GABRIELA MISTRAL (1889 – 1957)

 

clip_image001Nació en Vicuña y a los pocos días su familia se trasladó a Pisco Elqui. Tres años más tarde, su padre abandonó el hogar, y Gabriela –entonces aún Lucila Godoy Alcayaga- partió con su madre a Montegrande, pequeño poblado del valle del Elqui, a vivir con su media hermana Emelinda Molina. Allí transcurrió su infancia, fuertemente determinada por su entorno natural y por las enseñanzas e influencia de su hermana, quien ejercía como maestra rural. A los 11 años, fue enviada a estudiar a Vicuña, pero al poco tiempo abandonó la escuela, acusada injustamente de robar papel y hostigada por sus compañeras. Con esa experiencia concluyeron sus estudios formales y, en adelante, toda su formación fue autodidacta.


Muy tempranamente se dedicó a las dos actividades que la ocuparían intensamente a lo largo de su vida: la enseñanza y la literatura. A los 14 años comenzó a trabajar como maestra en una escuela de Compañía Baja, pequeño poblado de la cuarta región. Al año siguiente, publicó sus primeros poemas y textos en prosa en el periódico Coquimbo, de La Serena. Inició de ese modo, no sólo su carrera como escritora, sino también una vinculación con la prensa escrita que tendría larga duración.


En 1905 ingresó a la Escuela Normal de La Serena, con el objetivo de obtener el título de maestra primaria, pero fue expulsada, pues las ideas expuestas en sus escritos eran consideradas ateas y liberales. Continuó trabajando en escuelas de la cuarta región, y en 1910 rindió en Santiago los exámenes que le dieron el título de maestra primaria. Prosiguió su vida itinerante, desempeñándose en Traiguén (1910), Antofagasta (1911) y luego en Los Andes (1912), donde finalmente se estableció durante cinco años. Allí, continuó escribiendo y colaborando abundantemente con la prensa. En 1913, un poema y un cuento suyos fueron publicados en Paris, en una revista editada por Rubén Darío. En 1914, obtuvo el primer lugar de los Juegos Florales de Poesía con Los sonetos de la muerte, con el que consagró definitivamente su fama y su seudónimo literario, Gabriela Mistral. Al año siguiente, la obra fue publicada por la revista Zig-Zag.


En 1916, aún en Los Andes, conoció a Pedro Aguirre Cerda, futuro Presidente de la República, quien se volvió su amigo y protector. Al año siguiente, escribió cuentos y poemas para textos de enseñanza escolar (el famoso Piececitos, entre ellos) y fue incluida en la primera antología de poesía chilena, Selva lírica. En 1918, instada por Aguirre Cerda, entonces ministro de Instrucción Pública, partió a Punta Arenas para asumir como directora del Liceo de Niñas de esa ciudad. Allí escribió poemas que formaron parte de su primer libro, Desolación.


En 1920 asumió como directora del Liceo de Niñas de Temuco, ciudad donde conoció e incentivó al entonces estudiante Pablo Neruda. Luego de un año, partió a Santiago, asumiendo el que sería su último puesto en Chile, como directora del recién fundado Liceo de Niñas N 6. En 1922, el gobierno de México la invitó a colaborar con actividades ligadas a la educación, labor que desempeñó con gran dedicación durante dos años. En el mismo año de 1922, la primera edición de Desolación, su primer libro, fue publicada en Estados Unidos. En 1924, viajó por Estados Unidos y Europa, y publicó en España su segundo libro, Ternura. De regreso a Chile, pasó por distintos países latinoamericanos, donde le rindieron homenaje.


En 1926 comenzó su carrera diplomática. Entre 1926 y 1930, residió en Francia, desempeñándose como consejera y delegada en el Instituto Internacional de Cooperación Intelectual (París). En ese periodo, se dedicó intensamente a la escritura de artículos periodísticos, actividad que le permitió sustentarse, postergando la creación poética. Buena parte de esos textos conformaron más tarde el libro Recados. Durante esos años, participó también en diversos congresos sobre la infancia y la educación. En 1929 fue hondamente afectada por la muerte de su madre, hecho que se manifestó en algunos de sus poemas más intensos, publicados más tarde en su libro Tala.


En 1930 enseñó como profesora invitada en Barnard College, Estados Unidos, y en 1933 en la Universidad de Puerto Rico. Ese mismo año inició sus actividades como cónsul de Chile: en 1933 asumió en Madrid y, en 1935, luego de ser nombrada cónsul vitalicio por el gobierno chileno, partió a Lisboa.

Entre 1937 y 1938 viajó por Brasil, Uruguay y Argentina, donde realizó charlas y lecturas de poesía, y finalmente regresó a Chile, siendo recibida con homenajes. En 1938 publicó su tercera obra, Tala, en Buenos Aires. En 1939 ejerció como cónsul en Italia y, entre 1940 y 1945, en Brasil, periodo en que continuó colaborando intensamente con artículos para medios de prensa latinoamericanos. En 1943, fue fuertemente abatida por el suicidio de su sobrino Yin Yin (Miguel Ángel Godoy), a quien había criado desde los 4 años de edad.


Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1945. Al año siguiente, fue invitada oficialmente por distintos países europeos, donde recibió reconocimientos como la condecoración de Caballero de la Legión de Honor (Francia) y el título de doctor honoris causa de la Universidad de Florencia. A partir de ese año, se desempeñó sucesivamente como Cónsul en Los Ángeles, USA (1946), México (1948), Nápoles (1949) y Nueva York (1952). A lo largo de esos años, realizó numerosas conferencias y actos públicos en diversos lugares, y comenzó a trabajar en su obra Poema de Chile. En 1951, recibió el Premio Nacional de Literatura y en 1954 visitó el país tras 16 años de ausencia. Ese mismo año, por primera vez una obra suya, Lagar, fue publicada originalmente en Chile. En los años siguientes, fue invitada de honor en actos de las Naciones Unidas y de la Asociación Panamericana de Mujeres. 

En 1956 se enfermó de cáncer al páncreas y murió al año siguiente en Nueva York. Cumpliendo con su voluntad testamentaria, sus restos fueron trasladados a Montegrande en 1960.