE APODERA DE INTERNET, ES EL TERCER IDIOMA MÁS USADO EN LÍNEA

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http://www.vanguardia.com.mx/elespanolseapoderadeinterneteselterceridiomamasusadoenlinea-2342321.html

clip_image001Casi el 8 % de los usuarios se comunica en español, también representa el segundo idioma más hablado en Facebook, Twitter y Wikipedia

México, DF. El Instituto Cervantes, el encargado de promover la lengua y la cultura hispanoamericana, reveló hoy que un total de 21 millones de personas estudian español como lengua extranjera lo que representa casi millón y medio más respecto al 2014.

El español es hoy la segunda lengua en Wikipedia por el número de visitas, el idioma escaló tres peldaños en tan sólo un año. Solo el inglés precede al español en visitas a la conocida enciclopedia virtual, que utiliza más de 280 idiomas y que fue distinguida esta semana con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional.

De acuerdo con el estudio “El español: una lengua viva. Informe 2015? realizado por la institución, también representa el segundo idioma más hablado en Facebook y Twitter, las principales redes sociales.

En el conjunto de Internet, casi el 8 % de los usuarios se comunica en español, lo que lo convierte en el tercer idioma más utilizado en la red.

El Día del Español, también llamado El Día E, se celebra mañana 20 de junio en todos los países de habla hispana.

En este año, casi 470 millones de personas tienen el español como lengua materna (un 6.7% de la población mundial). A su vez, el grupo de usuarios potenciales de español en el mundo (cifra que aglutina al grupo de dominio nativo, el grupo de competencia limitada y el grupo de aprendices de lengua extranjera) alcanza casi los 559 millones.

Además, el estudio indica que para 2030 los hispanohablantes serán el 7.5% de la población mundial. Dentro de tres o cuatro generaciones el 10% de la población mundial se entenderá en español.

“El español: una lengua viva”, que el instituto realiza anualmente desde 2012, muestra los avances de la lengua española tanto en su utilización en todo el mundo como en el número de personas que lo estudian.

EL ESPAÑOL, EL IDIOMA MÁS “FELIZ” SEGÚN UN ESTUDIO

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http://es.euronews.com/2015/02/11/el-espanol-el-idioma-mas-feliz-segun-un-estudio-/

Por Rafa Cereceda

11/02 18:23 CET

 

clip_image002Los hispanohablantes somos los más inclinados a utilizar un lenguaje positivo frente a los mensajes tristes o cínicos, según una investigación de la Universidad de Vermont. En los diez idiomas estudiados se ha constatado una tendencia a la “felicidad lingüística”, pero la lengua española está por encima de la media.

Los científicos han recurrido al “Laboratorio de historia computacional” de la Universidad estadounidense para procesar una ingente cantidad de palabras, extraídas de Twitter, la televisión, letras de canciones, el diario The New York Times e incluso en los títulos de películas de 10 de los idiomas más hablados en el mundo.

Los idiomas estudiados son el inglés, francés, español, alemán, el portugués de Brasil, el coreano, el chino, el ruso, el indonesio y el árabe.

Los ordenadores utilizaron algoritmos para detectar las 10.000 palabras más utilizadas que después fueron “puntuadas” por los nativos de las lenguas. Por ejemplo, en inglés, “terrorista” obtuvo una puntuación de 1,30 y “risa” 8,5.

Aquí reside quizás una de las “trampas” del estudio ya que en las investigaciones basadas en encuestas los entrevistados suelen tener tendencia a puntuar al alza, según recoge el diario El País. Sin embargo consiguieron obtener una muestra bastante significativa de cinco millones de puntuaciones.

Analizando el uso de Google en español a través de la web el estudio determina que la lengua española es la más feliz. El chino sería el idioma menos optimista. En este caso la principal fuente ha sido la literatura.

Aunque posiblemente el hecho más interesante, más allá de la competición entre lenguas, es que los resultados muestran que el valor emocional de las palabras es parecido en todos los idiomas. Y lo más importante: que todos, en todas las fuentes analizadas, de China a Indonesia, utilizamos más palabras “felices” que palabras “tristes”.

El estudio está disponible en la edición digital de la revista científica estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences. En la página web de la Universidad de Vermont se pueden explorar e incluso descargar los datos.

Al comparar las puntuaciones del inglés y el español, la palabra peor valorada es “muerte” y la que obtiene la mejor puntuación “amor”.

EL ESPAÑOL EN SU LABERINTO

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http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/el-espanol-en-su-laberinto-carlos-castillo-cardona-columnista-el-tiempo/15533056

Carlos Castillo Cardona

 

clip_image001El lenguaje de hoy no es el de ayer, pero el de ayer no fue el de anteayer. Esa es su gracia y su condición esencial.

Nuestro lenguaje tiene más vida que un ser vivo. Existe, tiene pasado, con pedigrí o de origen oscuro, tiene normas más o menos claras. Se ha aliado con otros lenguajes y los ha pervertido o se ha dejado pervertir por ellos. Dispone de protectores, investigadores y las ilusas academias que rigen sus usos y aceptan o rechazan formas y vocablos. Hace diez años había cerca de 500 millones de personas que lo hablaban. Digo nuestra lengua, porque la nuestra es tan viva que todavía hay gente que no se decide a llamarla castellano o español. Unos la reconocen por su origen y los otros, por sus razones políticas y administrativas. Yo creo que español es un buen nombre, porque refleja que todo lo del hombre está dominado por la política, por la razón o por la fuerza.

El cuarto Festival de la Palabra, que se realizará este año, bajo la responsabilidad de los Amigos del Instituto Caro y Cuervo, versará sobre “el lenguaje en su laberinto”. Esta edición del festival se centrará en ilustrar, ya que es imposible resolver, en qué encrucijada nos encontramos con el lenguaje y en especial el que hablamos, transformamos y mal usamos en este país. Poco se entendería un español puro en este maremágnum de errores, líos y nudos lingüísticos que saltan a los ojos e invaden los oídos en los medios de comunicación escritos, radiados y televisados; en las conversaciones que oímos en la calle, el colegio, la universidad y la buseta; en lo que hablan los de las sillas de atrás en el cine; en las letras de canciones y los afiches y grafitis.

El lenguaje de hoy no es el de ayer, pero el de ayer no fue el de anteayer. Esa es su gracia y su condición esencial. Tenemos que aceptar nuestra variación lingüística, y gozarla. Y entenderla como consecuencias de tensiones autógenas, dadas por el uso y por el capricho, o por el uso de palabras extranjeras. Por esnobismo o por ignorancia. Todos quedamos contaminados. ¿Cuántos políticos dicen ‘colocar’ cuando deben decir ‘poner’? ¿Cuántos entrevistadores y entrevistados dicen ‘tema’ cuando no deberían decir nada? ¿Cuántos dicen ‘como tal’ cuando sobra decirlo? No hablan mal las clases humildes. Todos hablamos mal. Pero lo malo de hoy será aceptado mañana.

Cuando decimos ‘lenguaje español’ estamos abusando del término. No existe un español. A pesar de los esfuerzos de la Real Academia, el español es tan diverso como países, regiones, barrios y agrupación humana haya. Los traductores, cuando usan sus modismos locales, vuelven irritante el texto tipo barrio Lavapiés para un lector de Chapinero. Cada localidad tiene grandes variaciones, hay que aprenderlas. El hablar y el pensar que conllevan. Por eso, Shaw pudo escribir Pigmalión.

En el Festival de la Palabra se discutirá sobre los distintos aspectos del laberinto, con conocidos escritores nacionales y extranjeros, músicos, periodistas y gentes del común. Habrá lectura, música y espectáculo. Será un festival para gozar con el idioma. Se ilustrarán los legos como yo. Finalmente, somos nosotros, no el idioma, los que nos encontramos en un laberinto. No alcanzamos a entender las razones del idioma, tampoco nos resignamos a ese machaqueo de nuestra lengua. Tenemos que considerar que el lenguaje cuanto más crece es más impuro, como el amasar fortunas.

Todos perdidos, pero los ‘cuchos’ con cultura son los más perdidos en el lenguaje, gracias a que el mundo ha cambiado a velocidades antes ignoradas, y donde el lenguaje aceza y suda para ponerse al día, al minuto, al segundo. Se transforma con una rapidez que ninguna academia se le puede poner a la pata, por decirlo así. El lenguaje es inmune a la censura. ¡Viva el festival!

 

EL ESPAÑOL, LA LENGUA MÁS FELIZ DEL MUNDO

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Las más tristes, según una investigación de la Universidad de Vermont, son el chino, el coreano y el ruso

LA VOZ

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedadclip_image002

 

El español es la lengua más feliz del mundo, y no lo dice Cervantes. Así lo asegura una investigación de la Universidad de Vermont (Estados Unidos) después de analizar más de 100.000 palabras de uso frecuente en 24 lenguas diferentes. De esta forma, pasaron por el sillón de los lingüistas lenguas como el inglés, el francés, el alemán, el portugués de Brasil, el coreano, el chino, el ruso, el indonesio o el árabe.

 

Según recoge la web Médium, su objetivo era encontrar la frecuencia de palabras positivas y negativas que usaban los diferentes hablantes. Para completar este estudio, los investigadores consultaron con grupos de hablantes nativos sus sentimientos con determinadas palabras para crear una escala, con 50 calificaciones, que iba de negativa o triste a positiva y feliz. Finalmente, trazaron la distribución de la felicidad percibida para cada lengua (como se puede ver en la imagen del margen). Por ejemplo, la palabra «regalo», los ingleses la tasan en su escala de felicidad en un 7.72, mientras que los alemanes en un 3.24.

 

Con todos estos resultados, estos lingüistas lo tuvieron claro. Por un lado determinaron que el lenguaje humano es universalmente positivo y da igual el idioma que hable cada persona. Y, por otro, que la lengua más feliz es el español. Al rey de la felicidad, lo siguen el portugués y el inglés. En el lado opuesto, las lenguas más tristes son el chino, el coreano y el ruso.

Aunque esta investigación pueda parecer original por sus resultados, no es la primera vez que se lleva a cabo un estudio de corte similar. Ya en 1969, psicólogos de la Universidad de Illinois examinaron la forma en que las personas de diferentes culturas utilizan las palabras. Tras este análisis, conocida como la hipótesis Pollyanna, se concluyó que las personas solían usar con más frecuencia palabras positivas que las negativas.

 

A pesar de todos los resultados que renueva ahora el estudio de la Universidad de Vermont, lo cierto es que deja muchas dudas en el aire. ¿Por qué es el español la lengua más feliz? Solo habrá que esperar a que sigan analizando para encontrar respuesta a esta y al resto de preguntas sobre los otros idiomas.

 

¡AH, EL ESPAÑOL! ES EL IDIOMA PARA HABLAR CON DIOS

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clip_image002CORINA YORIS-VILLASANA

http://www.el-nacional.com/opinion/Ah-espanol-idioma-hablar-Dios_0_470953036.html

 

Ya en la época platónica se discutía sobre el sentido de las palabras, discusión que se mueve entre dos polos opuestos; uno, mantiene que ese significado contiene ciertos sonidos que expresan la esencia de lo nombrado; y dos, ese sentido es totalmente arbitrario y depende de la práctica y uso que le hayan dado los hablantes.

Desde el diálogo Crátilo de Platón, donde él y Hermógenes discuten sobre el sentido de las palabras, hasta nuestra época, son muchas las interpretaciones que se le han dado al uso del lenguaje. Sin entrar en esa apasionante discusión, quiero destacar el afán de cambiar el significado de algunas palabras según el capricho de quien se siente con “poder”, así como estropear el lenguaje culto para adaptarlo a una supuesta “versión popular”.

Recordemos el Calendario Republicano Francés, formulado durante la Revolución Francesa, acogido por la Convención Nacional Francesa y usado durante los años comprendidos entre 1792 y 1806. El motivo de la creación de ese nuevo calendario estuvo centrado en dos aspectos primordiales: adecuar el calendario al sistema decimal y borrar de manera definitiva toda connotación religiosa que tuviese el calendario usado hasta ese momento. Los meses adquirieron nombres relacionados con la agricultura y fenómenos naturales; así, vendimario, brumario, frimario, por tan sólo recordar los meses del otoño. En cuanto a los días, en lugar de relacionarse con un santo como ocurre en nuestro calendario usual, se les asoció con una planta o mineral, un animal o una herramienta; el primer día de Vendémiaire fue llamado Raisin (uva); o al último día de Thermidor se le adjudicó el nombre de Moulin (molino). Más allá de los inconvenientes que ese cambio originó, fue hecho con una clara intención y elaborado por un matemático, Gilbert Romme, ayudado por astrónomos, y el poeta Fabre d’Eglantine, quien ideó los nombres de los meses y los días.

Otro cambio que suele ocurrir en los tiempos tormentosos de las revoluciones es la sustitución de los nombres en calles, estados, provincias, plazas. Así, en nuestra Venezuela de hoy, hemos visto desaparecer el nombre de Sofía Imber en el Museo de Arte Contemporáneo, como también nuestro hermoso Parque Nacional El Ávila fue rebautizado Parque Nacional Waraira Repano; podríamos seguir enumerando esos cambios de nombre, pues es larga la lista; sin embargo, creo que bastan esos ejemplos para mostrar que aun cuando no se compartan las “razones” que originaron esos cambios, hay una explicación para hacerlos. Podemos contraargumentar, rechazarlos, pero hubo “un motivo”, consistente o blandengue, aceptable o reprochable.

Ahora bien, el atropello que sufre el idioma día a día no puede ser ni explicado ni justificado. No me refiero al caprichoso lenguaje que se usa habitualmente en las redes sociales; me refiero al empeño de los grupos oficialistas en desvirtuar expresiones y locuciones cuyos significados no solo están regulados por la Real Academia, sino por el uso del hablante, quien, en definitiva, impone el empleo de un vocablo.

Resulta que “ajustar” es “concertar el precio de algo”, según la RAE; y “concertar”, a su vez, significa “tratar del precio de algo”. Pero aquí nadie ha concertado ningún precio; ese famoso “ajuste” no es más que un incremento, le guste o no a quien habla de “ajustar”.

Otro capítulo de esta horrorosa ficción de manejo adecuado del lenguaje a las exigencias del “modo popular del habla”, es el referido a la aparición en el horizonte de las palabras mal empleadas, verbos mal conjugados, locuciones mal construidas. En buen castellano, verbos como forzar, soldar, avergonzar, apretar, diptongan la primera sílaba al encontrarse acentuada la vocal fuerte, sea la o, sea la e, y dan fuerzo, sueldo, avergüenzo, aprieto, y no las formas incorrectas de forzo, soldo, apreto.

Lo más trágico de toda esta distorsión lingüística es la descalificación de quienes saben usar el lenguaje. En días pasados, leí con más tristeza que asombro, cómo queriendo descalificar a un conocido político le acusaban de usar un lenguaje elitista, solamente comprendido por los escuálidos. ¡Vaya, por Dios!

Y pensar que en una ocasión, el gran Víctor Hugo, respondiendo a una pregunta que le fue hecha sobre las bondades de los idiomas, respondió: “El inglés es ideal para hablar de negocios, el alemán se hizo para las ciencias, el francés es el lenguaje del amor y el español, ¡ah, el español!, es el idioma para hablar con Dios”. También se cita algo similar atribuyéndose al gran Carlos I de España, Carlos V, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. 

 

EL ESPAÑOL, LA LENGUA MÁS FELIZ DEL MUNDO

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http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2014/08/28/espanol-lengua-feliz-mundo/00031409226179246953751.htm

 

Las más tristes, según una investigación de la Universidad de Vermont, son el chino, el coreano y el ruso

LA VOZ

El español es la lengua más feliz del mundo, y no lo dice Cervantes. Así lo asegura una investigación de la Universidad de Vermont (Estados Unidos) después de analizar más de 100.000 palabras de uso frecuente en 24 lenguas diferentes. De esta forma, pasaron por el sillón de los lingüistas lenguas como el inglés, el francés, el alemán, el portugués de Brasil, el coreano, el chino, el ruso, el indonesio o el árabe.

 

Según recoge la web Médium, su objetivo era encontrar la frecuencia de palabras positivas y negativas que usaban los diferentes hablantes. Para completar este estudio, los investigadores consultaron con grupos de hablantes nativos sus sentimientos con determinadas palabras para crear una escala, con 50 calificaciones, que iba de negativa o triste a positiva y feliz. Finalmente, trazaron la distribución de la felicidad percibida para cada lengua (como se puede ver en la imagen del margen). Por ejemplo, la palabra “regalo”, los ingleses la tasan en su escala de felicidad en un 7.72, mientras que los alemanes en un 3.24.

 

Con todos estos resultados, estos lingüistas lo tuvieron claro. Por un lado determinaron que el lenguaje humano es universalmente positivo y da igual el idioma que hable cada persona. Y, por otro, que la lengua más feliz es el español. Al rey de la felicidad, lo siguen el portugués y el inglés. En el lado opuesto, las lenguas más tristes son el chino, el coreano y el ruso.

 

Aunque esta investigación pueda parecer original por sus resultados, no es la primera vez que se lleva a cabo un estudio de corte similar. Ya en 1969, psicólogos de la Universidad de Illinois examinaron la forma en que las personas de diferentes culturas utilizan las palabras. Tras este análisis, conocida como la hipótesis Pollyanna, se concluyó que las personas solían usar con más frecuencia palabras positivas que las negativas.

 

A pesar de todos los resultados que renueva ahora el estudio de la Universidad de Vermont, lo cierto es que deja muchas dudas en el aire. ¿Por qué es el español la lengua más feliz? Solo habrá que esperar a que sigan analizando para encontrar respuesta a esta y al resto de preguntas sobre los otros idiomas.

 

EL IDIOMA CASTELLANO

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Señores un servidor:
Pedro Pérez Baticola,
cual la Academia Española,
“limpia, fija y da esplendor”.

Pero yo lo hago mejor;
y no son ganas de hablar,
pues les voy a demostrar
que es preciso meter mano
al idioma castellano
donde hay mucho que arreglar.

¿Me quieren decir por qué,
en tamaño y en esencia,
hay esa gran diferencia
entre un buque y un buqué?

¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de un presidio a presidió.

Ni de tomas a Tomás,
de un paleto a paletó
ni de topo a que topó
ni de colas a Colás.

Mas dejemos el acento
que convierte, como ves,
las ingles en un inglés
y vamos con otro cuento.

¿A ustedes no les asombra
que diciendo chico y chica,
majo y maja, rico y rica
no digamos hombre y hombra?

Y la frase tan oída
del marido y la mujer
¿por qué no tiene que ser
el marido y la marida?

El sexo a hablar nos obliga
a cada cual como digo;
si es hombre, me voy contigo;
si es mujer, me voy contiga.

¿Por qué llamamos tortero
al que elabora una torta
y al sastre que ternos corta
no le llamamos ternero?

Como tampoco imagino
ni el diccionario me explica
por qué al que gorros fabrica
no se le llama gorrino.

¿Por qué las Josefas son
por Pepitas conocidas,
como si fueran salidas
de las tripas de un melón?

¿Por qué el de Cuenca no es cuenco,
bodoque el que va de boda,
y al que los árboles poda
no se le llama podenco?

Cometa está mal escrito
y por eso no me peta;
¿hay en el cielo un cometa
que cometa algún delito?

Y no habrá quien no conciba
que llamarle firmamento
al cielo, es un esperpento;
¿quién va a firmar allá arriba?

¿Y es posible que persona
alguna acepte el criterio
de que llamen monasterio
donde no hay ninguna mona?

De igual manera me quejo
al ver que un libro es un tomo;
será un tomo si lo tomo
y si no lo tomo, un dejo.

De largo sacan largueza
en lugar de larguedad;
y de corto, cortedad,
en vez de sacar corteza.

Si el que bebe es bebedor,
el sitio es el bebedero,
y hay que llamar comedero
a lo que hoy es comedor.

Comedor será quien coma,
como es bebedor quien bebe:
y de esta manera debe
modificarse el idioma.

¿Y vuestra vista no mira
lo mismo que yo lo miro,
que quien descerreja un tiro
dispara, pero no tira?

Este verbo y más de mil
en nuestro idioma es un barro;
tira el que tira del carro,
no quien dispara un fusil.

Si se le llama mirón
al que está mirando mucho,
cuando ladre mucho un chucho,
hay que llamarle ladrón;

porque la sílaba –on
indica aumento, y extraño
que a un ramo de gran tamaño
no se le llame Ramón.

Y, por la misma razón,
si los que estáis escuchando
un buen rato estáis pasando,
estáis pasando un ratón.

¿Y no es tremenda gansada
en los teatros que sea
denominada platea
lo que nunca platea nada?
De la cárcel al rector
se le llama carcelero;
luego a quien es director
de una prisión, ¡por favor!
Hay que llamar prisionero.

Ya basta para quedar
convencido el más profano
que el idioma castellano
tiene mucho que arreglar.

Aquí se acaba la historia.
Si ahora, para terminar,
unas palmadas me dan,
ustedes no extrañarán
que les llame palmatorias.

Autor: Pablo Parellada, ”Melitón González”

 

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