clip_image002El término hábito presenta dos acepciones básicas. Una es aquella que lo presenta como una práctica cotidiana, de donde se desprende habitual. La otra, nos dice que se trata de un determinado aspecto exterior, más precisamente de la indumentaria que lucen algunas personas dedicadas a cuestiones religiosas. El contenido de la alocución nos precisa que una persona no debe ser juzgada o evaluada por su apariencia sino por sus hechos, pues hay monjes o sacerdotes que visten los ropajes más adecuados pero que dejan mucho que desear en su vida diaria. Extendiendo el concepto al uso de la sociedad, tenemos que se aplica a los casos en que, por ejemplo, una persona ostenta un cargo pero que, en verdad, no reúne las cualidades que debería tener para ocupar el mismo.