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Navidad y año nuevo son fechas especiales…

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Navidad nos recuerda el nacimiento del Hombre que vino a cambiar al hombre…

clip_image001Es un día de reflexión, y aunque lo hemos llevado a ser un día de regalos, no es malo si lo hacemos con amor, con amistad, con cariño, con solidaridad… especialmente cuando quien que recibe el regalo es un niño o quien lo necesita…

El año nuevo también es un momento de reflexión…


Reflexión de lo que hicimos y de lo que dejamos de hacer el año que se va, y de lo que queremos para el año que comienza…

 

Para el nuevo año que en algunos días más comienza, deseamos a usted y familia…

Paciencia… para sobrellevar las dificultades
Tolerancia… para vivir las diferencias
Benevolencia… para sus equívocos
Misericordia… para los errores de los demás
Perdón… para las ofensas
Prudencia… para las ilusiones
Equilibrio… para los deseos
Sensatez… para sus elecciones
Sensibilidad… en su mirar
Delicadeza… en las palabras
Discernimiento… para los oídos
Resignación… en la escasez
Responsabilidad… en la abundancia
Coraje… en las horas de pruebas
Fe para las conquistas
¡Amor en todas las ocasiones de la vida!

 

Waldo Mancilla Bahamonde y familia

 

UNA NAVIDAD EN EL BOSQUE

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clip_image001Érase una vez un bonito pueblo en medio de un frondoso y colorido bosque habitado por unos alegres animales. Cada año, con la caída de las primeras nieves y la llegada de las estrellas de luz, se reunían en torno al Gran Árbol para preparar la Navidad y conocer una de las noticias más esperadas de la temporada.

Todas las actividades que realizaban en aquella época tenían como objetivo la convivencia, el fomento de la amistad y la diversión. El concurso de cocina navideña, organizado por la Señora Ardilla, hacía las delicias de los más comilones, pues los platos presentados eran degustados al finalizar la competición.

Los más pequeños participaban en la tradicional Carrera de Hielo, que tenía lugar en el lago helado y acudían cada tarde a los ensayos de la Señorita Ciervo, encargada del coro que alegraba con sus villancicos todos los rincones del bosque.

Y, por supuesto, estaba la mejor noche de todas: la Nochebuena, en la que se representaba una obra de teatro que tenía como tema central la amistad. El Señor Búho, como director de la escuela de teatro, seleccionaba una pieza de entre todas las que enviaban los animales aspirantes a ser los elegidos para llenar de paz los corazones de los habitantes del bosque, pero ese año:

– Bienvenidos todos a la reunión preparatoria de la Navidad, dijo el Señor Búho posado en la rama más robusta del Gran Árbol. Este año, la elección de la obra ha estado muy reñida porque todas las propuestas eran de gran calidad, pero había que elegir un ganador. Así que sin más demora demos un aplauso al señor Conejo, autor de la obra ganadora ‘Salvemos el bosque’.

– Gracias, gracias, es un honor para mí, exclamaba Conejo entre aplausos. – Bien, pues ya sabéis que mañana a las diez daremos comienzo a las pruebas de selección. Rogamos puntualidad a los interesados, concluyó el Señor Búho.

Al día siguiente, a la hora convenida, comenzó la selección. Al ser un musical, las pruebas se centraron en las habilidades de canto y baile, pues eran requisitos imprescindibles. La obra contaba la trama de un guardabosque que debía salvar la flora de un malvado leñador, obsesionado con cortar un Árbol milenario y arrasar todo lo que se pusiera en su camino.

En su lucha por preservar el entorno natural, el guardabosque contaba con la inestimable ayuda de un girasol y de un lirio que ponían su astucia al servicio de la noble causa. Tras varias horas, los papeles quedaron repartidos de la siguiente manera: el señor Oso haría de guardabosques, Castor sería el vil leñador, la señora Pata representaría al girasol, y la señora Lince, al lirio. Al principio todo marchaba estupendamente, los actores estaban contentos con sus papeles y trabajaban duro para perfeccionar sus actuaciones, hasta que hizo su aparición el peor de los fantasmas: la envidia.

– Señor Conejo, creo que Castor tendría que tener un poco más de protagonismo. El leñador está lleno de matices y podríamos crear unos espectaculares efectos especiales que dejarían al público boquiabierto, dijo el señor Búho en uno de los ensayos.

clip_image002– Sí, puede que tengas razón y deba retocar el texto para darle más peso a Castor. Podemos hacer un juego de luces y sombras cada vez que aparezca y realzar su papel.

Ante estas palabras Castor se puso muy contento, pues estaba muy ilusionado con la obra, pero Oso no lo vio con los mismos ojos. Si a Castor le daban más protagonismo, eso significaba que él dejaría de ser el protagonista absoluto, y eso no le gustó nada. El ensayo del día siguiente fue un caos. En lugar de avanzar, daban pasos hacia atrás. Oso no colaboraba y Castor, que se había dado cuenta de lo que estaba pasando, estuvo muy arisco.

Por si fuera poco, el vestuario también había sido fuente de conflictos entre las chicas. La señora Pata consideraba que el vestido de la señora Lince era más llamativo y que debían haberlo echado a suertes. La tensión en el escenario se podía cortar y el desastre no se hizo esperar, y durante el ensayo de la escena final, que reunía a todos los actores en el escenario para interpretar el número final comenzaron a empujarse unos a otros con tal brío que parte del decorado se rompió.

– Orden, orden, pero bueno ¿qué pasa? preguntó Conejo encolerizado. Habéis echado a perder el trabajo de varios días y de todos los que han colaborado en la puesta en escena. Quedan sólo dos días para Nochebuena, pero si tuviéramos más tiempo os echaría a todos de la obra. Se acabó el ensayo por hoy. Conejo estaba rabioso, no entendía nada. Pero ¿cómo podían pelearse por una cosa así?

Al día siguiente los habitantes se despertaron siendo testigos de un acontecimiento terrible: la nieve había desaparecido y las estrellas de luz se habían apagado. ¿Cómo era posible? Asustados, los animales se congregaron alrededor del Gran Árbol, en busca del sabio consejo del señor Búho.

– Queridos habitantes del bosque, el espíritu de la Navidad se ha ido, sentenció Búho.

– ¿Y cómo podemos hacer que vuelva? preguntó asustada la señora Ardilla.

– Nos vamos a quedar sin Navidad, se oyó decir a un lobezno.

– Hoy es un día muy triste. La envidia ha desatado unas reacciones negativas en cadena. La nieve se ha derretido, las estrellas han dejado de lucir y la obra de teatro peligra.

Oso estaba escuchando tras un arbusto y tenía miedo a salir porque sabía que era el desencadenante de la situación, pero había que ser valiente y afrontar las consecuencias de los propios actos, así que se decidió a salir.

– Lo siento mucho. Si hay algún culpable, ése soy yo. Me cegó la envidia. ¿Qué puedo hacer para enmendar mi error?

– No, no tienes por qué cargar con las culpas tú sólo, yo también he contribuido con mi mal comportamiento. Si sirve de algo yo también lo siento, se lamentó Castor.

– Si te hace ilusión, te cambio el vestido, me importa más tu amistad que un trozo de tela, exclamó la señora Lince dándole un abrazo a la señora Pata.

– Mirad, ¡está nevando! gritó con entusiasmo una voz.

– Sí y parece que en el cielo brillan de nuevo las estrellas. ¡El espíritu de la Navidad ha vuelto!, se oyó.

Ese año, la Navidad se vivió con mucha intensidad en el bosque, al fin y al cabo estuvieron a punto de perderla para siempre. Habían aprendido la lección y ahora sabían que la envidia cegaba y tenía unos efectos muy negativos que no se podían controlar. Así que para que no se les olvidara nunca construyeron una gran placa de madera que colgaron del Gran Árbol. En ella se podía leer la siguiente inscripción: "El tesoro más valioso que posees es la amistad, cuídalo todos los días y crecerá".

Cuento enviado por Helena López-Casares Pertusa – España

UN REGALO PARA SIEMPRE

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clip_image001En Monterrey, hace algún tiempo… Esa fecha solía ser muy importante: el día del aniversario de bodas. Sin embargo, sería la primera vez que no lo celebrarían juntos. Carlos había apenas fallecido, consumido por el cáncer.

 

Todos los años él enviaba a Ana un ramo de rosas, con una tarjeta que decía: “Te amo más que el año pasado. Mi amor crecerá más cada año”. Pero éste sería el primero que no las recibiría. De pronto llamaron a su puerta, y para su sorpresa, al abrir estaba un ramo de rosas frente a ella, con una tarjeta que decía “Te Amo”.

 

Ana se molestó pensando que había sido una broma de mal gusto. Habló a la florería para reclamar el hecho, y al contestarle, le atendió la dueña. Ella le dijo que ya sabía que su esposo había fallecido, y le preguntó si había leído el interior de la tarjeta. Le explicó que esas rosas estaban pagadas por su esposo por adelantado, así como todas las demás por el resto de su vida.

 

Al colgar el teléfono a Ana se le llenaron sus ojos de lágrimas. Abrió el sobre: “Hola mi amor, sé que ha sido un año difícil para ti, espero te puedas reponer pronto, pero quería decirte, que te amaré por el resto de los tiempos y que volveremos a estar juntos otra vez. Se te enviarán rosas todos los años en nuestro aniversario; el día que no contesten a la puerta, harán cinco intentos en el día, y si aún no contestas, estarán seguros de llevarlas a donde tú estés, que será junto a mí. Te ama para siempre, Carlos, tu esposo”.

 

Es verdad. El amor o es para siempre o simplemente cae por su propio peso. O tiene sabor de eternidad o es desabrido, agrio y tristemente amargo, se pierde con el tiempo, se transforma en recuerdo color ceniza. Así lo dice un gran escritor: “El amor no es una aventura. Posee el sabor de toda la persona. No puede durar sólo un instante. La eternidad del hombre lo compenetra”.

 

En este sentido, ¿cómo no hablar del matrimonio? ¿Cómo no hablar de la belleza siempre antigua y siempre nueva de amarse para siempre? Cuando una mujer y un hombre se aman, con entrega, con sacrificio, con fidelidad duradera -y nótese que digo hombre y mujer- el amor se convierte en gemelo de la eternidad. El matrimonio es la entrega plena del amor humano y el verdadero amor sólo existe en la continuidad necesaria. La pasión, el instinto quema los resortes rápidamente; los reduce a escorias y no deja sino cenizas en las manos.

 

No sé qué piensan ustedes. Yo me sorprendo que muchos de los jóvenes que se preparan para dar ese paso decisivo en sus vidas, confíen poco en el amor. Se quieren casar, pero no se dan cuenta que lo que fundamenta su relación es precisamente la duración sin límites del amor. Se casan, pero dejando una puerta abierta, como para salir corriendo si no resulta. ¿Acaso se duda de la capacidad del hombre de amar para siempre? La historia de Carlos y Ana, al menos, demuestra que sí existe.

 

Así es el amor verdadero: eterno. Capaz de amar más allá de la muerte. Capaz de vencer todos los obstáculos, incluso el tiempo. Capaz de mandar rosas desde la eternidad.

 

Fuente: http://es.catholic.net/buenasnoticias/regalo.php

PAPI ¿TIENES TIEMPO PARA MI?

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"Papi ¿Cuánto ganas? Dijo el pequeño con voz tímida fijando sus expresivos ojos en su agotado padre que llegaba del trabajo.

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"No me molestes, hijo…

 

¿No ves que vengo muy cansado?

 

"Pero, papi. Dime por favor ¿Cuánto ganas? ¡Insistió!

"Doscientos pesos al día". Respondió el hombre irritado con tal de quitárselo de encima.

 

El niño se asió de su saco y le dijo: "Papi, ¿Me prestas cien pesos?

 

El padre entró en cólera y tratando con brusquedad al niño, le dijo: "Así que para eso querías saber cuánto gano. Vete a dormir y no me estés molestando, muchacho aprovechado".

 

Ya había caído la noche cuando el padre se puso a meditar sobre lo ocurrido. El incidente lo hizo sentirse culpable. Tal vez su hijo quería comprar algo… Había estado muy ocupado en el trabajo últimamente y no estaba al tanto de los acontecimientos del hogar.

 

Queriendo descargar su conciencia dolida, se asomó a la habitación del pequeño.

 

"Hijo ¿Estas dormido?"

 

El niño abrió los ojos a medias. "Aquí tienes el dinero que me pediste. ¿Para qué lo querías?" Con los ojos llenos de alegría, su hijo metió la manita debajo de su almohada y saco varios billetes arrugados.

 

Es que quería completar. ¿Me vendes un día de tu tiempo?

EL NIÑO QUE LO QUIERE TODO

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clip_image002Había una vez un niño que se llamaba Jorge, su madre María y el padre Juan. En el día de los Reyes Magos se pidió más de veinte cosas. Su madre le dijo: Pero tú comprendes que… mira te voy a decir que los Reyes Magos tienen camellos, no camiones, segundo, no te caben en tu habitación, y, tercero, mira otros niños… tú piensa en los otros niños, y no te enfades porque tienes que pedir menos.

 

El niño se enfadó y se fue a su habitación. Y dice su padre a María: Ay, se quiere pedir casi una tienda entera, y su habitación está llena de juguetes.

 

María dijo que sí con la cabeza. El niño dijo con la voz baja: Es verdad lo que ha dicho mamá, debo de hacerles caso, soy muy malo.

 

Llegó la hora de ir al colegio y dijo la profesora: Vamos a ver, Jorge, dinos cuántas cosas te has pedido.

 

Y dijo bajito: Veinticinco. La profesora se calló. Cuando terminó todos se fueron y la señorita le dijo a Jorge que no tenía que pedir tanto. Cuando sus padres se tuvieron que ir, Jorge cambió inmediatamente la carta, aunque se pidió quince cosas. Cuando llegaron sus padres les dijo que había quitado diez cosas de la lista. Los padres pensaron: Bueno, no está mal.

 

Y dijeron: ¿Y eso lo vas a compartir con tus amigos?

 

Jorge dijo: No, porque son míos y no los quiero compartir.

 

Se dieron cuenta de que no tenía ni Belén ni árbol de Navidad. Y fueron a una tienda, pero se habían agotado. Fueron a todas partes, pero nada. El niño mientras iba en el coche vio una estrella y rezó esto: Ya sé que no rezo mucho, perdón, pero quiero encontrar un Belén y un árbol de Navidad. De pronto, se les paró el coche, se bajaron, y se les apareció un ángel que dijo a Jorge: Has sido muy bueno en quitar cosas de la lista así que os daré el Belén y el árbol. Pasaron tres minutos y continuó el ángel: Miren en el maletero y veréis. Mientras el ángel se fue. Juan dijo: ¡Eh, muchas gracias! Pero, ¿qué pasa con el coche? Y dijo la madre: ¡Anda, si ya funciona! ¡Se ha encendido solo! Y el padre dio las gracias de nuevo.

 

Por fin llegó el día tan esperado, el día de los Reyes Magos. Cuando Jorge se levantó y fue a ver los regalos que le habían traído, se llevó una gran sorpresa. Le habían traído las veinticinco cosas de la lista. Enseguida, despertó a sus padres y les dijo que quería repartir sus juguetes con los niños más pobres.

 

Pasó una semana y el niño trajo a casa a muchos niños pobres. La madre de Jorge hizo el chocolate y pasteles para todos. Todos fueron muy felices. Y colorín, colorado, este cuento acabado.

 

(De Sheila García González)

 

FUENTE: http://www.guiainfantil.com

DOS HISTORIAS, UN SÓLO MENSAJE…

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Primera Historia:

 

clip_image001Una vez, un niño entró en la sala de emergencia de un hospital tras haber sido atropellado.

 

El motorizado que lo auxilió, al solicitársele que efectuara el depósito necesario para atender al niño, informó que no poseía en ese momento efectivo o cheque que pudiera dejar en garantía, pero que, si el hospital aceptase, efectuaría el depósito a primera hora de la mañana.

 

La enfermera, ante la imposibilidad de ordenar que el niño fuera atendido, fue a consultar el caso con uno de los directores del hospital que, justamente esa noche, estaba de guardia.

 

El doctor no dio la orden de atenderlo, hecho que condujo a la muerte de la criatura.

 

Cuando un rato después, el médico fue llamado para firmar el deceso del niño, descubre que éste era su hijo, quien pudo haberse salvado si hubiese sido atendido…

 

Segunda Historia:

 

Antonio, un padre de familia, cierto día, cuando regresaba del trabajo, se encontró con un embotellamiento de tránsito infernal y notó que un señor conducía apresuradamente, cortándole el paso a todo el que podía al tratar de abrirse paso entre los vehículos.

 

Cuando se aproximó al carro de Antonio, se le atravesó de una manera tan brusca que por poco ocurre una colisión.

 

En ese momento, Antonio tuvo deseos de insultarlo e impedirle el paso, pero luego pensó:

 

¡El pobre! Está tan nervioso y apurado… ¡ Sabrá Dios si tiene un problema serio y necesita llegar cuanto antes a su destino !

 

Con estos pensamientos, detuvo por completo su auto y lo dejó pasar.

 

Al llegar a casa, Antonio recibió la noticia de que su hijo de tres años había sufrido un grave accidente y había sido llevado al hospital por su esposa.

 

Inmediatamente se dirigió al hospital; al llegar, su esposa corrió a sus brazos y lo tranquilizó diciéndole: Gracias a Dios todo está bien. El médico llegó justo a tiempo para salvar la vida de nuestro hijo; ya está fuera de peligro.

PRETÉRITO IMPERFECTO O PRETÉRITO PERFECTO SIMPLE

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Complete las frases con las formas apropiadas de los verbos indicados en pretérito imperfecto o pretérito perfecto simple

 

Cuando yo (ser) ____________ pequeña, mis padres y yo (ir) ____________ al cine todos los días.

Cuando Teresa (tener) ____________ 3 años, (romperse) ____________ todos los dientes de arriba.

Cuando nosotras (estar) ____________ en la playa, unos ladrones (robar) ____________ nuestras cosas.

(Ser) ________________ sábado. (Ser) ________________ las siete de la tarde. Maribel (mirar) ________________ la televisión tranquilamente cuando (oír) ________________ un ruido horrible. Maribel (correr) ________________ hacia la ventana y (mirar) ________________ a la calle. Vio a Raquel (lanzar) ________________ el gato contra el muro de su vecino para divertirse. Maribel (caer) ________________ al suelo desmayada.

PRETÉRITO IMPERFECTO O PRETÉRITO PERFECTO SIMPLE

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Complete la siguiente narración con pretérito imperfecto o pretérito perfecto simple de los verbos, según el caso.

 

Por la mañana _______________ (hacer) buen tiempo. No ________________ (estar) nublado. Federico _______________ (levantarse) temprano porque _______________ (querer) ir a la playa. Pero, después del desayuno, él _______________ (saber) que su mamá ________________ (necesitar) su ayuda. Ella _______________ (organizar) una fiesta familiar para el domingo y ahora ella ________________ (estar) un poco nerviosa porque ________________ (haber) muchas cosas que hacer para arreglar la casa. Federico __________________ (trabajar) rápidamente y por fin _______________(poder) salir a la playa. Cuando Federico ______________ (llegar) a la playa, _________________ (empezar) a llover. El pobre Federico no ________________ (poder) bañarse, y por eso se ________ (volver) a su casa muy triste.

 

VERBOS CON PRETÉRITO FUERTE

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EJERCICIOS:

 

Nunca __________ quien _______ ese vaso con agua sobre la televisión.

 

________ todo el fin de semana jugando con mis hijos.

 

Cuando ______ avisar a María que la estaban llamando por teléfono ya había tomado el autobús.

 

Aunque _______ todo la mañana, te _______ lo que querías.

 

Estoy muy cansado, ___________ toda la noche mientras mis amigos dormían.

 

Le ______ a Pablo que viniera el domingo.

 

________ ejercicios como me lo había dicho el médico.

 

 

 

 

EJERCICIO: Conjugar el verbo poder en los siguientes tiempos:

 

VERBO PODER

 

INDICATIVO

SUBJUNTIVO

 

Pretérito perfecto simple

Pretérito imperfecto

Futuro imperfecto

Yo

 

 

 

 

 

 

Él

 

 

 

Nosotros

 

 

 

Vosotros

 

 

 

Ellos

 

 

 

VERBOS CON PRETÉRITO FUERTE

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Todos los verbos regulares tienen sus pretéritos prefectos simples acentuados en la sílaba final: alabé, metí, surtí, etc. Algunos verbos conservan del latín un pretérito con acentuación en la penúltima sílaba, estos son los llamados pretéritos fuertes. Se encuentran en este caso:

 

INFINITIVO

PRETÉRITO PERFECTO SIMPLE

PRETÉRITO IMPERFECTO DE SUBJUNTIVO

FUTURO IMPERFECTO DE SUBJUNTIVO

Andar

Anduve

Anduviera

Anduviere

Tener

Tuve

Tuviera

Tuviere

Estar

Estuve

Estuviera

Estuviere

Poder

Pude

Pudiera

Pudiere

Haber

Hube

Hubiera

Hubiere

Poner

Puse

Pusiera

Pusiere

Caber

Cupe

Cupiera

Cupiere

Saber

Supe

Supiera

Supiere

Venir

Vine

Viniera

Viniere

Querer

Quise

Quisiera

Quisiere

Traer

Traje

Trajera

Trajere

Conducir

Conduje

Condujera

Condujere

Decir

Dije

Dijera

Dijere

Hacer

Hice

Hiciera

Hiciere

 

Con conducir se incluyen todos los acabados en –ducir.

Ejemplo:

 

VERBO TRADUCIR

 

INDICATIVO

SUBJUNTIVO

 

Pretérito perfecto

simple

Pretérito imperfecto

Futuro

imperfecto

Yo

Traduje

Tradujera – Tradujese

Tradujere

Tradujiste

Tradujeras – Tradujeses

Tradujeres

Él

Tradujo

Tradujera – Tradujese

Tradujere

Nosotros

Tradujimos

Tradujéramos – Tradujésemos

Tradujéremos

Vosotros

Tradujisteis

Tradujerais – Tradujeseis

Tradujereis

Ellos

Tradujeron

Tradujeran – Tradujesen

Tradujeren

 

Ejemplos de uso:

 

Anduve por todo el centro para encontrar los zapatos que quería.

 

Sí Carlos hubiera ido más temprano habría encontrado a José.

 

Yo dije todo lo que tenía que decir.

 

Sí él estuviere listo cuando pasemos va con nosotros.

 

Fue María quién puso la comida al fuego.

 

Siempre quise ir al sur de Argentina.

 

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