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PIROPO, REQUIEBRO, GALANTERÍA

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¡ADIÓS, CORAZÓN DE ARROZ!

Leer el texto y resolver el ejercicio al final

 

Piropo, requiebro y galantería son algunos de los nombres de esas frases románticas (a veces ingenuas, a veces atrevidas) que los hombres latinos susurran o vociferan a las señoritas por la calle.

 

Es justo decir que se trata de una verdadera tradición que las mujeres adoran o detestan, según el caso, pero siempre se notan como ausentes al visitar otros países de culturas diversas.

 

Así sucedió con Guadalupe, una chica que de vacaciones en Inglaterra exclamaba con pena que allí debía ser considerada como la mujer más espantosa de la tierra ya que nadie la miraba ni le decía nada. Se sentía insignificante por la falta de gestos de aprobación de los caballeros ingleses. En su país no era difícil escuchar: "¡Adiós belleza!" o "¡Qué pedazo de mujer!". En especial cuando llevaba puesto un vestido corto o una blusa escotada. Guadalupe permanecía inmutable, caminando con la vista al frente y sólo volteando con la mano la larga cabellera castaña.

 

Bien se ha dicho que existen los piropos ingenuos y los de carácter más atrevido. Entre los del primer grupo se puede mencionar los clásicos de nuestros padres: "¡Adiós, corazón de arroz!" o "¡Bombón!", un poco pasados de moda para la nueva generación de piropeadores que prefieren términos más modernos.

 

En las calles se escucha "¡Qué diosa!" o "¡Mamita!". Sin embargo, es necesario aclarar que hay de todo, ya que el piropeador no tiene límite de edad. Están los de más de cincuenta, los de treinta y los adolescentes.

 

Entre los piropos del segundo grupo hay que hacer una observación: las groserías no entran en la categoría de piropo y son de muy mal gusto. Algunas frases atrevidas que se pueden escuchar por la calle (y en la mayoría de los casos sin recibir una mirada de odio o algún insulto por parte de las mujeres), son: "¡Te comería a besos!", "¡Qué cuerpo!", "¡Qué par de piernas!", etc.

 

También hay frases más elaboradas, como "¿Quién habrá muerto en el cielo que los ángeles están de luto?" (Para una chica vestida de negro), "¿Cuándo seremos cuatro? Tú, yo, el perro y el gato.", o "Si el amor fuera pecado, ardería en el infierno.". Aunque ya no suelen escucharse tan a menudo. Además, como regla básica, es necesario saber que por más bella que sea la señorita, si está acompañada por alguien de sexo masculino, es aconsejable mantener la boca cerrada, evitar males mayores y reservarse para la próxima.

 

Finalmente, es interesante señalar que en los últimos tiempos se observa una ida y vuelta en materia de piropos. Las adolescentes están tomando la calle y en algunos lugares hay olas de piropeadoras (en especial, a la salida del colegio) que elogian los atributos de algunos hombres que transitan las ciudades y los hacen sonrojar. Es que "amor, con amor se paga". ¿O será más bien "quien a hierro mata a hierro muere"?

 

1. Buscar en el texto los antónimos de las siguientes palabras:

Ingenuas

Susurrar

Adorar

Modernos

Grosería

 

2. Buscar en el texto los sinónimos de las siguientes palabras:

Muy fea

Invisible

Inmóvil

Recomendable

 

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CLASES DE PALABRAS

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Categorías gramaticales: Es el nombre bajo el que se agrupan todas las palabras del idioma, distribuidas por clases. Estas clases son: sustantivos o nombres, pronombres, adjetivos, adverbios, verbos, preposiciones, conjunciones y artículos.

EL SUSTANTIVO

Sustantivo o nombre: Es aquel tipo de palabras cuyo significado determina la realidad. Esto es, los sustantivos nombran todas las cosas: personas, objetos, sensaciones, sentimientos, ideas, etc.

Clases de sustantivos:

Contable: (coche) / incontable (leche)

Propio: (Juan) / común (pan)

Simple: (puerta) / compuesto (lavacoches)

Concreto: (almacén) / abstracto (belleza)

Sustantivar: se trata de convertir cualquier categoría gramatical en un sustantivo: cantar (verbo) / cante (sustantivo).

EL PRONOMBRE

Pronombre: Es la palabra que sustituye a otros términos que designan personas o cosas en un momento determinado. Ejemplo: quiero a Laura / la quiero.

Clases de pronombres:

Personales: yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos: me, te, se, nos, os, lo, mi, ti, si, le, lo, la…

Demostrativos: este, ese, aquel, estos, esos, aquellos…

Indefinidos: nada, todo, algo, nadie, alguien, alguno, bastantes, varios, cualquier, cualquiera, cualesquiera…

Numerales: un, dos, tres, primero, segundo…

Relativos: que, quien, cuyo, cual, cuantos…

Posesivos: mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro, suyo…

Interrogativos: qué, quién, cuánto, cuándo, cuál, dónde, cómo…

Pronominalizar: se trata de sustituir una palabra por un pronombre (lo, la, le): le di un beso / se lo di; le conté una historia / se la conté.

 

EL ADJETIVO

Adjetivo: Es la palabra que acompaña al nombre para determinarlo o calificarlo: Ejemplo: el coche rojo / esa casa está lejos.

Grados del adjetivo:

Positivo: Este es un postre dulce.

Comparativo: este postre es más dulce que aquel.

Superlativo: este es un postre muy dulce / dulcísimo.

Clases de adjetivos:

Especificativos: aquellos que indican una cualidad propia del sustantivo. Ejemplo; el coche rojo.

Explicativos: aquellos que redundan en una cualidad del nombre. Ejemplo: la nieve blanca

Clases de adjetivos determinativos:

Demostrativos: (este, ese, aquel)

Posesivos: (mi, tu, su, nuestra, vuestra, sus)

Indefinidos: (algún, ningún, otro, varios, cierto, bastante, demasiado, cualquier, todo, cada, etc.)

Numerales: (dos, segundo, etc.)

Interrogativos: (qué, cuántos, etc.)

Exclamativos: (qué, cuántos, etc.)

EL VERBO

Verbo: Parte de la oración que se conjuga y expresa acción y estado.

Nominalizar: Se denomina al procedimiento que consiste en pasar cualquier categoría gramatical a sustantivo. Esto es, los verbos se nominalizan así: oscurecer: oscuro.

Los tiempos verbales se dan en tres Modos: Indicativo, Subjuntivo e Imperativo.

Los Tiempos son:

Simples: Presente, Pretérito imperfecto, Pretérito perfecto simple, Futuro imperfecto, Condicional.

Compuestos: Pretérito perfecto compuesto, Pretérito anterior, Futuro perfecto, Pretérito pluscuamperfecto, Condicional perfecto.

Formas no personales: Las formas no personales no presentan desinencia de número y persona. Son el infinitivo: cantar; el gerundio: cantando; y el participio: cantado.

EL ADVERBIO

Adverbio: es una parte invariable de la oración que puede modificar, matizar o determinar a un verbo o a otro adverbio.

Clases de adverbios.

Lugar: lejos, cerca, aquí, allí, allá, acá…

Modo: así, bien, mal, etc.

Tiempo: ayer, mañana, nunca, hoy, jamás, siempre, a veces.

Duda: quizás, tal vez, acaso.

Cantidad: mucho, poco, bastante, demasiado.

Afirmación: sí, también.

Negación: no, tampoco.

LA PREPOSICIÓN

La preposición es una categoría gramatical invariable, que no tiene significado propio y que sirve para relacionar términos.

Clases de preposiciones: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras.

LA CONJUNCIÓN

La conjunción es una categoría gramatical invariable -parecida a la preposición-, que se utiliza para unir palabras y oraciones

Clases de conjunciones:

Copulativas: y, e, ni.

Disyuntivas: o, u.

Adversativas: pero, mas, sino.

Concesiva: aunque.

Causales: porque, pues,

Condicionales: si.

Comparativa: tan, tanto, que, como.

Consecutivas: tanto, que, luego.

Finales: para.

Completiva: que, si.

Locución conjuntiva: se trata de un grupo de palabras que equivalen a una conjunción (uno de sus miembros es una conjunción). Las hay del mismo tipo que las conjunciones. Ejemplos: sin embargo, de que, ya que, puesto que, con tal que, hasta el punto de que, a fin de que, tanto que, si bien, por más que, para que, etc.

 

TÉRMINOS LINGÜÍSTICOS

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Acento ortográfico. Signo con el que, según las reglas de acentuación, se representa en la escritura el acento prosódico. Se llama también tilde (´): camión, educación, avión, máquina, lingüística.

Acento prosódico. Mayor relieve o intensidad con que se pronuncia una sílaba dentro de una palabra. Se llama también acento de intensidad, tónico o fonético: mesa, responsable, alumnos, trabajo.

Adjetivo. Palabra cuya función es la modificar al sustantivo (con el que concuerda en género y número):

La casa sucia, bonita camiseta, este niño.

Con un verbo, el adjetivo funciona como atributo o como predicativo:

La casa está sucia, la camiseta es bonita, mis hijos son estos.

Los adjetivos se dividen en dos grandes clases:

Adjetivos calificativos. Son los que expresan cualidades, propiedades, estados o características de las entidades a las que modifican, como suave, valiente, nervioso, conductivo, magnético, también indican relación o pertenencia, origen como materno, policial, químico, aristócrata, americano y presunto.

Los que expresan relación o pertenencia, como materno, policial o químico, se denominan, más específicamente, adjetivos relacionales; y los que expresan nacionalidad u origen, como americano o cordobés, se llaman adjetivos gentilicios.

Adjetivos determinativos. Son los que tienen como función básica introducir el sustantivo en la oración y delimitar su alcance, expresando a cuáles o cuántas de las entidades designadas por el nombre se refiere el que habla: esta mesa, algunos días, cinco coches.

Adverbio. Palabra invariable cuya función es la de complementar a un verbo: come rápidamente, a un adjetivo: muy bonito o a otro adverbio: aquí cerca. Puede incidir sobre grupos nominales: solamente los lunes, preposicionales: incluso sin tu ayuda o sobre toda una oración: no pudo llegar a tiempo.

Aportan significados muy diversos:

Lugar: Aquí, cerca y dónde. Tiempo: Hoy, luego, recién y cuándo. Modo: Así, bien, cortésmente, cómo. Negación: No, tampoco. Afirmación: Sí, efectivamente. Duda: Quizá, posiblemente. Deseo: Ojalá. Cantidad o grado: Mucho, casi, más, cuánto. Inclusión o exclusión: Incluso, inclusive, salvo, excepto, menos. Oposición: sin embargo, no obstante. Orden: primeramente.

Agente. Entidad (persona, animal o cosa) que realiza la acción denotada por el verbo.

Paciente: Es lo opuesto, recibe la acción: Los niños son maltratados por sus padres: Los niños: Sujeto paciente; Por sus padres es agente.

El conserje cerró la oficina; La oficina fue cerrada por el conserje; El agente es el conserje

Agramatical. Se dice de las construcciones que no cumplen algún principio gramatical: *Mi madre cocina tan bien como ti (en lugar de como tú). Como se ve en el ejemplo, la agramaticalidad se señala anteponiendo un asterisco a la oración o construcción agramaticales.

Agudo/da. Se dice de la palabra que lleva el acento prosódico (golpe de voz) en la última sílaba, como camión o papel.

Antecedente: Nombre, grupo nominal u oración que precede a un relativo, determina cuál es el referente. Así, mujer es antecedente del relativo que en La mujer que vino ayer dejó un recado para ti

Apócope: Eliminación del final de la palabra: bueno: buen, tercero: tercer.

Aposición: Construcción en la que un sustantivo o un grupo nominal complementan directamente, sin nexo expreso, a otro sustantivo o grupo nominal: Tú amigo, el ciclista, ha venido a verte; María, la madre de Luis, vino ayer.

Artículo. Clase de palabras que se antepone al sustantivo e indica si lo designado es o no conocido por los interlocutores, señalando, además, su género y su número: el árbol, las mujeres, lo que me preocupa. Se distinguen dos clases de artículo:

Artículo definido o determinado. Es átono e indica que la entidad a la que se refiere el sustantivo es conocida o consabida, esto es, identificable por el receptor del mensaje. Sus formas son el, la, lo, los, las.

Artículo indefinido o indeterminado. Es tónico e indica que la entidad a la que se refiere el sustantivo no es conocida o consabida y, por tanto, no necesariamente identificable por el receptor del mensaje. Sus formas son un, una, unos, unas.

Átono. Vocal, la sílaba o la palabra que se pronuncian sin acento prosódico (golpe de voz). Mesa, niño, casa, camión.

Atributo: Función sintáctica que desempeña la palabra o grupo de palabras (generalmente un adjetivo) con verbos copulativos. Atribuye una cualidad o estado: Pedro es guapo; El libro está estropeado; Ese chico parece triste.

Categoría gramatical. Cada una de las clases de palabras establecidas en función de sus propiedades gramaticales. Las categorías fundamentales son el artículo, el sustantivo, el adjetivo, el pronombre, el verbo, el adverbio, la preposición, la conjunción y la interjección.

Complemento. Palabra o grupo de palabras que depende sintácticamente de otro elemento de la oración.

Complemento agente. El que en una oración pasiva aparece encabezado por la preposición ‘por’ indica la persona, animal o cosa que realiza la acción denotada por el verbo: La ciudad fue destruida por los romanos.

Complemento circunstancial. Complemento del verbo que expresa las circunstancias de lugar, tiempo, modo, instrumento, medio, causa, finalidad, cantidad, etc., relacionadas con la acción verbal: trabajo en una biblioteca; llegará a las dos; llovía mucho.

Complemento de régimen. Complemento encabezado siempre por una preposición y exigido por el verbo: La victoria depende de los jugadores.

Complemento directo. El que está exigido por el verbo y completa su significación Se construye sin preposición o con la preposición a: El editor aún no ha leído esta novela; Cómprate esas; Puede sustituirse con los pronombres átonos: lo(s), la(s): la he leído; Cómpratela.

Complemento indirecto. Complemento del verbo que, si es un nombre o un grupo nominal, va precedido siempre de la preposición a y puede sustituirse con los pronombres átonos: que en tercera persona adoptan las formas le, les (o se: (Le) di el paquete a tu hermana; le di el paquete; se lo di. Según el significado del verbo al que complementa, puede designar al destinatario de la acción: le hablé de ti a mi jefe; al que resulta beneficiado o perjudicado por ella: te he limpiado la casa o le han roto la bicicleta a mi hermano; al que experimenta la noción que el verbo denota: le cuesta pedir disculpas; o a la persona o cosa afectadas positiva o negativamente por las características de algo: Los pantalones le están grandes.

Conjugación. Conjunto de todas las formas de un verbo, correspondientes a los distintos modos, tiempos, números y personas. También, cada uno de los grupos a los que pertenece un verbo según la terminación de su infinitivo y que determina el modo en que se conjuga; así, los verbos terminados en -ar son de la primera conjugación, los terminados en -er son de la segunda y los terminados en -ir son de la tercera: cantar, beber, vivir.

Conjunción. Palabra invariable que introduce diversos tipos de oraciones subordinadas (conjunción subordinante) o que une palabras o secuencias sintácticamente equivalentes (conjunción coordinante).

Conjunción adversativa. La que une palabras u oraciones cuyos sentidos se oponen parcial o totalmente: pero, mas y sino.

Conjunción causal. La que introduce oraciones subordinadas causales. Las más representativas son porque y pues.

Conjunción comparativa. La que introduce el segundo término de comparación en las construcciones u oraciones comparativas. Son que y como.

Conjunción completiva. La que introduce oraciones subordinadas sustantivas. Son que (a veces, también como) y, en cierto tipo de oraciones interrogativas indirectas, si.

Conjunción concesiva. La que introduce oraciones subordinadas concesivas. La más representativa es aunque.

Conjunción condicional. La que introduce oraciones subordinadas condicionales La más representativa es si.

Conjunción consecutiva. La que une oraciones o enunciados entre los que se establece una relación de causa-consecuencia, como conque, luego o la locución así que, llamadas también conjunciones ilativas: Pienso, luego existo; Tengo mucho trabajo, así que este año no me voy de vacaciones.

Conjunción copulativa. La que une palabras, oraciones y otros grupos sintácticos estableciendo entre ellos relaciones de adición o de agregación. Son y, e, ni: maría y Pepe, ni ella ni yo.

Conjunción distributiva. Presenta una sucesión de alternativas o situaciones contrapuestas. Se construyen generalmente estas secuencias con adverbios usados correlativamente con valor de conjunciones, los cuales se anteponen a los diferentes términos que aparecen como opciones: bien…, bien…; ya…, ya…; ora…, ora…

Conjunción disyuntiva. La que expresa alternancia o elección entre palabras u oraciones. Son o, u.

Conjunción final. La que introduce oraciones subordinadas finales. Las más representativas son las locuciones para que y a fin de que.

Contracción. Proceso que fusiona dos palabras en una; del (de + el) o al (a + el): al campo, del partido.

Cuantificador. Indica cantidad o grado, sea de forma precisa (un, dos, tres.), sea de forma imprecisa (mucho, muy, poco, demasiado, varios, infinidad de, un montón de).

Demostrativo: Adjetivo o pronombre que sirve para señalar o mostrar la persona, animal o cosa designados por el elemento nominal al que acompaña o al que sustituye. Sus formas son este, ese y aquel, con sus variantes de género y número: aquella tarta es mejor que esta; Eso no me gusta.

Desiderativo. Que expresa deseo: deseo que llegue pronto; ojalá venga.

Desinencia: Segmento final que se añade a la raíz de una palabra para señalar el género y el número, en los nombres, los adjetivos y algunos pronombres; y, en los verbos, la persona, el número, el tiempo y el modo.

Determinante. Palabra que tiene como función introducir el nombre en la oración y precisar su extensión significativa, señalando a cuáles o cuántas de las entidades designadas por el nombre se refiere el que habla, o bien si estas son o no conocidas o consabidas por los interlocutores. Son determinantes el artículo y los adjetivos determinativos.

Diacrítico. Sirve para distinguir. Así, es diacrítica la tilde que distingue entre él (pronombre) y el (artículo).

Elidir. Omitir, suprimir. Los sustantivos elipsis y elisión, ambos válidos.

Estilo. Forma que adopta el enunciado dependiendo del modo de reproducir lo que alguien dice. Directo o indirecto.

Estilo directo. Aquel en el que el narrador reproduce textualmente las palabras de otra persona: El muchacho dijo: volveré mañana.

Estilo indirecto. Aquel en el que el narrador transmite lo dicho por otra persona sin reproducirlo textualmente, lo que obliga a realizar ciertos cambios lingüísticos en el enunciado original: El muchacho dijo que volvería mañana.

Flexión. Variación que experimentan las palabras a través de desinencias que expresan contenidos gramaticales, como el género masculino o femenino (flexión de género) y el número singular o plural (flexión de número) en los sustantivos; o la persona, el número, el tiempo, el modo y el aspecto en los verbos (flexión verbal).

Género. Rasgo inherente a los sustantivos por el que estos se dividen, en español, en masculinos y femeninos. Adoptan también el género, a través de la concordancia, los determinantes y adjetivos que los acompañan o los pronombres que los sustituyen. El artículo y algunos pronombres también tienen género neutro como las formas lo, esto, eso, aquello.

Gentilicio. Adjetivo que expresa nacionalidad o lugar de origen, como africano, azteca, croata, francés.

Gerundio. Forma invariable del verbo que termina en -ando en los verbos de la primera conjugación (amando, saltando) y en -iendo (o -yendo) en los de la segunda y tercera (comiendo, leyendo, viviendo). Expresa la acción verbal en su desarrollo, sin indicación de tiempo, número ni persona, y se asimila generalmente al adverbio en su funcionamiento gramatical.

Grado. Forma con la que se expresa gramaticalmente la intensidad de la propiedad denotada por los adjetivos calificativos y algunos adverbios.

Grado positivo. La propiedad denotada por el adjetivo o el adverbio aparece sin intensificar: alto, sincero, cerca.

Grado comparativo. Se atribuye a la propiedad denotada por el adjetivo o el adverbio una intensidad comparativamente mayor, menor o igual en relación con otra propiedad o con esa misma propiedad en una entidad o circunstancia distintas. Este grado se expresa utilizando los cuantificadores comparativos más, menos, tan o igual de: más alto, menos sincero, tan cerca, igual de lejos. Algunos adjetivos y adverbios tienen formas comparativas propias, como mejor (comparativo de bueno y de bien), peor (comparativo de malo y de mal), mayor (comparativo de grande) o menor (comparativo de pequeño).

Grado superlativo. La propiedad denotada por el adjetivo o el adverbio presenta la máxima intensidad, bien de modo absoluto (superlativo absoluto): altísimo, paupérrimo; bien en relación con la que presentan el resto de los integrantes de un grupo o conjunto (superlativo relativo): el más alto de mis hermanos, el menos sincero de todos, la mejor de sus novelas. Unos pocos adjetivos y adverbios son en sí mismos superlativos absolutos, porque lo eran ya en latín: óptimo, máximo, mínimo, pésimo, óptimamente, pésimamente.

Heteronimia. Fenómeno por el que los miembros de distinto sexo de una pareja de seres se designan por medio de palabras de diferente raíz: hombre/mujer, caballo/yegua.

Homófona. Palabra o expresión que se pronuncia igual que otra, pero se escribe de diferente manera, como a ver y haber.

Homónimo. Palabras que son iguales en la forma pero tienen distinto significado: Banco (de peces); Banco (de sentarse)

Indefinido (adjetivo o pronombre indefinido). El que expresa nociones de cantidad, identidad o de otro tipo de manera indeterminada, como alguno, varios, alguien, nadie, otro, cualquier(a).

Locución. Grupo de dos o más palabras que funciona como una unidad léxica con significado propio.

Locución adverbial. La que funciona como un adverbio: Todo salió a las mil maravillas: todo salió bien.

Locución conjuntiva. La que funciona como una conjunción: así que, por más que.

Morfema. Unidad mínima analizable dotada de significado, sea este léxico o gramatical. Son morfemas los prefijos y sufijos y las desinencias

Neologismo. Palabra o expresión nueva en una lengua. Ejemplo: multimedia, chequear.

Neutro. Género que no es ni masculino ni femenino. Los sustantivos no pueden tener en español género neutro, a diferencia de lo que sucede en otras lenguas, como el latín o el alemán. En español solo tienen formas neutras los demostrativos (esto, eso, aquello), los cuantificadores (tanto, cuanto, cuánto, mucho, poco), el artículo definido o determinado (lo) y los pronombres personales de tercera persona (ello, lo).

Nombre. Palabra con género inherente que designa personas, animales o cosas y es capaz de funcionar como núcleo del sujeto Equivale a sustantivo

Nombre abstracto. El que no designa una realidad material, como actitud, belleza, movimiento.

Nombre colectivo. El que en singular designa un conjunto homogéneo de personas, animales o cosas, como multitud, rebaño, manada.

Nombre común. Por oposición a nombre propio, el que posee significado y designa una cualquiera de las personas, animales o cosas de una misma clase, como bombero, pez, idea.

Nombre concreto. El que designa seres u objetos que tienen existencia real, física o material, como médico, caballo, vaso.

Nombre contable. El que designa entidades que se pueden contar, como bebé, pájaro, día.

Nombre incontable o no contable. El que designa sustancias, materias y otras nociones que no se pueden contar, como aire, nieve, sinceridad.

Nombre propio. El que carece de significado y sirve para nombrar a las personas, animales o cosas como seres individuales: Marta, Granada, Orinoco.

Polisemia. Pluralidad de significados de una palabra o expresión: pegar.

Pluralia tantaum. Sustantivos que sólo se usan en plural. Designan objetos constituidos por dos partes simétricas: las tijeras, las pinzas, las gafas.

Prefijo. Morfema que se antepone a una raíz, a la que aporta un determinado significado: ilegible, antinatural; prejubilación, desatar.

Pronombre. Palabra que funciona sintácticamente como un sustantivo, carece de contenido léxico propio:

Pronombre clítico. Pronombre átono que, por carecer de independencia fónica, se une, a efectos de pronunciación, con el elemento tónico (siempre un verbo) que lo precede o que lo sigue. En español son me, te, se, nos, os, lo(s), la(s), le(s).

Pronombre enclítico. Pronombre clítico que sigue al verbo y se escribe unido a este: hazlo, dáselas.

Pronombre personal. Los pronombres personales son los que hacen referencia a alguna de las tres personas gramaticales:

Primera: la persona que habla:

Segunda: la persona a quien se habla

Tercera: la que se refiere a cualquier otra persona o cosa.

Pueden ser átonos: me, te, se, nos, os, lo(s), la(s), le(s); o tónicos: yo, tú, vos, él, ella(s), ello(s), usted(es), nosotros/as, vosotros/as, mí, ti, sí.

Pronombre proclítico. Pronombre clítico que precede al verbo: te vi, me lo dijo.

Pronombre reflexivo. Pronombre personal cuyo antecedente es generalmente el sujeto. Pueden ser átonos: María se peinaba; o tónicos: La atraje hacia con suavidad.

Semántico. Referido al significado de las palabras.

Singularia tantum. Nombre que sólo se utiliza en singular. La salud, la sed.

Sintagma nominal. Grupo de palabras cuyo núcleo es un nombre: El novio de Ana, la escuela de flamenco, las casa grandes.

Sintagma preposicional: grupo de palabras introducidos por una preposición: En la casa, a Madrid…

Tónico. Se dice de la vocal, la sílaba o la palabra que se pronuncian con acento prosódico: camión

Verbo. Palabra que denota acción, estado o proceso, capaz de funcionar como núcleo del predicado y cuyas desinencias expresan modo, tiempo, número y persona.

Verbo auxiliar. El que sirve para formar los tiempos compuestos de los verbos, la pasiva perifrástica y las perífrasis verbales: he terminado; fuisteis premiados; hemos de trabajar; tiene que comer.

Verbo copulativo. Es un verbo vacío de significado léxico, sirve de unión entre un sujeto y un atributo y admite que este sea sustituido por el pronombre neutro lo; son copulativos en español los verbos ser, estar y parecer: La conferencia fue interesante (lo fue); El enfermo está tranquilo (lo está); Pareces cansado (lo pareces).

Verbo defectivo. El que no se conjuga en todos los tiempos y personas: soler.

Verbo impersonal. El que carece de sujeto: hace frío.

Verbo intransitivo. El que no puede llevar complemento directo: ir o nacer.

Verbo irregular. Al conjugarse, sufre cambios en la raíz en algunas de sus formas o toma desinencias distintas de las del modelo regular que le corresponde por su terminación: nevar: nieva, conducir: conduje.

Verbo pronominal. Se construye siempre con un pronombre átono que concuerda con el sujeto y que no desempeña ninguna función sintáctica: caerse, olvidarse.

Verbo regular. Se ajusta en todas sus formas al modelo fijado como regular que le corresponde por su terminación.

Verbo transitivo. El que se construye con complemento directo: tener o decir.

Voz.

Voz activa: Forma de conjugación que sirve para significar que el sujeto del verbo es agente: Juan escribe.

Voz pasiva: Tipos de oraciones pasivas: Perifrástica y pasiva refleja.

CATEGORIAS GRAMATICALES

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clip_image002Categoría gramatical es una clasificación de las palabras según su tipo. Es una clasificación morfológica y no debemos confundirla con la función sintáctica que desempeña la palabra o grupo de palabras. La gramática tradicional distingue nueve partes de la oración:

SUSTANTIVOS. Son palabras que tienen función principal propia; nos sirven para nombrar seres o cosas. Se dividen en propios, cuando distinguen a una persona, cosa o entidad, de las demás de su misma especie o agrupación: Nerón, Juan, González, Guadalajara, Argentina, Mediterráneo, manzana; comunes, cuando se generalizan los elementos de una misma especie: niño, perro, país, río, fruta; concretos, cuando hablamos de una entidad real y palpable: silla, televisión, salón, casa; y abstractos, aquellos que se refieren a pensamientos o cualidades no palpables: paz, belleza, maldad, amor, rencor.

ADJETIVOS. Son palabras que modifican directamente al sustantivo. Se dividen en calificativos cuando agregan una cualidad: niño inteligente; lobo salvaje; éstos, a su vez, se dividen en explicativos y especificativos y determinativos, cuando limitan la extensión del sustantivo y se expresan a partir de pronombres (segundo año; pocas manzanas; algunas personas).

VERBOS. El verbo es, junto con el sustantivo, una categoría principal propia que funcionalmente indica acción. Desde el punto de vista sintáctico se dividen en copulativos, cuando se enlazan al sujeto con un predicado nominal: Juan está de vacaciones; María es inteligente; transitivos, cuando la acción del sujeto recae en un objeto directo (Daniel compra chocolates; Laura tiene hambre; intransitivos, responden a las preguntas ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde?: el examen será el viernes; María fue al parque; reflexivos, cuando el sujeto y el objeto son la misma persona o cosa: Lucia se baña; recíprocos, indican reciprocidad: Laura y Miguel se aman; e impersonales, no hay sujeto que realice la acción, y por lo general, se usan en tercera persona: hace mucho frío; llueve todas las tardes.

ADVERBIOS. Son palabras que modifican al verbo, al adjetivo e, incluso, a otro adverbio; se dividen en adverbios de tiempo: hoy, ayer, mañana, ahora, antes, después, entonces, luego, tarde, temprano, pronto, cuando, siempre, nunca, jamás, ya, mientras, aún, todavía; lugar: aquí, ahí, allí, acá, allá, acullá, cerca, lejos, donde, adonde, dentro, fuera, arriba, abajo, adelante, encima, atrás; modo: bien, mal, como, cual, así, apenas, duro, despacio, alto, bajo, excepto, salvo, buenamente, malamente; cantidad: mucho, poco, muy, casi, harto, bastante, tanto, cuanto, nada; comparación: tan, más, menos, mejor, peor; afirmación: sí, cierto, ciertamente, verdaderamente, también.

ARTÍCULOS. Tienen la misma función que los adjetivos: modificar al sustantivo. Se dividen en definidos: el, la, los, las; e indefinidos: un, uno, una, unos, unas.

 

PRONOMBRES. Se trata de palabras que no tienen función propia; se caracterizan por sustituir al sustantivo sin representar a personas determinadas. Éstos se dividen en personales: yo, nosotros, nosotras, tú, ustedes, él, ella, ellos, ellas; demostrativos: este, ese, aquel; posesivos: mío, tuyo, suyo y relativos: que, quien, cual, cuyo.

PREPOSICIONES. Son unidades dependientes que sirven para modificar o complementar sustantivos, verbos, adjetivos y adverbios: la mochila de mi hermano; llegó desde Santiago; está con María; voy a la escuela. Las preposiciones en español son: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, sobre, tras.

CONJUNCIONES. Son unidades dependientes que sirven para enlazar palabras y frases: Juan y Pedro; la escuela o el trabajo; sustantivos: Chile y Brasil, adverbios: tarde como muchos; y verbos: compra y vende refacciones). Se dividen en copulativas: y, e, ni, que; disyuntivas: o, u; adversativas: pero, mas, que, sino; condicionales: si, como, con tal que, siempre que, dado que, ya que; causales: porque, pues, pues que, puesto que, supuesto que; comparativas: como, así, así como; finales: para que, porque, a fin de que y deductivas: con que, luego, pues, por consiguiente.

INTERJECCIONES. Se trata de sonidos articulados con los cuales expresamos algún estado de ánimo, admiración, dolor, alegría, entre otros, y que en su mayoría equivalen a una expresión comunicativa completa; mencionemos como ejemplo: ¡ay!, ¡uf!, ¡hey!, ¡guau!, ¡súper!, ¡bah!

CONJUNCIÓN

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Palabra invariable que introduce diversos tipos de oraciones subordinadas (conjunción subordinante) o que une vocablos o secuencias sintácticamente equivalentes (conjunción coordinante).

Conjunción adversativa. La que une palabras u oraciones cuyos sentidos se oponen parcial o totalmente. Son: pero, mas y sino.

Conjunción causal. La que introduce oraciones subordinadas causales. Las más representativas son: porque y pues.

Conjunción comparativa. La que introduce el segundo término de comparación en las construcciones u oraciones comparativas. Son: que y como.

Conjunción completiva. La que introduce oraciones subordinadas sustantivas. Son: que (a veces, también como) y, en cierto tipo de oraciones interrogativas indirectas, si.

Conjunción concesiva. La que introduce oraciones subordinadas concesivas. La más representativa es aunque.

Conjunción condicional. La que introduce oraciones subordinadas condicionales. La más representativa es si.

Conjunción consecutiva. La que une oraciones o enunciados entre los que se establece una relación de causa-deducción o causa-consecuencia, como: conque, luego o la locución así que, llamadas también conjunciones ilativas: Pienso, luego existo; Tengo mucho trabajo, así que este año no me voy de vacaciones. En las llamadas construcciones consecutivas intensivas, la que introduce la subordinada que expresa la consecuencia o el efecto de lo denotado en la principal a través de los intensificadores, tácitos o expresos, tan(to) o tal (o de los determinantes un o cada): Puso tanta sal en la ensalada que no había quien se la comiera; Canta que da gusto; Hace un frío que pela; Dice cada tontería que es imposible hacerle caso.

Conjunción copulativa. La que une palabras, oraciones y otros grupos sintácticos estableciendo entre ellos relaciones de adición o de agregación. Son: y, e, ni.

Conjunción distributiva. La que se antepone a los diferentes miembros de una coordinación distributiva, que es aquella en la que se presenta una sucesión de alternativas o situaciones contrapuestas. Se construyen generalmente estas secuencias con adverbios usados correlativamente con valor de conjunciones, los cuales se anteponen a los diferentes términos que aparecen como opciones: bien…, bien…; ya…, ya…; ora…, ora…

Conjunción disyuntiva. La que expresa alternancia o elección entre palabras u oraciones. Son: o, u.

Conjunción final. La que introduce oraciones subordinadas finales. Las más representativas son las locuciones para que y a fin de que.

 

FUNDÉU REÚNE ‘EL ESPAÑOL MÁS VIVO’ EN 300 RECOMENDACIONES PARA HABLAR BIEN

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http://www.republica.com/2015/09/20/fundeu-reune-el-espanol-mas-vivo-en-300-recomendaciones-para-hablar-bien/#

 

La obra se divide en tres grandes apartados, de los que el más amplio es el de léxico, que es siempre la parte "más inquieta de una lengua, algo así como el niño revoltoso de la clase"

clip_image002“Selfi”, “postureo”, “wasap”, “cibercondría” o “nomofobia” son algunas de las palabras y expresiones del español más actual, el que cambia cada día y genera dudas que la Fundéu BBVA trata de resolver en el libro “El español más vivo. 300 recomendaciones para hablar y escribir bien”. La Fundación del Español Urgente, promovida por la Agencia Efe y BBVA, emite cada día recomendaciones sobre el uso del idioma dirigidas a los periodistas, pero también, y cada vez más, a una creciente comunidad de personas interesadas en el buen uso del idioma porque participan en foros, blogs, chats, redes sociales…

 

Una selección de esos consejos, que se distribuyen a diario por las líneas de la Agencia Efe y a través de la web, las redes sociales y la lista de correo de la Fundéu BBVA, es la que forma esta obra, editada por Espasa.

Como explica el director general de la Fundación, Joaquín Muller, este “no es un manual de estilo clásico, ni una ortografía que enseñe a colocar los puntos, las comas y las tildes: ni tampoco una gramática que enseñe a cómo analizar cualquier frase”.

pretende en cambio resolver cuestiones que “ningún otro libro, por el momento ha planteado”: las que tienen que ver con el español más vivo, “ese que aún no ha llegado a los diccionarios ni a las gramáticas, porque la lengua y sus hablantes siempre son más rápidos”.

 

La obra se divide en tres grandes apartados, de los que el más amplio es el de léxico, que es siempre la parte “más inquieta de una lengua, algo así como el niño revoltoso de la clase”, explica su coordinadora, Judith González Ferrán.

En esa parte de la obra pueden resolverse dudas sobre extranjerismos (¿”marketing”, “márquetin” o “mercadotecnia”?), neologismos (“webgrafía”, “copipega”), pobreza léxica (¿por qué se usa tanto el verbo “arrancar” y tan poco otros como “empezar”, “comenzar”…), género y número (¿hay un femenino para “obispo”?) o significado (¿qué significa realmente “austericidio”?).

En el apartado de gramática se abordan, entre otros, problemas como el queísmo y el dequeísmo (¿se dice “informar que” o “informar de que”?), concordancias y conjugación (¿es “asola” o “asuela”?).

 

Por último, en las páginas dedicadas a la ortografía se ofrecen consejos sobre acentuación (¿lleva tilde “guion”?), puntuación (¿se pone punto detrás de los signos de exclamación e interrogación?) y mayúsculas (¿las llevan “rey”, “papa” o “presidente”?).

La obra se completa con seis breves glosarios que reúnen decenas de pequeñas recomendaciones sobre términos y expresiones agrupadas por temas: espectáculos, moda, internet y tecnologías, deportes, latinismos y economía y empresas.

Todo el contenido mantiene, como se explica en el prólogo, el estilo habitual de la Fundéu, que huye de la jerga lingüística y trata de emplear, si renunciar al rigor, un lenguaje que todo el mundo pueda entender.

Cada uno de los textos incluye un titular sencillo, una breve explicación de la duda o problema lingüístico planteado, las alternativas propuestas y un pequeño cuadro que recoge de forma más visual los usos adecuados – marcados con clip_image003 – y los inadecuados – clip_image004 -.

González Ferrán señala que, por la propia naturaleza del libro, antes o después algunas de las recomendaciones seleccionadas dejarán de ser “el español más vivo” porque “el ultimísimo español es el que estamos haciendo cada día, el que se puede oír en el metro, en una librería o en un café”.

Una lengua, concluye, que “hacemos todos juntos y que no es patrimonio de ningún manual, gramática o diccionario” y al que la Fundación del Español Urgente promete seguir atenta.

 

CONJUNCIÓNES

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clip_image001Sirven de nexo o unión de dos proposiciones.

Tipos:

Copulativas: y, e, ni.

Distributivas: bien… bien, ya… ya, ora… ora.

Adversativas: mas, pero, aunque, sino, sin embargo.

Disyuntivas: o, u, o bien.

Explicativas: es decir, o sea, esto es.

 

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