clip_image001No confíes solo en la ayuda divina, tú tienes que poner también mucho de tu parte. Ayúdate y Dios te ayudará. Hay otro proverbio que dice

¡Ayúdate y te ayudaré!

La postura del diligente que primero pone su esfuerzo y luego confía en la ayuda de Dios se refleja en el proverbio Al que madruga Dios le ayuda. La postura contraria del que siempre encuentra una excusa para no esforzarse se refleja en otro proverbio contrario que dice No por mucho madrugar amanece más temprano.

La primera acepción del vocablo mazo es ‘martillo grande de madera’. El que haya nacido en el campo sabe lo que es trabajar con un mazo (en la ciudad se conoce más el martillo eléctrico con el que se roturan las calles). Es muy difícil pegar a la gente con un mazo, que no es tan manejable como un bate de béisbol. La cuarta acepción de la palabra mazo es ‘hombre molesto, fastidioso y pesado’ (como un mazo).

Cuando hablamos de que alguien ha sido víctima de un revés inesperado del destino, o le ha sucedido algo que no esperaba, decimos que ha sido para él un mazazo, como un golpe venido de arriba.

Por cierto, rogar a Dios es pedirle ayuda y no simplemente rezarle, de modo que es muy difícil que alguien invoque a Dios para que le ayude a ir por ahí “haciendo la vida imposible a los demás”.