Echar leña al fuego quiere decir que, ante una situación complicada o conflictiva que esté viviendo alguien respecto de otra persona, hablarle mal sobre esta persona, se está influyendo a que el problema se avive y continúe creciendo. De la misma manera que, si echamos leña a un fuego, conseguimos que este no se apague.
El otro día, mientras discutía con Carlos, José hablaba y hablaba, echando más leña al fuego.



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