clip_image001Un hombre vivía en la orilla de un camino y vendía sándwich. Él no tenía radio, ni televisión, ni leía los Periódicos, pero hacia y vendía buenos sándwich.

Él se preocupaba por la divulgación de su negocio y colocaba carteles de propaganda por el camino, ofrecía su producto en voz alta y el pueblo le compraba.

Las ventas fueron aumentando cada vez más, el compraba el mejor pan y la mejor salchicha. También fue necesario comprar un carrito más grande, para atender a la creciente clientela y el negocio prosperaba.

Su perro caliente era el mejor de la región.

Venciendo su situación económica inicial, él pudo pagar una buena educación a su hijo, quien fue creciendo y fue a estudiar Economía en la mejor Universidad del país.

Finalmente, su hijo ya graduado con honores, volvió a casa y noto que el papá continuaba con la misma vida de siempre y tuvo una seria conversación con el… ¿Papa, usted no escucha la radio? ¿Usted no ve la televisión? ¿Usted no lee los periódicos? ¡Hay una gran crisis en el mundo! Y la situación de nuestro país es crítica.

Todo está grave y el país va a quebrar… después de escuchar las consideraciones de su hijo estudiado, el padre pensó… bien, si mi hijo Economista, lee periódicos, ve televisión, entonces solo puede tener la razón… y con miedo de la crisis, el viejo busco el pan más barato y comenzó a comprar la carne más barata y para economizar dejo de hacer sus carteles de propaganda.

Abatido por la noticia de la crisis ya no ofrecía su producto en voz alta, ni atendía con entusiasmo a sus clientes.

Tomadas todas esas precauciones, las ventas comenzaron a caer y fueron cayendo y cayendo y llegaron a niveles insoportables y el negocio de sándwich del viejo que antes generaba recursos para que el hijo estudiara Economía, finalmente quebró.

Entonces el padre, muy triste, le dijo al hijo: hijo, tenías razón, estamos en el medio de una gran crisis y le comentó orgullosamente a sus amigos: bendita la hora en que envíe a mi hijo a estudiar Economía, el me aviso de la crisis…