Este resumen sobre los verbos trata de recoger la información esencial sobre los verbos españoles. No se recoge la conjugación completa, aunque se puede consultar desde los enlaces de la página. Tampoco se muestra el empleo estilístico de las formas verbales, que igualmente se puede consultar desde el enlace de la Real Academia. Las precisiones sobre errores frecuentes en el empleo de verbos aparecen en Errores frecuentes de redacción, en otra sección de la página principal. Para ir a los lugares mencionados, pincha sobre los enlaces subrayados en este párrafo.

Función, significado y forma: 

El verbo se suele definir como la parte de la oración o del discurso que tiene formas personales adaptadas a las circunstancias de tiempo, modo voz, número y persona. Es la “parte de la oración que expresa estado, acción y pasión (es decir, la característica pasiva), casi siempre con expresión de tiempo y de persona” (Gramática de la Academia).

La función principal del verbo es la del núcleo del predicado. En ocasiones puede funcionar también como núcleo del sujeto, caso de los infinitivos (fumar es nocivo).

Un verbo en infinitivo puede funcionar como sujeto: Fumar es malo para la salud. En este caso podemos admitir que el infinitivo verbal se porta como un sustantivo, si bien hay que notar que el infinitivo es, en realidad, el núcleo del predicado de una proposición subordinada: Fumar demasiados cigarrillos es muy malo para la salud. Igualmente, un verbo en participio es equiparable a un adjetivo, como adyacente: En la Edad Media, abundan los textos escritos en latín. Y como tal adjetivo es frecuente que se sustantive y pase a ser núcleo del SN: abundan los escritos en latín. Finalmente, el gerundio se comporta a menudo como un adverbio, como complemento circunstancial: Hablando se entiende la gente).

Respecto al significado, el verbo expresa fundamentalmente acciones (comer), procesos (pasear) o estados (estar)

La forma del verbo: el verbo se compone de raíz (lexema) y desinencias (morfemas).  El lexema contiene el significado léxico del verbo, (lo que nos hace distinguir  bailamos de  estudiamos es su lexema).  Las desinencias aportan las informaciones gramaticales: persona, número, tiempo, modo, aspecto  y voz. La vocal temática se halla entre la raíz y las desinencias (no en todas las formas), e indica a qué conjugación pertenece el verbo. El verbo también admite prefijos: des- deshacer, re- rehacer; y sufijos: -ear, vocear, lloriquear; -ecer, favorecer, oscurecer; -ejar, cotejar, bosquejar.

Las formas que presenta el verbo pueden ser:

Formas simples, que constan de una sola palabra: estudio.

Formas compuestas constituidas por dos o más palabras -los tiempos compuestos-: he estudiado.

Perífrasis verbales: tengo que estudiar.

Los formantes constituyentes o gramaticales pueden ser:

 

Desinencias, morfemas flexivos que se añaden al tema (lexema o raíz + vocal temática) Las formas verbales que presentan desinencias se denominan formas personales del verbo. Las desinencias indican:

 

Tiempo (presente, pasado o futuro)

Modo (indicativo, subjuntivo, e imperativo)

Aspecto (perfecto e imperfecto; pero también resultativo, incoativo, ingresivo, y durativo)

Número (singular o plural)

Persona (primera, segunda o tercera).

 

Sufijos verbales, que son las terminaciones de las formas no personales del verbo: -ar, -er, -ir del infinitivo; -ando, -endo del gerundio y -ado, -ido del participio.

 

Verbos auxiliares: Los tiempos compuestos de los verbos y la pasiva se construyen mediante verbos auxiliares (haber y ser) y el participio del verbo que se conjuga. Estos verbos auxiliares están gramaticalizados: han perdido su significado propio y son simplemente morfemas de la forma verbal, que indican el tiempo, modo, aspecto, número y persona de la forma verbal resultante. Lo mismo ocurre con las perífrasis verbales, formadas por un verbo gramaticalizado que funciona como auxiliar y un infinitivo, un gerundio o un participio, entre los que puede haber una preposición o una conjunción. También con verbos auxiliares se manifiesta la voz pasiva.

NOTA: Es un error añadir una –s innecesaria a la segunda persona del singular del pretérito perfecto simple: amastes, temistes, estudiastes… suspendistes  (este último verbo no está puesto con mala intención)

También hemos de considerar las locuciones verbales:

Una locución verbal  es un conjunto de palabras en las que al menos una es un verbo y que funciona como una sola palabra, un solo núcleo del predicado:

Echar de menos, tener en cuenta, echar en cara, hacer añicos, darse cuenta, caer en la cuenta.

CUIDADO: No deben confundirse con las perífrasis verbales. En las locuciones, al contrario que en las perífrasis, no hay verbos principales ni auxiliares, la estructura es un todo invariable. En las locuciones, la forma personal no es sustituible por otra. Además, En las perífrasis hay dos verbos (uno principal y otro gramaticalizado: echó a correr, debería de ser más alto, debes escribir a menudo, tienes que venir a la fiesta). En las locuciones no hay más que uno. Ahora bien, ¡nos podemos encontrar con una locución dentro de una perífrasis! Observa: tienes que tener en cuenta mi problema, no debes echarme en cara este fracaso).

CATEGORÍAS GRAMATICALES DEL VERBO.

 

El número del verbo se halla en concordancia impuesta por el sujeto. Las formas verbales pueden ir en singular: yo hablo o en plural: nosotros hablamos. Los verbos unipersonales o impersonales sólo presentan formas verbales en singular: llueve, llovía. Pueden aparecer relaciones especiales de concordancia con el sujeto, como la llamada concordancia ad sensum: verbo en plural con sujeto en singular: Eso son amores, La mayoría de mis amigos prefieren otro tipo de música (donde el núcleo del sujeto es mayoría aunque el verbo aparece en plural concordando con amigos). A veces es admisible, pero es mejor atenerse a la norma de concordancia.

 

La persona del verbo remite a los interlocutores del discurso. Las personas son: primera, segunda y tercera, en singular: yo amo, tú amas, él ama, o plural: nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Algunos verbos sólo se utilizan en tercera persona de singular, como los verbos unipersonales: Nieva, y ciertos verbos defectivos carecen de algunas personas en su conjugación: Atañe, balbuce (No existe *ataño, o *balbuzco). Las formas no personales carecen de persona. El imperativo sólo tiene segunda persona.

 

El modo indica la actitud del hablante ante el enunciado, y ésta puede ser objetiva o subjetiva. Hay tres modos:

Indicativo: el hablante presenta la acción con objetividad y la da por real; por ejemplo: Charlamos.

Subjuntivo: expresa la acción como un deseo, duda, temor…: Ojalá nos encontremos.

Imperativo: ordena, ruega o prohíbe algo al oyente: Búscame. Algunos gramáticos no lo consideran un modo.

En la práctica el modo del verbo es más complejo y no se atiene a esta sencilla definición.

El  imperativo pierde la –d final al unirse al pronombre –os: levantaos, sentaos, moveos… Es erróneo usar: levantaros, sentaros, moveros… aunque es frecuente en el uso coloquial.  

En general, si el hablante expresa la realidad de forma objetiva, sin tomar parte de ella, utilizará el modo indicativo: Sergio estudia mucho; Hace calor; Mañana iremos al cine. Si el hablante expresa de una forma subjetiva deseo, duda, temor…, utilizará el modo subjuntivo de la no realidad, de la representación mental: Ojalá tenga suerte; Es posible que lo haga.

 

El tiempo sitúa el verbo en la línea imaginaria del tiempo natural o real del hablante. El tiempo es un segmento imaginario, en el que el punto de partida es presente, todo lo anterior es pasado y lo que queda por venir, futuro. En la conjugación española hay más tiempos verbales en el pasado que en el presente y en el futuro, pues el pasado es siempre un espacio temporal más conocido por el hablante.

 

La voz es la categoría gramatical que indica si el sujeto realiza la acción, o bien la recibe o la sufre. Hay dos voces, activa y pasiva. La voz activa indica que el sujeto gramatical coincide con el agente de la acción: El niño come una manzana. En la voz pasiva, el sujeto no realiza la acción, sino que la recibe o padece, mientras que el agente pasa a ser un complemento verbal: La manzana es comida por el niño. Sólo admiten la voz pasiva aquellos verbos que pueden usarse como verbos transitivos (por esta razón, una manera de hallar el CD de un verbo es pasar la oración a pasiva). Se suele señalar una tercera voz, la voz media, que indica que la acción verbal se desarrolla en el mismo sujeto: Juan se alegra, Marta se deprime con la lluvia. Esta distinción no es unánime entre los gramáticos.

 

Otra forma de expresión de la voz pasiva es la pasiva refleja, que aparece en construcciones en voz activa con el pronombre se y significado pasivo: Se difunden mentiras muy extravagantes (=”son difundidas mentiras muy extravagantes”). En la pasiva refleja es incorrecto mostrar el Complemento Agente (*Se difunden mentiras muy extravagantes por algunas personas).

 

El aspecto señala si la acción verbal ha acabado (amó – aspecto perfecto), o si está en proceso o desarrollo (amaba – aspecto imperfecto). El aspecto se expresa mediante procedimientos gramaticales, terminaciones verbales o léxicas, y perífrasis verbales: He estudiado (perfecto) o yo he de estudiar (imperfecto). Todos los tiempos simples, excepto el pretérito perfecto simple, indican el aspecto imperfecto, y, todos los tiempos compuestos y el pretérito perfecto simple, el aspecto perfecto.

 

Las formas no personales también expresan aspecto perfecto o imperfecto:

 
Infinitivo simple: imperfecto, cantar;
Infinitivo compuesto: perfecto, haber cantado;
Gerundio simple: imperfecto, cantando;
Gerundio compuesto: perfecto,
habiendo cantado;
Participio: perfecto,
cantado.

 

Generalmente, las formas del subjuntivo expresan deseo, duda, temor, indican tiempo de lo desconocido o del futuro, y acciones imperfectivas: Ojalá vengas; Deseo que vengan mis amigos. Las perífrasis verbales indican el término o proceso de la acción expresada por el verbo principal: Las perífrasis de infinitivo, indican aspecto imperfectivo: Tengo que trabajar; Debía de estudiar más; las perífrasis de gerundio, indican aspecto imperfectivo: Iba leyendo los temas; Voy estudiando ciencias. Las perífrasis de participio, indican aspecto perfectivo: Yo tengo realizados los ejercicios; Yo tengo estudiados los temas.

 

CLASIFICACIÓN DE LOS VERBOS

 

Desde un punto de vista formal los verbos pueden ser regulares, irregulares y defectivos. Según criterios morfosintácticos, los verbos se clasifican en verbos auxiliares, plenos, copulativos, predicativos, transitivos, intransitivos, pronominales, regulares, irregulares y defectivos, y según su modo de acción o aspecto en verbos perfectivos e imperfectivos, incoativos, frecuentativos e iterativos. También según su significado léxico hay verbos factitivos (el sujeto no realiza la acción, sino que la hace ejecutar: Luis se ha hecho una casa; Luis se corta el pelo cada mes), de voluntad, deseo, mandato, duda, percepción,… Los verbos dicendi entran en esta distinción léxica (verbos que significan “decir”, como decir, preguntar, replicar, aconsejar, responder, gritar… tan abundantes en los diálogos de la narración).

 

Obsérvese que un verbo puede ser perfectamente irregular y defectivo (atañir), predicativo, pleno y transitivo (comer), etc.

 

VERBOS

 

Según punto de vista formal

 

Según su comportamiento morfosintáctico

 

Según su modo de acción o aspecto

 

 

 

Regulares

Irregulares

Defectivos

Auxiliares plenos

Copulativos predicativos

Transitivos intransitivos

Pronominales

Impersonales

Perfectivos

Imperfectivos

Incoativos

Frecuentativos

Iterativos

 

 

Según el punto de vista formal:

 

Los verbos regulares son los verbos que no alteran su raíz ni desinencias, conforme al verbo que se toma como modelo en su conjugación. Cantar, temer, vivir.

 

Los verbos irregulares son aquellos que presentan alteraciones en la raíz o lexema: huelo de oler, en vez de olo; en el morfema o terminación: anduve, de andar, debería ser andé, o en ambas partes a la vez: puso, de poner, debería ser ponió. (Las irregularidades se deben a diversas transformaciones fonéticas sufridas a lo largo de la historia).

 

Los verbos irregulares totales son los que cambian totalmente de forma en su conjugación. Son los verbos ir: yo voy, tú ibas, él fue, y ser: nosotros somos, vosotros erais, ellos fueron. Los verbos irregulares parciales son los que cambian sólo en parte, en las distintas formas que presentan en su conjugación, son todos los verbos irregulares excepto ser e ir: anduvo, piensas, tuvo, tendríamos.

 

Los verbos defectivos carecen de algún tiempo o persona; unas veces, por su significado, y otras, por dificultades de pronunciación. Son defectivos los verbos impersonales que expresan algunos fenómenos naturales, y sólo se utilizan en tercera persona de singular: llover, tronar, granizar, nevar, amanecer, anochecer... Hay otros verbos defectivos de uso frecuente: balbucir, agredir, abolir, transgredir, atañer, concernir, soler… No es correcto *balbuzco, *agredo, *abolo o *abuelo –como verbo-, *transgredo, *ataño, *concierno, o el uso de soler fuera del presente y el pasado: *soleré).

Recuerde:

Nevar, llover, tronar… sólo se emplean en 3ª persona de singular: truena, llueve o nieva. (No se puede decir *yo nievo, *tú nievas; aunque a veces estos defectivos se conjugan contra la norma con diversos valores expresivos: Amanecimos todos muy cansados).

tañer, concernir, acontecer y acaecer sólo se emplean en 3ª persona.

Algunos verbos acabados en –ir, como cernir, agredir, abolir, compungir…sólo se emplean en el infinitivo y en aquellas  formas verbales cuya desinencia empieza por –i: cernió, abolieron, agredieron, compungió.

Soler sólo se usa en presente de indicativo (suelo, sueles, suele…); pretérito imperfecto de indicativo (solía…); presente de subjuntivo (suela…).

Según criterio morfosintáctico:

 

Más que una clasificación rigurosa, estas distinciones agrupan diversos comportamientos que muestran los verbos.

 

Los verbos auxiliares son los que se utilizan para la conjugación de otros verbos como haber, en la formación de los tiempos compuestos: he comido, y ser, usado para la conjugación en voz pasiva: Él era admirado. Otros se emplean en perífrasis verbales: está durmiendo, volvió a hablar. Los verbos auxiliares se hallan siempre deslexicalizados, es decir, han perdido su significado léxico y sólo mantienen el gramatical. (Ver perífrasis verbales).

 

Los verbos plenos son aquellos que poseen contenido semántico pleno: comer, golpear, llorar, dormir.

 

Los verbos copulativos tienen como función servir de nexo, cópula o unión entre el sujeto y un elemento nominal o adjetivo, el atributo: Cuenca es muy hermosa. Juan Carlos es profesor. Son los verbos ser y estar, aunque funcionan como copulativos otros verbos llamados semicopulativos: quedar, permanecer, encontrarse: Carlos se encuentra mareado, Los alumnos permanecen silenciosos. (Para saber si un verbo es semicopulativo, sustitúyelo por ser, estar o parecer, a ver qué pasa: La tarta sabe muy rica = La tarta es / está muy rica; pero cuidado: en Burdeos se encuentra en Francia, el verbo encontrarse se puede sustituir por estar en uso no copulativo. )

 

Los verbos predicativos son los que tienen significado pleno y constituyen el núcleo sintáctico y semántico del predicado: el perro ladra, el alumno estudia.

 

Los verbos transitivos son los que necesitan de complemento directo para completar su significación: Juan escribe una carta.

 

Los verbos intransitivos son los que no necesitan complemento directo, pues tienen significado completo: Juan corre.

 

Los verbos no son en sí mismos transitivos o intransitivos, sino que se denominan así según su uso: Juan come pan, uso transitivo, y Juan come mucho, uso intransitivo. No obstante, hay verbos que se utilizan casi siempre como intransitivos: vivir, caminar, existir, nacer, morir (a veces no es así: vivió una vida miserable). Y otros casi siempre son transitivos, como hacer, o tener: Yo hago yoga hoy. Hizo una faena; Ella tiene un perro.

 

Los verbos pronominales son los que se construyen con pronombres reflexivos, de igual persona que el sujeto del verbo: marcharse, arrepentirse, avergonzarse, alegrarse, asombrarse… A este grupo pertenecen los verbos reflexivos, en los que el sujeto es a la vez objeto de la acción: lavarse, peinarse…: Ana se lava. Elisa se peina. En los verbos recíprocos varios sujetos realizan la misma acción y la reciben mutuamente: Juanma y Antonio se odian. José y Ana se quieren mucho.

 

Los verbos impersonales son aquellos que carecen de sujeto: Nieva, llueve, truena. Son los llamados verbos de la naturaleza y también unipersonales, pues sólo se utilizan en tercera persona de singular.

 

Según el modo de acción, que es una categoría semántica que caracteriza el proceso verbal desde su manera de acontecer (similar al aspecto, aunque no es exactamente eso), los verbos se clasifican en: verbos perfectivos, imperfectivos, incoativos, frecuentativos e iterativos.

 

Los verbos perfectivos designan acciones o procesos que requieren alcanzar su culminación para producirse como tales: saltar, conducir, morir, nacer, abrir, cerrar; por ejemplo, el significado de cerrar no se alcanza hasta que la acción se completa.

 

Los verbos imperfectivos son aquellos que no necesitan alcanzar su culminación para que la acción o proceso tenga lugar o sea completa: andar, leer, nadar, dormir, oír, pintar.

 

Los verbos incoativos o ingresivos son los que marcan el comienzo de una acción o comportamiento: amanecer, envejecer, palidecer, iniciar. A veces, indican la duración de la acción o comportamiento y presentan forma reflexiva: enfriarse, calentarse, dormirse, enriquecerse

 

Los verbos frecuentativos son los que indican una acción frecuente o habitual: cortejar, merodear, tutear. Suelen ir acompañados de procedimientos léxicos o gramaticales que refuerzan el significado frecuente o habitual de la acción verbal: Luis ‘tutea’ a menudo a sus abuelos. Es frecuente la terminación –ear en estos verbos: chatear (“ir de vinos”).

 

Los verbos iterativos o reiterativos expresan acciones compuestas de varios actos iguales y repetidos: golpear, manosear, vagabundear, patear, besuquear. También es frecuente la terminación –ear en estos verbos, que indica repetición.

 

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