clip_image001 Creo que uno de los principales obstáculos para ser feliz, es esperar algo (de alguien, de la sociedad, de la vida…).

Si esperas algo, lo más probable es que no lo obtengas. Al menos, tal y como lo esperabas.

Si no esperas nada, cualquier cosa que recibas, por insignificante que parezca, te parecerá un motivo de alegría.

Otro concepto que a veces se confunde con el tener esperanza, aunque no tiene nada que ver, es el optimismo. El optimista no tiene por qué esperar que le vaya bien; simplemente le parece que le va suficientemente bien aunque se encuentre en las más lamentables condiciones.

Algunos piensan que el pesimista es un optimista bien informado. El que es realista y bien informado, y se da cuenta de que se avecina un gran problema, y aun así sonríe felizmente, ese es optimista. El que ante el problema se amarga, ese es el pesimista. Seguramente, ante el mismo problema y circunstancias, el optimista lo resolverá más fácilmente porque se centrará más en buscar la solución que en lamentarse por el problema.

Es posible que el optimista tienda más a esperar cosas buenas, y el pesimista a esperar cosas malas. Podría entonces pensarse que el optimista se llevará decepciones y el pesimista alegrías cuando no se cumplan sus esperanzas. También es posible que el optimista, al esperar cosas buenas, haga lo necesario para conseguirlas, mientras que el pesimista hace lo necesario para seguir sin conseguirlas.