Los traductores ante la norma y sus lagunas

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clip_image002Ricardo Soca (Conferencia pronunciada en el I Congreso del Colegio de Traductores Públicos del Uruguay, el 9 de septiembre de 2011)

 

www.elcastellano.org

 

Vine a conversar con ustedes hoy sobre un tema que atañe a todos los trabajadores de la lengua: traductores, intérpretes, correctores de estilo, periodistas, escritores. Es la actitud a adoptar ante la normativa prescriptiva y sobre todo, ante las fallas de la normativa académica que no son pocas.


Y no me estoy refiriendo al trabajo magnífico que han llevado a cabo Ignacio Bosque y su equipo, con la NGLE, sino a otros dos puntos: las lagunas que se advierten en la mayoría de las obras académicas y a los errores y contradicciones en que se incurre por la aplicación del principio de autoridad a una labor que debería ser científica, como iremos viendo en los próximos minutos.


Cada vez que se enfrenta a una nueva tarea, el traductor se ve ante un doble desafío: el primero es llevar a cabo una traducción fiel y correcta de acuerdo con la llamada norma culta, que es la que se le exige y, en segundo lugar, lograr que su trabajo, además de ser fiel y correcto, satisfaga a un cliente que en general no conoce la norma lingüística pero, como hablante, sabe del uso real de la lengua.


En ese sentido, la norma suele ser un apoyo que le permite al traductor fundamentar sus decisiones en un texto, respaldado por una autoridad.


Y en esa situación tropezamos muchas veces con el concepto de la pureza de la lengua, que algunos profesionales consideran un sello de calidad de su trabajo.


Yo quisiera detenerme un poco en esta idea de pureza para destacar el hecho de que se trata de un concepto anómalo, anticientífico, ajeno a la lengua y a la lingüística.


Todos aquí conocemos el lema que ostenta la Academia Española en su escudo: Limpia, fija y da esplendor, creado en su fundación hace casi trescientos años. Los académicos se apresuran a aclarar que ese lema se ha mantenido por razones meramente históricas, de tradición. Los conocimientos sobre la historia de las lenguas se empezaron a desarrollar en el siglo XIX y se consolidaron en el XX, de modo que cuando se adoptó este lema se sabía muy poco sobre la evolución histórica de las lenguas.


Últimamente por razones de política lingüística del Estado español, una política que empezó con los Reyes Católicos, lo han cambiado a Unifica, limpia y fija.


¿Qué significa esta idea? Lo de unificar el idioma obedece a una necesidad de las empresas españolas, principalmente las que operan en América Latina. Me limito a mencionarlo porque es un tema en el que no puedo detenerme en este momento, pero la idea de unificar ha estado presente históricamente en las políticas lingüísticas de muchos estados.

 

Ahora, la idea de limpiar la lengua y la idea de fijar la lengua son aberrantes desde el punto de vista de la Lingüística.


Sin embargo, los puristas, que en pleno siglo XXI es posible encontrar en todas las profesiones de la lengua, se apoyan en este lema para enarbolar la idea de un español puro, correcto, inamovible y lo defienden de la contaminación por parte de lenguas extranjeras.


Bueno, contaminación es otra categoría acientífica y totalmente ajena a la lengua; las lenguas son intrínsecamente impuras. Las lenguas puras no existen y tal vez el español sea una de las más impuras de todas. Desde su origen conocido.


Desde cierto punto de vista se podría decir que el castellano no es una lengua derivada del latín, es, en sentido lato, latín en un estado de lengua que corresponde al siglo XXI.


El latín de Virgilio, el de san Jerónimo, el protorromance de finales del primer milenio, el español del Cid, el de Cervantes, el de Lope y el que hablamos nosotros hoy son diferentes estados de una misma lengua que fue cambiando a lo largo de los siglos sin solución de continuidad.


El latín de los clásicos ya era una lengua impura, como todas las lenguas: una mezcla de elementos oscoúmbros, etruscos y griegos, entre otros. Esto quiere decir que el latín, o la lengua romance que hablamos nosotros, en un estado de lengua que se llama español del siglo XXI y sus variantes, sufrió las más diversas influencias a lo largo de los últimos 2.000 años. Pero no es el estado final ni definitivo, como algunos parecen creer.


Hacia el siglo V de nuestra era, aquel latín ibérico que ya empezaba a diferenciarse de otros latines hablados en el resto de lo que había sido el imperio, sufre nuevas influencias extranjeras con la llegada de los invasores germánicos. Nombres propios españolísimos hoy, como Gonzalo, Fernando, Rodrigo, Elvira y muchos otros son en realidad adaptaciones ibéricas de los nombres germánicos Gundisalvus, Fridenandus, Rodericus, Gelovira.


Cuando usamos palabras como bandera, ropa, guerra, ganso, gavilán, guante, guardián, espuela estamos empleando palabras de origen extranjero, vocablos que no existían en la Península hasta la llegada de los germánicos.


Los invasores godos, que en realidad nunca llegaron al cinco por ciento de la población ibérica se incorporaron rápidamente, en términos históricos, a la cultura ibérica y centenas de extranjerismos como los que mencioné se incorporaron sin mayores traumas al caudal léxico del protorromance ibérico.


Pero ya en el siglo VI ocurre otro fenómeno histórico que volvería a cambiar la cara de la lengua protorromance de Iberia: la llegada de invasores islámicos árabes y bereberes que en pocos años conquistaron toda la península y convirtieron la Hispania godorromana, de habla protorromance, en un estado islámico, en el que la mayoría inicial de cristianos y judíos fue disminuyendo. Y aquí surge de nuevo un fenómeno que todos conocemos, que ya había aparecido con los visigodos y que es el de lenguas en contacto. En los registros cultos y en la expresión escrita se requiere en esa época el uso del latín clásico para los nativos y del árabe clásico para los recién llegados, dos lenguas que eran conocidas por muy poca gente, todos ellos de la clase dominante.


¿Qué consecuencias tuvo esto en la lengua? Bueno, la lengua árabe ejerció una fuerte influencia sobre el godorrománico, se forman inicialmente dos haces dialectales de los que no voy a hablar aquí pero al final de la presencia árabe en la península, a fines del siglo XV, las lenguas habladas allí, el catalán, el castellano, el gallegoportugués entre otras, tenían una fuerte marca distintiva que las diferenciaba de los idiomas del resto de Europa, excepto los dialectos franceses de pueblos que comerciaban con los árabes.


Algunos miles de palabras de nuestro idioma entre las que se cuentan álgebra, ajedrez, arroba, aljibe, aceite, aceituna, jarabe, almíbar, alhelí, alcahuete, alcohol, cenit, nadir, escarlata, fulano, laca, zafiro provienen de esa época; algunas de ellas vienen de mucho más lejos pero todas ellas llegan a las lenguas peninsulares a través de los árabes.


Y ahora demos un salto en el tiempo desde la expulsión de los moros en el siglo XV hasta el siglo XVIII, con los nobles afrancesados, deslumbrados con Versalles, que introdujeron en la lengua un enorme caudal de vocablos del francés. Rafael Lapesa menciona chaqueta, pantalón, favorito, galante, interesante, petimetre, miriñaque, hotel, sofá, merengue, entre muchas, muchísimas otras. ¿Y mamá? En latín se decía mámae y en español se dijo mama hasta que los Austrias introdujeron la forma francesa maman.


Era la palabra que usaba el rey Felipe V, el fundador de la Real Academia, nacido en París, para hablar con su madre, la princesa María Ana de Baviera.

Vemos entonces que el español está muy lejos de ser una lengua pura, como quieren algunos; todos los idiomas están lejos de ser puros, pero el nuestro es especialmente «impuro« si es que queremos usar esa categoría tan inapropiada y tan acientífica. Uno se podría preguntarse aquí de dónde nos viene la norma, de dónde la Academia Española o las academias americanas obtienen la autoridad y el respeto de que gozan por parte de los usuarios de la lengua. Bueno, eso tiene sus razones históricas, entre las cuales el merecido prestigio que la Academia Española se granjeó a partir de su fundación, con su obra inicial. Otras lenguas tienen otros procedimientos para establecer la norma, como veremos.

Hace trescientos años, cuando don Juan Manuel Fernández Pacheco, el marqués de Villena, le propuso a Felipe V la creación de la Academia Española, la lengua que se hablaba en España y en las colonias era un verdadero caos. Las grafías eran diferentes en Asturias, en Castilla y en Andalucía, había un dialecto en Extremadura, otro en León y una lengua diferente en Galicia. Había por cierto pronunciaciones diferentes y cada escritor tenía su propia ortografía. El idioma se veía amenazado por la disgregación dentro de la propia España, sin hablar de las colonias. Todo parecía indicar que cada uno de aquellos dialectos iría a evolucionar hacia una nueva lengua, como ocurrió en la Península Itálica hasta el siglo XIX. El Estado español sintió la necesidad en aquel momento, y en aquella situación, de implantar una norma bajo el principio de autoridad. La Real Academia fue creada en 1713 y asumió de inmediato la tarea que Antonio de Nebrija le había sugerido poco más de dos siglos antes a Isabel la Católica: unificar la lengua, regular el vocabulario y establecer las normas del castellano.


La Real Academia cumplió su tarea en forma espléndida: a lo largo de trece años a partir de 1726 fue entregando en varios tomos sucesivos un trabajo excelente para su época: la primera edición de su Diccionario, que mereció comparaciones muy favorables con otras obras semejantes tanto del español como de otras lenguas europeas. Gracias a esta obra, los escritores españoles del siglo XVIII unificaron rápidamente su ortografía y, tras la elaboración de la primera Gramática española, hacia 1780, la Academia había cumplido con creces las expectativas suscitadas a su fundación. A lo largo de varias décadas, la Gramática del castellano se fue incorporando en las escuelas de España y de las colonias, abriendo el camino hacia este idioma unificado con que contamos hoy. Esa obra magnífica le valió un gran prestigio a la Docta Casa, y un merecido respeto por parte de los hombres de letras y de los formadores de opinión. Y esto permitió el surgimiento de la idea, que no es común, creo, con otras lenguas, o al menos sólo existe con tanta fuerza entre nosotros, los hispanohablantes, de que tenga que haber alguien que nos siga diciendo, hasta hoy, qué es lo que debemos decir y cómo tenemos que hacerlo.


Como consecuencia del gran éxito inicial de la Academia, se instaló la noción de que la lengua española había llegado en el siglo XVIII al ápice de su desarrollo, tocando la perfección, una idea que la propia Academia alimentó en sus primeros años con el lema «Limpia, fija y da esplendor«. Como ya dije antes, la idea de limpiar una lengua es ajena a la lingüística, a cualquier corriente de la lingüística. La de fijarla, es la idea más extravagante, más abiertamente anticientífica, puesto que el cambio es la única ley universal de todas las lenguas en todos los tiempos.


Pero aun así la idea de la autoridad, implantada a lo largo de casi trescientos años, sigue viva, sigue muy firmemente presente entre los hablantes de español, a veces, parecería hasta que los hispanohablantes la llevamos en nuestros propios genes.


A diferencia de lo que ocurre en otras lenguas, entre quienes hablamos español es frecuente que una discusión termine con un argumento inapelable: «Esto es así o asá porque la Academia Española dice esto o aquello« o «esta palabra no se puede usar porque la Academia no la admite«.

Hace unos meses leí en la prensa que un director de la Academia Española, Darío Villanueva, informaba a un reportero que el vocablo tableta en su acepción de equipo informático como el iPad estará incluida en la próxima edición del Diccionario, la de 2014, pero, muy permisivo, aclaró que «ya se puede usar«…


Permítanme aquí una breve cita al académico Manuel Seco, quien en su Gramática esencial del español dice lo siguiente:

 

La autoridad que desde un principio se atribuyó oficialmente a la Academia en materia de lengua, unida a la alta calidad de la primera de sus obras, hizo que se implantase en muchos hablantes —españoles y americanos—, hasta hoy, la idea de que la Academia «dictamina« lo que debe y lo que no debe decirse. Incluso entre personas cultas es frecuente oír que tal o cual palabra «no está admitida« por la Academia y que por lo tanto «no es correcta« o «no existe«.


En esta actitud respecto a la Academia hay un error fundamental, el de considerar que alguien —sea una persona o una corporación— tiene autoridad para legislar sobre la lengua. La lengua es de la comunidad que la habla, y es lo que esta comunidad acepta lo que de verdad «existe«, y es lo que el uso da por bueno lo único que en definitiva «es correcto«.


Pero los puristas no aceptan esto, se yerguen en árbitros de la corrección, buscando en los diccionarios el respaldo definitivo a sus afirmaciones, pensando tal vez que las palabras brotan de los diccionarios así como los frutos brotan de los árboles. En esa línea siempre es posible oír que una cierta palabra «no existe«. ¿Y cómo no existe si todo el mundo la usa? «Sí —replican— algunos la usan pero no está en el diccionario«.


Tengo que reconocer aquí que en algunas profesiones, como la de traductor o la de corrector es necesario tener un respaldo documental para fundamentar una decisión ante el cliente, y lo cierto es que ese respaldo se encuentra muy frecuentemente en los diccionarios. Pero también está en los corpus que son instrumentos de la mayor importancia porque son registros vivos del idioma y porque es de ellos de donde los diccionarios extraen sus verdades. Voy a volver sobre los corpus dentro de unos minutos.


Es preciso tener en cuenta que el traductor no trabaja ante una ciencia exacta, un cliente puede preferir una palabra o un giro diferente y es posible que tenga tanta razón como el traductor o el corrector, pero el profesional debe estar siempre en condiciones de justificar documentalmente sus decisiones, aunque pueda aceptar las del cliente.

Los guardianes de lo correcto y lo incorrecto creen que la lengua tiene leyes que se cumplen con la precisión de las ciencias naturales y suelen correr en busca del argumento de autoridad para respaldar sus preferencias. En realidad, no son leyes científicas, son reglas o prescripciones gramaticales.


Los hablantes de portugués, al menos los brasileros, no tienen ese problema. Ellos se comunican con fluencia sin preocuparse con lo que dice el diccionario Houaiss o el Aurelio, los grandes referentes del portugués brasileño.


Ellos van hablando y en esa habla, que corre con la naturalidad de las aguas de un río, la lengua muy lentamente se va alterando, algunas palabras van cambiando su sentido, incorporando vocablos extranjeros y nuevas acepciones, alterando su regencia, su sintaxis en general, en un proceso muy lento que a veces que normalmente no llega a percibirse en el curso de una vida humana, pero que en Brasil está avanzando en estas décadas más rápidamente que en otras lenguas. En Brasil a nadie se le ocurre decir que la lengua portuguesa esté sufriendo algún ataque por parte de fuerzas oscuras porque la lengua esté llena de anglicismos, ni que haya que defenderla de los anglicismos.


Hace algunas semanas, el director de la Academia Española, José Manuel Blecua, dijo, según versiones de prensa, que «los anglicismos son el mayor peligro del castellano«, como si el enriquecimiento de un idioma con préstamos tomados de otras lenguas, pudiera ser un peligro. Estoy seguro de que Blecua no piensa eso, pero está al frente de un organismo que es el principal ejecutor de una política lingüística del Estado español que está regida por el principio de limpiar la lengua.


Con los estadounidenses ocurre exactamente lo mismo que con los brasileros: hablan, escriben, se comunican sin que se les ocurra siquiera la idea absurda de defender al inglés de supuestos ataques provenientes de otras lenguas. Ellos entienden intuitivamente que defender una lengua del cambio es como defenderla de su propia naturaleza.


Y si bien el inglés es uno de los idiomas más receptivos con relación a extranjerismos (más ‘contaminado’, diría alguno) creo que ninguno de nosotros diría que esa característica lo hace más débil.


Lo cierto es que un estadounidense jamás diría «no puedo usar esta palabra porque no está en ningún diccionario«, y ellos cuentan con excelentes diccionarios, mucho mejores que los nuestros, pero saben, entienden, que la lengua va primero y que el diccionario llega después, siempre con atraso, por su propia naturaleza.


Los hispanohablantes, en cambio, vamos por otro camino. Conozco gente que no emplea una determinada palabra, aunque sea la única que expresa con precisión lo que él quiere transmitir, porque proviene del inglés, es un anglicismo, una categoría maldita que ellos creen que habría que combatir furiosamente.


Y hacen eso. Cuando una palabra de otra lengua, principalmente del inglés, entra a nuestra lengua, lo sienten como una agresión a la lengua castellana y corren a vestir sus armaduras de caballeros andantes, empuñar sus adargas, y combatir a la lengua agresora como un temible molino de viento. Hace poco tiempo, en un foro de lengua de internet, se planteó el tema de la traducción al español del vocablo inglés empowerment.

Esta palabra, como ustedes saben, ha hecho una rápida carrera en la lengua inglesa en las últimas décadas del siglo XX en referencia a minorías étnicas o sociales cuya situación mejora y logran acceder a sus derechos de ciudadanía.


La traductora argentina Leticia Molinero, que vive y trabaja en Nueva York, donde forma parte de la Academia Norteamericana de la Lengua Española se refirió en un artículo, hace ya algunos años, al caso de las mujeres de comunidades africanas que se han visto facultadas o ‘empoderadas’ para desarrollarse por sus propios medios..


En la discusión hubo quien declarara estar, en su trabajo como traductor, «en plena batalla« contra los anglicismos, y pidió «municiones« para combatir esos usos «indebidos«. Otros, menos belicistas, propusieron palabras como afianzamiento, fortalecimiento, potenciamiento que en mi opinión no expresan cabalmente la denotación de empowerment, pero permiten evitar un anglicismo, como si eso fuera lo fundamental. Unos pocos admitieron que en el español académico no existe un equivalente exacto de empowerment, y por esa razón consideraron justificado el uso de empoderamiento con esa denotación, que es lo que a mí me parece más acertado.


En mi opinión, ese esfuerzo por adoptar siempre, en todos los casos, una palabra de nuestra lengua aunque no exprese cabalmente lo que queremos decir constituye una falla profesional, al menos es una falla cuando existe una palabra extranjera que todo el mundo conoce y que comunica exactamente la misma denotación que queremos transmitir y para el cual no contamos con un vocablo español. Por otra parte, la palabra empoderar figura con numerosos casos en el corpus de la Academia, de donde se supone que se extraen las acepciones del diccionario. Curiosamente, el diccionario dice que empoderamiento es sinónimo de apoderamiento y que se trata de una palabra en desuso, lo que significa que no se registra ningún caso por lo menos desde 1901. Sin embargo, en el corpus de referencia del español actual, de la propia academia aparecen más de 30 casos y todos ellos figuran con el significado de que vengo hablando; no encontré un solo caso del significado de apoderar, que el propio diccionario marca como en desuso.

Vamos a ver un ejemplo nuestro. En toda América Latina, nos resulta raro, nos suena raro cuando un hablante peninsular, cuando un ciudadano español se refiere al ratón de la computadora u ordenador.


Como ocurre con muchos vocablos oriundos de las nuevas tecnologías, los latinoamericanos hemos conocido este aparato por su nombre inglés, que adoptamos con naturalidad, de modo que a un hablante de estas latitudes, aunque no hable inglés, le resultará más natural llamarlo mouse, y hasta es posible que ratón le suene algo cómico o fuera de lugar, como suele ocurrir con las palabras que nos resultan poco familiares.

Pero aquí viene algo crucial en lo que les quiero transmitir: ¿qué hace un traductor cuando tiene que referirse al mouse o ratón de una computadora? Tenemos aquí un caso práctico. Supongamos que va a buscar su respuesta en el diccionario de la Academia.


¿Y qué le dice el DRAE? No le dice nada. La palabra no figura. Sí es posible hallar otras palabras inglesas que sí se usan en España, como bacon (o bacón) y puzle (hispanizado con una zeta sola), pero de mouse no hay ni rastro.

 

En cambio, en el Diccionario Panhispánico de Dudas, sí aparece mouse… con la recomendación de no usarlo, de dar preferencia a ratón, por razones que no se explican. Se trata del argumento de mera autoridad; háganlo así, porque nosotros lo decimos.


O sea que si en mi región se llama mouse, cuando yo hago una traducción dirigida al mercado local, según el Diccionario Panhispánico debo llamarlo ratón porque así lo dicta una autoridad lingüística desde otro continente. Y las autoridades lingüísticas de este continente no logran hacerse oír.

 

Mouse aparece sí, en el Diccionario de americanismos, editado por la Asociación de Academias, que admite se usa, sí, pero solo en el español de Estados Unidos y en Panamá…


Otro caso que creo que vale la pena mencionar es el del vocablo inglés fan, que yo recuerdo que se usaba ya en los años sesenta aplicado a los seguidores de las estrellas de Hollywood o los astros del rock, cuando se hablaba de los fans de Elvis Presley o los fans de Bill Halley. Un cuarto de siglo más tarde, en 1984, la palabra fan apareció en el diccionario de la Academia con la advertencia de que se trataba de un vocablo inglés cuyo plural era fans, un término muy conocido y usado en español y en otras lenguas.


Hasta aquí no había dudas, todo muy simple, todo muy claro, pero hete aquí que en 2005 aparece el Panhispánico de Dudas, introduciendo precisamente una duda. El DPD pretende establecer por decreto que el plural de fan en español es fanes.


Me puse a investigarlo, y descubrí que en el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA) de la Real Academia, de donde se supone que la docta casa extrae sus datos lexicales, aparecían en el momento de la búsqueda 422 casos de fans, y ¿adivinan cuántos casos de fanes? Ninguno. Cero-coma-cero-cero.


¿Y qué debe hacer un traductor que tenga que traducir fans al español? ¿Qué debe hacer un corrector de estilo que esté trabajando un texto en español donde figure fans? ¿Corrige al autor? Yo creo que la decisión más adecuada en este caso sería dejar de lado el diccionario. Y este precisamente es el punto en que quiero centrarme. Los trabajadores de la lengua debemos tener siempre presente el hecho de que las obras normativas del castellano no siempre tienen el rigor que cabe esperar de un trabajo académico.


Y no deberíamos olvidar que la función primordial del lenguaje es comunicar. Si en un texto destinado a lectores montevideanos mencionamos un centro de compras, no vamos a ser tan bien comprendidos como si dijéramos shopping center, o un shopping que es lo que todos usamos habitualmente.

 

Hace algunas décadas se consideraba «incorrecto« decir que algo había pasado desapercibido. Era «incorrecto« porque esa acepción proviene del francés, aunque el Diccionario Panhispánico de Dudas admite que está asentada en nuestra lengua desde hace dos siglos. Pero se queda corto; la palabra ya era usada en español por lo menos del siglo XVI, con una denotación ligeramente diferente, de ‘estar desprevenido’. Es también el caso de banal, palabra que ingresó al diccionario en 1927 marcada como ‘galicismo por trivial, insustancial’, y solo obtuvo su carta de ciudadanía en la edición de 1983. A pesar de que se usaba en nuestra lengua desde mucho tiempo antes.


También hay palabras que están muertas desde hace siglos, pero siguen vivas en el diccionario donde hay vocablos que no tienen ningún registro de uso desde el siglo XVIII. Aquí cabe preguntarse qué deben hacer los trabajadores de la lengua ante situaciones como las que veníamos viendo, ¿deben esperar a que los lexicógrafos se den cuenta de que una palabra está viva en la lengua? O que está muerta.


Es una pregunta que cada uno tendrá que hacerse al tomar una decisión en cada caso particular.


Otra cosa son las contradicciones en la obra académica; en estos tiempos de internet, por ejemplo, no sabemos cómo escribir el nombre de la red: en el avance para la vigésima tercera edición del diccionario, que debe salir en 2014, internet aparece con minúscula, pero en la nueva Ortografía, que no tiene un año, la grafía es con mayúscula inicial. ¿Cuál debemos seguir?


Antes de terminar, quisiera dejar claro que no me parece mal que exista una norma de autoridad. Hablamos una lengua que es oficial en veintiún países y, no sé si es necesario, pero seguramente es bueno, es positivo que exista una base común para facilitar la comprensión, siempre que todas las áreas hispanohablantes cuenten con la misma consideración, con el mismo peso, algo que hasta ahora no ha ocurrido.


Y termino con una sugerencia.


Cada vez que tenemos que fundamentar el uso de la lengua viva, podemos encontrar respaldo no solo en los diccionarios sino también en los corpus de la lengua. Un corpus sincrónico es una colección de millones de palabras de textos correspondientes a un estado de lengua, que se puede acotar cuánto se quiera, o a una variedad. Los corpus se usaron siempre en estudios lingüísticos, pero cobraron una importancia inusitada en los últimos 25 o 30 años, sobre todo en lexicografía, con el avance de la informática, que permite consultas instantáneas que antes no eran posibles.


En ese sentido, recomiendo por supuesto los corpus de la Academia y también el corpus Davis, de la universidad Brigham Young. También descubrí en las últimas semanas que hay un corpus basado en los libros digitalizados por Google. El corpus Davis tiene unos cien millones de palabras, el de la Academia unos 500 millones, y el Google no se informa, pero me enteré de que los libros en español digitalizados por Google representan algunos miles de millones de palabras.


Los corpus, por su tamaño, por el gigantesco volumen de datos que manejan pueden ser en muchos casos herramientas más útiles a los profesionales y un respaldo más sólido que el propio diccionario, porque son muestras de la lengua real, viva.


Espero que a la luz de estas cuestiones pueda considerarse oportuno reflexionar sobre el papel de la norma de autoridad, que es la marca registrada del idioma español, y la actitud que cabe en este punto a los traductores y a los trabajadores de la lengua en general, que son quienes, en su conjunto, contribuyen con el mayor aporte al establecimiento de las diversas normas cultas de las sociedades hispanohablantes.

Falsos amigos, Extranjerismos, Incorrecciones

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“Capturar fotografías”

 

Escuché en un noticiero del medio día que la cianobacteria está volviendo al lago de Atitlán. Decía la periodista que eso se sabía porque una satélite de la NASA había capturado unas fotografías del lago. Me parece que esa expresión (“capturar fotografías”) es un calco del inglés “to capture pictures”. En español se dice “tomar fotografías”.

 

“Reenviando correos”

 

Las nuevas formas de comunicación están motivando la creación de nuevos términos y dando nuevos significados a otros que ya teníamos. Tal es el caso de “correo”, para referirse a mensajes recibidos por medio del correo electrónico, y “reenviar”, en lugar de simplemente “enviar”.

 

Algunas personas dicen “estoy leyendo un correo”, o “recibí un correo”, cuando lo correcto sería “estoy leyendo un mensaje” o “recibí un mensaje” (por correo electrónico). La Real Academia define “correo” como

 

“Servicio público que tiene por objeto el transporte de la correspondencia oficial y privada”

 

También nos dice que puede ser el “conjunto de cartas o pliegos de cualquier clase que se despachan o reciben”. No dice que sea una sola carta o mensaje.

 

Creo que este mal uso se origina en una traducción el término inglés “e-mail”, “correo electrónico”. Por economía, se ha terminado diciendo solamente “correo”.

 

En cuanto a “reenviar”, no sé su origen. Lo que sí sé es que significa “volver a enviar”. Cuando yo recibo un mensaje y lo envío a un amigo, no lo reenvío, a no ser que antes se lo hubiera enviado.

 

“Llevo ropa, pero no por casualidad”

 

Los hispanohablantes no decimos que llevamos ropa “casual”. Nuestros abuelos, al oírnos hablar así, entenderían que llevamos ropa “por un casual”, es decir, por casualidad. Lo que hoy se quiere decir con esa expresión calcada del inglés (casual) es lo que en español se llama ropa informal.

 

Nosotros tomamos decisiones

 

En español, se dice “tomar decisiones”, no “hacer decisiones”, como aparece en este trozo de un mensaje que me llegó por correo electrónico:

 

Probablemente hizo tantas ó mayores decisiones en relación con nuestra historia como Nación como las que hicieron los otros 42 Presidentes que lo precedieron.

 

“Estamos abiertos”

 

 

Ayer fuimos a desayunar a la Panadería San Martín del centro comercial Escala. Todo muy bien, como siempre, excepto el anuncio que pegaron en la puerta: “Estamos abiertos el 24.

 

Aparte de que suena muy mal, es una traducción literal del inglés “We are open”, que no va con el genio del español. ¿Por qué no decir, simplemente, “Abrimos el 24?

 

“Números y letras”

 

En el suplemento del New York Times de Prensa Libre del 29 de enero de 2012 leí la siguiente frase: “el costo, incluidos los materiales, de fabricar una computadora de US$1 mil 500 en Elm Grove era de US$22 por máquina”. Me parece una mala costumbre mezclar números y letras. ¿Por que no escribieron, sencillamente, US$1 500, o mil quinientos dólares?

 

Por cierto, la normativa actual dice que “solo se emplee un espacio en blanco para separar los grupos de tres dígitos en los números de cuatro cifras. De este modo, cualquier signo que aparezca en una cifra, sea el punto o la coma, solo podrá interpretarse como marcador decimal” (Ortografía de la lengua española, 2010, 2.2.1.1, Los números enteros y el separador de decimales). Esta normativa plantea problemas para los notarios, pues es fácil imaginar que en el espacio entre grupos de tres números se podría agregar un dígito, lo cual cambiaría la cantidad (de dinero o de cualquier unidad). Pero la Academia insiste en que no deben utilizarse el punto ni la coma para separar los grupos de tres dígitos en la parte entera de un número. Para ello solo se admite hoy el uso de un pequeño espacio en blanco.

 

¿Signos interrogativos y exclamativos en una misma oración!

 

La RAL acepta la mezcla de signos interrogativos y exclamativos en la misma oración en casos como los siguientes:

 

¿Quieres callarte ya, caramba!

 

¿No te das cuenta del peligro!

 

También  acepta encabezar y cerrar un enunciado con un signo interrogativo y uno exclamativo  cuando el mismo tiene carácter interrogativo y exclamativo a la vez.  Esto por razones enfáticas:

 

¡¿Pero qué es lo que pasa?!

 

¡¿Suprimir la Internet?!

 

Permite además el uso concatenado de varios signos de apertura, generalmente de exclamación, en contextos muy expresivos:

 

¡¡¡Enhorabuena, lo lograste!!!

Valdivia: una de las ciudades más hermosas del sur de Chile.

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Controversia por el lenguaje sexista

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Jueves 8 de marzo de 2012

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IPS

Una resolución del pleno de la Real Academia Española (RAE) abrió la puerta en España a un intenso debate sobre el buen y mal uso del idioma, al hablar o escribir sobre mujeres y hombres.


El académico Ignacio Bosque redactó el polémico informe «Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer», aprobado por unanimidad por el pleno de la RAE y con duras críticas sobre nueve normas elaboradas por comunidades autónomas, universidades y sindicatos de toda España. En las nueve normas hay temas comunes, entre los que se destaca la crítica al uso genérico del masculino para designar a los dos sexos, como cuando se dice «en esa ciudad viven miles de hombres», en vez de «hombres y mujeres» o más claramente aun «personas».

Pero en el documento difundido el domingo 4, la RAE considera que «está firmemente asentada en el sistema gramatical español» la forma de designar a los dos sexos diciendo «miles de hombres». La academia tiene actualmente 42 miembros, solo tres mujeres. Desde su fundación, en 1713, solo ha habido cinco académicas.

Sobre el informe se manifestó la lingüista Silvia Agosto, profesora asociada del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid y docente del Instituto de Educación Secundaria Mariana Pineda, también en la capital. «Es necesario adaptar los usos idiomáticos a una nueva realidad social. Si antiguamente no existían abogadas, arquitectas o doctoras, es lógico que se adapten los géneros de estos sustantivos», dijo.

En este tema, Agosto recordó un hecho que muy pocos tienen en cuenta en la actualidad: que hasta mediado el siglo XX prácticamente no había mujeres doctoradas en arquitectura, abogacía o medicina, lo que convertía en normal las expresiones arquitecto, abogado o médico. Pero la lingüista sí consideró que no es una buena solución duplicar las expresiones, como proponen varios de los manuales criticados.

Puso como ejemplo la expresión «los niños y las niñas», que consideró que «no solo no tienen sentido por la propia estructura de la lengua, sino que porque estas fórmulas son contrarias a uno de los principios básicos del lenguaje: la economía». «Si es posible dar un mensaje con menos palabras, ¿por qué usar más?», argumentó.

Agosto puntualizó que «las repeticiones generan problemas sintácticos y complican la redacción». Como ejemplo negativo puso el cambio de la frase «Los padres deben consultar a los maestros por el rendimiento de sus hijos» por: «Los padres y las madres deben consultar a los maestros y las maestras por el rendimiento de sus hijos y sus hijas». Y se preguntó: «¿Para qué usar una frase doblemente extensa para decir lo mismo?».

Según Bosque, si se aplicaran las directrices de las comunidades, sindicatos y universidades «no se podría hablar», pues para hacerlo hay que aplicar el uso genérico del masculino para los dos sexos ya que eso, según la RAE, «está firmemente asentado en el sistema gramatical español» y de otras muchas lenguas.

Bosque subrayó que «hay acuerdo general entre los lingüistas en que el uso no marcado (o uso genérico) del masculino para designar los dos sexos está firmemente asentado en el sistema gramatical del español». Y puso como ejemplo textos de escritoras como las españolas Soledad Puértolas, Maruja Torres, Rosa Montero o Almudena Grandes, o la uruguaya Carmen Posadas y la mexicana Ángeles Mastretta, entre otras, en los que ninguna de ellas «sigue las directrices contra el supuesto sexismo verbal».

El académico planteó también el caso de los animales, y se preguntó: «¿Debemos entender tal vez que es correcto discriminar a las hembras en expresiones tan comunes como los perros, los gatos, los lobos o los jabalíes, o hemos de interpretar, por el contrario, que no es preciso que el género aquí tenga correspondencia con el sexo?». Además, criticó a los gobiernos de las comunidades y a las centrales sindicales por proponer que en vez de decir «los ciudadanos» se diga «la ciudadanía», o en lugar de «los becarios», «las personas becarias».

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del gobierno derechista, Ana Mato, ha sido muy criticada por mantener los términos sexistas discriminatorios, como cuando condenó el asesinato de una mujer por su marido. La ministra habló de «violencia en el entorno familiar» y no de violencia machista o de género, tal como establece expresamente la ley que denomina ese tipo de crímenes.

Adelaida de la Calle, rectora de la Universidad de Málaga y presidenta de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, sostiene que, si bien la sociedad española «ha funcionado normalmente con un lenguaje muy sexista», ahora «hay que cambiarlo, igual que hemos cambiado montones de actuaciones». Y subraya que «la mujer debe contar en todo y ese todo incluye el lenguaje (…). Hay que poner a la mujer en valor y hacer el esfuerzo de cambiar el lenguaje, aunque no se puede lograr de la noche a la mañana». A su juicio, para lograrlo se deberá trabajar en los primeros niveles de la enseñanza, aunque dice tener claro que «el genérico se debe seguir utilizando porque no se hace con tono discriminatorio».


La visión de las feministas


La secretaria confederal de la Mujer de la central sindical Comisiones Obreras (CCOO), Carmen Bravo, criticó el informe de Bosque y dijo que desde su organización promueven «un uso de la lengua más inclusivo desde el punto de vista del género y más igualitario desde la práctica democrática del lenguaje». «Demandamos que la RAE también lo haga», sentenció.

En CCOO, ratificó, se apuesta «por un lenguaje inclusivo de género», y de esa forma «democratizar el lenguaje y dar visibilidad social a los géneros femenino y masculino y lograr una sociedad más igualitaria y transparente desde el punto de vista lingüístico».

La presidenta de la Comisión de Igualdad del Consejo General del Poder Judicial, Inmaculada Montalbán, escribió que «la utilización sexista del lenguaje implica la invisibilidad de las mujeres, tanto de su presencia como de sus logros». «Así lo entiende la Ley de Igualdad, cuando fija como criterio general de actuación de los poderes públicos la implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo», adujo.

Purificación Causapié, secretaria de Igualdad del opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se mostró optimista, porque «el idioma es algo vivo y cambia para adaptarse a la sociedad y en este sentido el lenguaje debe servir para expresar también la igualdad entre hombres y mujeres». A su juicio, «debemos encontrar un consenso, por supuesto también con los lingüistas y con la Real Academia, para alcanzar este objetivo».

Escritores con la RAE

El afamado escritor Enrique Vila-Matas apoya a la RAE, porque «el lenguaje está hecho esencialmente para entenderse. Por tanto, todo lo que se aparte de esto es un despropósito. Y despropósito es creer que siempre hay discriminación en las expresiones nominales construidas en masculino con la intención de abarcar los dos sexos».

Un ejemplo de esto, a su juicio, es cuando se recomienda decir «personas sin trabajo» en vez de «parados». Pues si se hace eso «acabaremos no entendiéndonos nada entre nosotros, hablando de Españadanía para no tener que decir Españo o España (demasiado masculino o femenino respectivamente)».

Pero feministas y lingüistas coincidieron en que el lenguaje no es neutral y para confirmarlo recordaron los significados populares muy diferentes que se asignan a palabras iguales, sean en masculino o femenino:

Uno cualquiera: uno que pasaba por ahí; una cualquiera: una puta. Un hombre público: un ciudadano conocido; una mujer pública: una puta. Un zorro: un hombre listo; una zorra: una puta. Un hombre alegre: un sujeto contento; una mujer alegre: una puta. Un gallo o gallito: un valiente; una gallina: puta o cobarde.

 

MUJERES DE CHILE II

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Quise entregar una reseña de la vida de destacadas mujeres chilenas, y estas cinco se habían quedado en el tintero, cada una de ellas también fue parte de la historia de Chile. La Quintrala es una mujer que parece fuera de lugar junto a las que están en este trabajo, no obstante el inmenso contraste en lo realizado durante sus vidas, La Quintrala es un personaje que forma parte de la Historia de Chile.

 

LA QUINTRALA

Catalina de los Ríos y Lisperguer, más conocida como la Quintrala -derivación popular del diminutivo de Catalina, Catrala- nació en Santiago en 1604, y falleció el 16 de enero de 1665.

 

Sus padres fueron Gonzalo de los Ríos y Encío y Catalina Lisperguer y Flores, criollos santiaguinos. Sus antepasados por ambas líneas paternas llegan hasta la Conquista.

 

Para comprender las acciones por las que Catalina de los Ríos pasó a la historia, se debe considerar su crianza y especialmente la personalidad de su madre y su tía, las hermanas Catalina y María Lisperguer, respectivamente. Incluso, a ellas se las acusa de haber intentado envenenar al Gobernador Alonso de Ribera (1604), hecho que -según se ha asegurado- se debió al despecho de María ante el clandestino matrimonio de Ribera con Beatriz de Córdoba.

 

Ordenada la prisión de las hermanas, María recibió el asilo de los agustinos, mientras que Catalina fue ocultada, primero por los dominicos, y después por los mercedarios. La inmunidad eclesiástica y las poderosas relaciones familiares y sociales de las hermanas Lisperguer y Flores, dejaron sin efecto la acusación. María, quien era tenida por bruja y encantadora, se casó con Juan de Añasco con quien se fue a vivir a Lima. Nada más se supo sobre ella.

 

Catalina Lisperguer se casó con Gonzalo de los Ríos, rico heredero de tierras en la Ligua y Longotoma. Al parecer, al poco tiempo de casados Catalina mató a una hija natural de Gonzalo. Al respecto, el obispo Francisco González de Salcedo decía al Consejo de Indias, en 1633: "Fue esta doña Catalina mujer cruel, porque mató con azotes a una hija de su marido, y asimismo mató a un indio a quien pidió las yerbas con que quiso envenenar el agua de la tinaja de que bebía el Gobernador".

 

Catalina Lisperguer y Flores tuvo dos hijas: Águeda -casada con el oidor de Lima, Blas de Torres Altamirano- y Catalina.

 

La Quintrala entró a la historia acusada de haber asesinado a su padre con un pollo envenenado que le ofreció en su lecho de enfermo, hacia 1622. La acusación hecha por su tía paterna no conoció proceso, tal vez porque nuevamente el peso de las relaciones de la parentela con el gobierno debió surtir efecto.

 

La impetuosa y sorprendente personalidad de Catalina ha sido asociada a una serie de delitos cometidos durante su vida. Habría sido la culpable de la muerte de un encumbrado caballero de la Orden de Malta, a quien invitara a su lecho, donde lo asesinó. Sin embargo, la responsabilidad del hecho fue atribuida a uno de sus esclavos, quien fue ahorcado en la plaza de Santiago.

 

En otra ocasión, como señala el obispo Salcedo en su informe: "Quiso matar por su persona a don Juan de la Fuente Loarte, Maestre-escuela de esta Santa Iglesia y vicario general de este obispado, corriéndolo con un cuchillo porque procuraba impedir sus liviandades", lo que habría ocurrido en 1625 ó 1626, cuando Catalina tenía 23 ó 24 años.

 

A instancias de su abuela, Águeda Flores, quien desde la muerte de sus padres era su tutora, Catalina contrajo matrimonio (septiembre de 1626) con el caballero y soldado Alonso Campofrío Carvajal, de poca fortuna. La novia llevó al matrimonio una dote de 45.349 pesos, suma bastante cuantiosa en aquella época. En 1643, Campofrío fue elegido alcalde de Santiago en reemplazo de Juan Rodulfo Lisperguer y Solórzano, primo de su mujer, hecho que demuestra la influencia de la familia. Luego del matrimonio, la pareja se trasladó a la hacienda de La Ligua.

 

Según el historiador Benjamín Vicuña Mackenna, el esposo no estuvo ajeno a las costumbres despiadadas de su mujer, convirtiéndose en su cómplice.

 

Alonso y Catalina habrían mandado asesinar al vicario de la región, quien fue ultimado por un esclavo y un primo de Catalina, el que, curiosamente, era religioso. El matrimonio Campofrío de los Ríos tuvo un hijo, llamado igual que su padre, pero el niño falleció a la edad de 10 años. Su padre murió hacia 1650, dejando viuda a Catalina.

 

Catalina de los Ríos heredó los ricos valles de Longotoma y La Ligua, a los que agregó, en 1615, vastas tierras en el departamento de Petorca, y otras en San Juan de Cuyo, al otro lado de la cordillera. Desde 1638 disfrutó de los repartimientos indígenas de Codegua, que habían pertenecido a su hermana Águeda. Se supone que Catalina, rica hacendada y ganadera, dirigía personalmente las actividades de sus propiedades, montando a caballo por los valles donde le complacía vivir con su esposo, ya que la ciudad le era odiosa.

 

Según la tradición, en la hacienda de La Ligua era donde azotaba y mataba a los indígenas a su servicio y a sus esclavos, sin miramientos.

 

Hacia 1634, el obispo Salcedo pidió la investigación de todos los sangrientos sucesos de La Ligua. Sin embargo, tuvieron que pasar 30 años para que la justicia se empeñara en conocer e informar de tales acusaciones. De hecho, la Real Audiencia comisionó a Francisco Millán para que secretamente se constituyera en La Ligua con el fin de escuchar los reclamos de sus víctimas, sin la intervención de Catalina, su sobrino y su mayordomo. Habiendo encontrado evidencias de la veracidad de las acusaciones, el oidor Juan de la Peña Salazar se trasladó a la hacienda, apresó a Catalina y la llevó a Santiago para seguirle juicio criminal. Este no estuvo exento de las influencias de su nombre y las relaciones familiares con los oidores, quienes favorecieron la causa de la rea, a quien, en total, se le atribuye la autoría de cuarenta crímenes.

 

Así se desprende de la acusación hecha en su contra: "Tiene la dicha (la costumbre) doña Catalina de cometer semejantes delitos como constan largamente probados en las causas criminales que actualmente están pendientes en esta por la Real Audiencia de que resultan más de cuarenta muertes que todas están probadas y comprobadas con las señales de azotes y quemaduras que en toda la gente de sus servicios ha hecho la dicha doña Catalina a que se allega la fama pública de los delitos que toda su vida ha cometido así en personas libres como en los indios de su encomienda y además de su servicio…".

 

El 10 de mayo de 1662 Catalina dispuso su testamento. Casi toda su fortuna fue legada en beneficio de su alma, para ser rescatada del purgatorio. Estableció que se dijeran 20 mil misas, para lo que dispuso 20 mil pesos.

 

En los días siguientes a su entierro, debían oficiarse otras mil misas, y también mandó se dijeran 500 misas más, esta vez por las almas de los indígenas que habían fallecido debido a sus malos tratos.

 

Mediante otras disposiciones, favoreció a algunos parientes y amigos cercanos. Por último, legó 6 mil pesos al Señor de la Agonía o Cristo de Mayo, para seguir realizando la procesión expiatoria de los días 13 de mayo, cuando se recordaba el terremoto acaecido en esa fecha. Sus funerales fueron realizados con una ostentosa pompa, que incluyó mil cirios para la iglesia. Ataviada con el hábito de San Agustín, fue enterrada en el templo de esa orden.

 

 

SANTA TERESA DE LOS ANDES (1900-1920) JUANA FERNÁNDEZ SOLAR

Bautizada con el nombre de Juana Enriqueta Josefina de los Sagrados Corazones Fernández del Solar, nació en Santiago el 13 de julio de 1900. Fue hija de Miguel Fernández Jaraquemada y Lucía Solar Armstrong, y compartió su infancia con 5 hermanos, en la casa de su abuelo en Santiago, y durante el verano, en la hacienda Chacabuco.

 

Inició sus estudios en 1906, cuando ingresó al Colegio de las Teresianas, donde aprendió a leer. En 1907, el mismo año que la familia se instaló en la casa de Santo Domingo Nº 1652, ingresó al externado del Colegio Sagrado Corazón de la Alameda, donde permaneció hasta 1915. Ese año ingresó al internado del Sagrado Corazón de Maestranza, de donde se retiró en agosto de 1918.

 

Su desempeño como estudiante fue impecable. El 15 de julio de 1917 recibió la Medalla de Hija de María, distinción máxima de su colegio. Ese mismo año obtuvo otros reconocimientos del colegio, y el 15 de junio de 1918 ganó el primer premio de la vicaría por su obra Demoledores y Creadores.

 

A los dos días de nacida, Juana había sido bautizada en la Parroquia de Santa Ana. Ya a los 5 años expresó una precoz espiritualidad en su deseo de comulgar, lo que no se le permitió debido a su corta edad. A los 6 años prometió rezar todos los días el rosario y realizó su primera confesión. A los 9 años -el 22 octubre de 1909- recibió el sacramento de la confirmación y un año después -el 11 de septiembre de 1910- hizo su primera comunión.

 

Débil desde su nacimiento, a partir de los 10 años, Juanita sufriría diversas enfermedades, generalmente a fin de año, en el día de la Inmaculada Concepción, durante 4 años seguidos.

 

En 1912 tuvo difteria, enfermedad de la que había muerto una de sus hermanas. Su madre, desesperada, le suplicaba: "¡Quéjate, niña!", pero Juanita con solo doce años de edad le habría contestado: "¿De qué me voy a quejar?, cuando es el Señor el que me permite sufrir". Su salud sería una preocupación permanente para su familia, desde ese momento.

 

Juanita consagró su juventud al catecismo y a la acción misionera. Se ha señalado que en una oportunidad, a los 14 años, cuando salía a misa, se encontró con un niño de ocho años que le pidió limosna. Conmovida por su estado, le dio comida y dinero para que se lo llevase a su madre. Juanita se sintió comprometida con este niño, fue a conocer a su familia, y se preocupó de bautizarlo, siendo ella su madrina; lo vistió y alimentó. Juan, como lo llamó, fue su primera responsabilidad: "En él veía a todos los niños desvalidos del mundo" y se propuso entregar todo por él, ya que Juan era un regalo de Dios.

 

Su primer llamado al Carmelo fue a los 14 años, cuando comenzó a leer Historia de un Alma, de la carmelita francesa Teresita del Niño Jesús. El mismo día de su cumpleaños número 15, escribiría en su diario: "Condúceme por el camino de la Cruz".

 

Su vida en el internado junto a su hermana Rebeca fue difícil, debido a la rigidez de las normas. No obstante ello, Juanita llegó a acostumbrarse y a ser una compañera ejemplar. En esos años inició la lectura de Santa Teresa de Ávila, que se convertiría en su guía y maestra.

 

El 8 de diciembre de 1915 fue un día especial para Juanita. Su confesor le permitió hacer el voto de castidad por nueve días, y este se iría renovando con su permiso. Era una preparación para el Carmelo.

 

El 7 de diciembre escribió en su diario: "Es mañana el día más grande de mi vida. Voy a ser esposa de Jesús. ¿Quién soy yo y quién es Él? El todopoderoso, inmenso, la Sabiduría, Bondad y Pureza misma se va a unir a una pobre pecadora. ¡Oh, Jesús, mi amor, mi vida, mi consuelo y alegría, mi todo! ¡Mañana seré tuya! ¡Oh Jesús, amor mío! Madre mía, mañana seré doblemente tu hija. Voy a ser Esposa de Jesús. El va a poner en mi dedo el anillo nupcial. Oh, soy feliz, pues puedo decir con verdad que el único amor de mi corazón ha sido Él".

 

El primer director espiritual de Juanita fue el jesuita Artemio Colom Falcó, el mismo al cual ella pediría que le comunicara a su madre su intención de hacerse carmelita. Ya le había contado a su hermana Rebeca su secreto.

 

En julio de 1917 su familia perdió la hacienda Chacabuco, que fue rematada, y debió cambiarse a la calle Vergara. En este período parecieron acrecentarse las dificultades para su ingreso al Carmelo: el consentimiento de su familia, su débil salud y los problemas económicos para obtener la dote. A comienzos de ese mismo año, su guía espiritual fue enviado a Argentina. El padre José Blanch, claretiano, se convirtió en su nuevo confesor y guía; este reconoció en ella su vocación carmelita.

El 5 de septiembre de 1917, Juanita escribió por primera vez a la priora de Los Andes, manifestándole su anhelo de ser carmelita. La correspondencia se mantuvo por algunos meses, hasta que luego de dejar el internado y hacerse cargo de la casa debido al casamiento de su hermana Rebeca, decidió escribirle pidiéndole que la admitiera en el convento: "Reverenda madre, ahora a Ud. le voy a suplicar que me admita en ese palomarcito. Yo se que soy muy indigna, mi querida madre, de este favor tan grande; pero créame que trabajaré toda mi vida por ser una gran santa" (7 de septiembre de 1918).

 

Luego de visitar el Carmelo junto su madre en enero de 1919, para entrevistarse con la priora y obtener el permiso de su padre, Juanita ingresó al Monasterio de Los Andes el 7 de mayo de 1919.

 

El dolor de sus hermanos Rebeca y Luis, que entre sollozos y desmayos la acompañaron junto a su madre hasta el Carmelo, no afectaron su decisión. Su hermana, en carta a su padre, le describía ese momento: "Sus movimientos no eran naturales, parecía que estaban impulsados por algo divino, sobrenatural. Se arrancó de los brazos de los suyos para arrojarse en los de Dios".

 

Al ingresar al monasterio, Juanita cambió su nombre por el de Teresa de Jesús y se dedicó con fuerza a cumplir la regla y a ofrecer el sufrimiento de la lejanía de su hogar a Cristo. El 14 de octubre tomó el hábito de Carmelita Descalza, con lo que comenzó el noviciado.

 

Juanita se obligaba a hacer ayuno, aunque no era obligación, y a mortificarse en un cuerpo desde pequeño muy enfermizo. Ya en diciembre de 1918 le había preguntado a su confesor: "Lo que yo deseo saber, es dónde Ud. cree me santificaré más pronto; pues como le he manifestado varias veces, Mi Señor me ha dado a entender que viviría muy poco".

 

No está claro cuándo Juanita empezó a sufrir el martirio de su enfermedad. El 1 de abril un avanzado tifus dio inicio a su calvario que duró catorce días. El 6 de abril llegó su madre, quien presencia su extremaunción y al día siguiente su profesión como religiosa en artículo de muerte. Falleció el 12 de abril de 1920.

 

Su vida estuvo llena de simples gestos de heroicidad de sus virtudes, que la llevaron por la senda de la santidad. Así, el 20 de marzo de 1947 se inició el proceso de su beatificación, que concluyó el 16 de marzo de 1987 cuando el Papa Juan Pablo II firmó en el Vaticano el decreto de beatificación, procediendo a su oficialización el 3 de abril de 1987. Fue canonizada en 1992, convirtiéndose así en la primera Santa chilena de la Iglesia Católica.

 

 

IRENE MORALES INFANTE

Mujer destacada en la Guerra del Pacífico (1865-1890)

La participación de las mujeres en la Guerra del Pacífico fue activa y se centró en tres ámbitos: el aporte económico, el cuidado de los enfermos, y, como cantineras, marchando junto al Ejército, haciendo las veces de sirvientes, enfermeras y valientes soldados.

 

Nació en La Chimba, barrio del Mapocho, el 1 de abril de 1865. Fue hija de Ventura y Marta. Siendo muy joven perdió a su padre, debiendo trasladarse con su madre al puerto de Valparaíso, donde aprendió el oficio de costurera con el que se ganaría la vida.

En 1877 y cuando Irene tenía solo doce años, su madre la casó con un artesano mucho mayor de edad. Al poco tiempo debió sufrir la pérdida de su madre y de su esposo.

 

Huérfana, viuda y sin familia, tomó rumbo a Antofagasta, donde a los catorce años volvió a casarse con Santiago Pizarro. El dolor no acabaría, sin embargo, ahí. Su marido, envuelto en una riña con un soldado al que finalmente dio muerte, fue condenado y fusilado por ese delito.

 

Corrían los días de la Guerra del Pacífico y la llegada de la Escuadra chilena a las costas del Norte, cambiaría su vida por completo. Su triste y solitaria existencia la llamó a servir a los demás y a su patria. Las penas que debió enfrentar aceraron su carácter, permitiéndole entrar a la historia de las mujeres de Chile.

 

Irene Morales fue cantinera. Admitida en el regimiento Tercero de Línea, participó en el desembarco de Pisagua (2 de noviembre de 1879) y en el Combate de Dolores (el 19 del mismo mes). Allí se unió a los soldados fusil en mano, para después preocuparse de la atención de los enfermos.

 

Integrada a la cuarta división, se dedicó a lavandera, siendo partícipe de la Batalla de Tacna. En todas esas acciones, Irene se destacó por su entrega desinteresada y su valentía.

 

A diferencia de la Sargento Candelaria, Irene Morales no gozaría del reconocimiento de su país en vida. El 25 de agosto de 1930, a 40 años de su anónima muerte -acaecida en el más absoluto abandono y pobreza-, el coronel Enrique Phillips le dedicó un artículo publicado en El Mercurio. Allí, entre otras cosas, señaló: "Las Judith de Chile, fueron muchas en esa gloriosa jornada, pero ninguna superó en valor a Irene Morales, el tipo de la mujer chilena".

 

Irene Morales representa, junto a la Sargento Candelaria, a la mujer chilena, simple y abnegada, que en las circunstancias extraordinarias que le tocó vivir, supo responder con coraje y decisión.

 

SARGENTO CANDELARIA

Doña Candelaria Pérez, más conocida por el apellido Contreras, nació en Santiago en el barrio de La Chimba, en Recoleta, el año de 1810, cuando nacía la Independencia de Chile. Fue hija de un artesano y su preparación fue escasa, lo que la obligó a desempeñarse en el oficio de empleada doméstica, sirviendo a una familia de holandeses.

 

Su físico, aparentemente frágil, no lo era así; tenía tez morena, su rostro era fino y agradable.

 

A través de su vida, tuvo la buena práctica de ser previsora con su dinero y en las alcancías de aquella época, los conocidos "chanchitos" y las "gallinas ponedoras", fue acumulando, moneda a moneda, el producto del ahorro de sus salarios.

 

A la vuelta de algunos años juntó lo indispensable para vivir independiente y poner a trabajar sus ahorros. Utilizó su experiencia culinaria, ya que "tenía buena mano" y en El Callao, Perú, abrió una cocinería que bautizó con el nombre de "Fonda de la Chilena", donde la especialidad de la casa era el "pescado frito".

 

Eran tiempos políticamente difíciles y si doña Candelaria no poseía preparación y cultura suficientes, por lo menos contaba con mucha intuición y pese a todo se lanzó a la empresa, pensando tal vez que algún día podría ayudar a sus compatriotas.

 

Todo ese trajín le permitió estar al día de lo que pasaba y conocer bastante gente de toda condición. Pero al final sus labores comerciales no fructificaron, pues la redada de tres buques de la Armada de la Confederación por la Escuadra Chilena anclados en Callao, hecha por el Comandante Angulo en cumplimiento a órdenes superiores, cuando corría el año 1837, dejó a los residentes chilenos merced a las represalias del Perú, que no sólo se llevaron a cabo por parte de las autoridades, sino también del populacho, que asaltó los domicilios y saqueó el comercio de inocentes chilenos que con su trabajo contribuían al progreso de la nación en que residían.

 

La fonda de doña Candelaria prácticamente fue destruida y además ella fue detenida y mantenida prisionera en la Fortaleza del Real Felipe.

 

Nuestra valerosa compatriota había así perdido el trabajo y sus ahorros de toda una vida. Una vez liberada de la prisión ingresó de nuevo al servicio doméstico, para poder subsistir y rehacer su vida.

 

Una mañana despertó con el ruido de tambores batientes que encabezaban a tropas chilenas que marchaban hacia Lima. Era el Ejército Restaurador, a las órdenes del General Manuel Bulnes Prieto, victorioso después del Combate de Portada de Guía, librado el 21 de agosto de 1838.

 

Llena de contento, corrió Candelaria al Cuartel General de sus compatriotas a ofrecer sus servicios. Conocía El Callao palmo a palmo y también Lima. Los soldados de la guardia, con gestos socarrones, hicieron mofas de los deseos de aquella mujer expatriada, puesto que no era hombre, por muy chilena que fuera. Poca atención le prestaron hasta que el Capitán Guillermo Nieto, del Batallón Carampangue, puso oídos y la llamó. Las patrióticas intenciones de doña Candelaria lo convencieron y ésta salió de la entrevista enrolada como cantinera-enfermera, con doce pesos de sueldo mensual. Estaba feliz, pues sus deseos se habían cumplido más allá de lo que ella pretendía.

Luego vistió el uniforme de la Patria y con su distintivo de Soldado no tardó en darse a conocer y a convencer a los dudosos que lo llevaría con honor, como en realidad sucedió.

 

Dados sus conocimientos de la plaza sirvió primero de correo al Comandante Roberto Simpson, que se encontraba a cargo del bloqueo de Callao, a quien, con ingeniosos disfraces y actitudes, le llevaba informaciones del General Bulnes. Sorprendida, fue puesta en prisión en las Casamatas de El Callejón, desde donde más tarde fue dejada en libertad.

 

Participó después en el combate de cerro Pan de Azúcar, en la Batalla de Yungay, el 20 de enero de 1839, en donde obtuvo el grado de Sargento, por el valor demostrado.

 

Aunque sus tareas eran las de cuidar heridos, embebida en la fiereza de la lucha que allí se libró, encarnizada como pocas, cogió el fusil de uno de los muertos, revisó sus cartucheras y combatió entre los que trepaban la escarpada ladera, donde había que clavar las bayonetas en sus muros de piedra y tierra para poder sujetarse y avanzar metro a metro, bajo una verdadera lluvia de balas y peñascos, arrojados rodando y saltando desde la cima.

 

En sus brazos expiró el Capitán Nieto, a quien le debía sus galones y sin darse tiempo a cerrarle los ojos siquiera, continuó avanzando, casi sin fuerzas, hasta coronar la abrupta cumbre. En esta acción se sufrió la pérdida de más del 50 por ciento de los efectivos del Batallón.

 

Candelaria jamás pensó que su actuación en tan ruda acción le había abierto las puertas de la gloria.

 

En sus últimos días fue visitada en su casa en la calle Astorga, cercana al Cerro Santa Lucía, por don Benjamín Vicuña Mackenna, a quien contó recuerdos de sus tiempos en las filas militares, los que graciosamente matizaba con voces de mando castrenses, que nunca olvidó.

 

Candelaria Pérez falleció en Santiago el 28 de marzo de 1870. Su deceso se produjo por achaques propios de la ancianidad. A su sepelio, que si bien es cierto no fue el que correspondía a la heroína, asistió un representante del Ejército, su hija, amigos y vecinos.

 

 

ANA GONZÁLEZ, UN MONSTRUO DE LA ACTUACIÓN

Ana María Luisa Delicias Villela Francisco de Asís González Olea, nació hace 88 años en el seno de una familia de origen aristocrático. Aunque su infancia no fue fácil, a consecuencia de un marcado ausentismo paterno, en las postrimerías de su juventud encontró el amor de José Estefanía con quien estuvo casada hasta la muerte de éste. Ana González dedicó más de 60 años al teatro y la actuación en sus diversas expresiones, años que dejaron profunda huella en el teatro chileno. Durante su carrera esta versátil actriz, Premio Nacional de Arte 1969, interpretó papeles tan diferentes como la inolvidable Desideria, que la acompañó gran parte de su vida profesional y que impactó fuertemente a la familia chilena en el programa Radiotanda; además encarnó a Rosaura en la exitosa obra "La Pérgola de las Flores” junto a destacados actores de la escena nacional tales como Silvia Piñeiro y Emilio Gaete, y realizó una majestuosa actuación como Isabel I en "María Estuardo” en 1980.

 

Su vida profesional no estuvo ausente de polémica, su vida como actriz no fue fácil, producto de considerarse como una mujer poco atractiva para los cánones de la época. Aún así participó en varias películas entre ellas una cómica versión de “La dama de las camelias”. Su carácter fuerte y su genio arrebatado le ganaron en el ambiente artístico retractores y enemigos, pero su talento y carisma le ganaron la simpatía de numerosos amigos, tales como Carmen Barros, María Cánepa y Silvia Piñeiro.

 

Conocida también fue la rivalidad entre Ana González con Malú Gatica, otra diva de la escena nacional quienes tuvieron numerosos conflictos para trabajar juntas en canal 13. Finalmente lograron trabajar en la telenovela "Champaña" de 1994, en la cuál Ana González interpretaba a la Nana de toda la vida de una mujer aristocrática que vivía en la miseria. A pesar de sus diferencias terminaron siendo amigas e incluso Malu Gatica participó activamente en las celebraciones de los 80 años de vida de Ana González.

 

Su carrera fue diversa, y Ana González fue mucho más que la asesora del hogar de Chile, interpretó papeles dramáticos y cómicos con igual talento. Participó en numerosos largometrajes, telenovelas, y programas de televisión tales como "Una Vez Más" con Raúl Matas y "Sábados Gigantes" durante casi toda la década de los 80 en segmentos de humor como Pobre Papá y otros.

 

En 1995 se retiró del teatro para siempre, luego en un triste incidente durante la obra "Viejas" junto a la actriz Yoya Martínez, Ana González olvidó sus parlamentos, y la obra debió ser suspendida, lo cuál evidenció los primeros síntomas de un incipiente Alzhaimer. Sin embargo a pesar de su olvido, la actriz fue ovacionada de pie por el público asistente en un momento de gran emoción para quienes se encontraban presenciando la obra.

 

A pesar de su retiro del teatro a fines de 1995 fue llamada por el afamado director de telenovelas Oscar Rodríguez para interpretar por segunda vez a la aristócrata mujer griega Ekaterina Caralaquis en "Marrón Glacé, el regreso". En julio de 1996 la vimos por última vez en televisión en la mencionada producción dramática en lo que fue su retiro de la vida pública.

 

Durante el año 2002 fue lanzado El libro, "Ana González, primera actriz" que forma parte de la colección Testimonio, el cuál se desarrolla -simulando una obra de teatro- en diez actos, que recogen lo más significativo de su vida, sus dolores y quiebres personales, su trayectoria y su actuación en diversos momentos de la vida nacional.

 

Su última aparición fue una fotografía publicada por Las últimas noticias en la cual vimos a Anita detrás de una ventana demarcada por el paso de los años pero con la misma estampa de una primera actriz.

Hace un par de semanas que el pueblo de Santiago entregó su último adiós a esta gran mujer y artista del teatro chileno.

MUJERES DE CHILE

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En la vida de todos, siempre ha habido alguna mujer que nos ha marcado. Alguna mujer que por sus sentimientos, sus hechos o su forma de ser, ha dejado clavado en cada uno de nosotros su sello imborrable. Puede haber sido nuestra madre, hermana, abuela, suegra, tía, hija, amante; en fin, cualquiera de ellas. Así también, en la vida de las ciudades y de los países ha habido mujeres que los han marcado con su huella. Chile no es la excepción, el que hoy Chile tenga cono presidenta a una mujer, no es un hecho aislado, sino el corolario de una vasta serie de mujeres que han dado lustre a nuestro país.

 

Chile se caracteriza por tener mujeres célebres en todos los ámbitos del quehacer nacional, desde la época de la conquista ya comienzan a aparecer en la vida pública, y desde esa época iniciaremos un recorrido, conociendo parte de la vida de ellas.

 

GUACOLDA Y FRESIA

Dos mujeres mapuches, Guacolda y Fresia, son las primeras en aparecer en la historia. A pesar de que ellas sólo son mencionadas en la novela épica, “la Araucana”, de Alonso de Ercilla y Zúñiga y, por ello, se piensa que no sean más que personajes creados por Alonso de Ercilla para mostrar a la mujer mapuche.

 

Alonso de Ercilla puede haber creado los personajes, pero seguramente se baso en los hechos y en lo que él conoció de la mujer mapuche para darles vida.

 

Así, se dice de Guacolda, que profundamente enamorada de Lautaro, le habría acompañado en sus últimos momentos antes de ser derrotado por Francisco de Villagra; este, vencedor la habría llevado consigo y poco después ella habría muerto de pena.

 

Fresia, aparece en La Araucana en el momento de la captura de Caupolicán, quién habría sido su pareja. Se cuenta en La Araucana que ella, al ver derrotado a Caupolicán, le habría arrojado el hijo de ambos a los pies; diciendo: toma tu hijo, críalo tú, que yo no quiero el título de madre del hijo infame de padre infame.

 

No obstante, y a pesar de que ningún otro cronista hace mención a la existencia de las dos mujeres, ellas forman parte de la historia y constituyen un elemento importante en la constitución de la identidad nacional.

 

INÉS DE SUÁREZ

A pesar de no ser chilena, merece ser destacada por su participación en la conquista y en fundación de Santiago. Fue la única mujer blanca que formó parte de la expedición conquistadora de Valdivia.

 

Inés Suárez habría nacido aproximadamente hacia 1507 en España; murió en Chile en 1580. Viajó a América, llegando al Cuzco. Se ignora la forma en que conoció a Pedro de Valdivia, a cuya expedición conquistadora se unió.

 

Convivió con el conquistador de Chile hasta que, estando él en Lima, fue juzgado entre otras cosas, por esta relación, obligándosele a terminarla y a traer a Chile a su mujer, Marina Ortíz de Gaete. También, se le ordenó casar a Inés, quien contrajo matrimonio con Rodrigo de Quiroga, cuando ella tenía 42 años y el novio 38.

 

Su gran empuje y su relación con Valdivia, influyeron en que el conquistador le concediera una encomienda de indígenas. En el documento respectivo, el Gobernador decía: "Por cuanto Vos, doña Inés Suárez, vecina de Santiago, vinisteis conmigo a estas provincias a servir en ellas a Su Majestad, pasando muchos trabajos y fatigas…. que para los hombres eran muy ásperos de pasar, cuanto más para una mujer tan delicada como Vos…"

 

Luego de casarse, Inés se caracterizó por llevar una vida tranquila y piadosa. Junto a su marido, contribuyó a la construcción del templo de la Merced y de la ermita de Monserrat, en Santiago.

 

La recién fundada ciudad de Santiago fue atacada por los indígenas el 11 de septiembre de 1541 e Inés Suárez asumió un importante rol en la defensa de ella. Cuenta el cronista Mariño de Lobera que "Viendo doña Inés que el negocio iba a derrota batida y se iba declarando la victoria por los indios, echó sobre sus hombros una cota de malla y de esta manera, salió a la plaza y se puso delante de todos los soldados, animándolos con palabras de tanta ponderación que era más de un valeroso capitán que una mujer ejercitada en su almohadilla. Y juntamente les dijo que si alguno se sentía fatigado de las heridas, acudiese a ella a ser curado, por su mano…".

 

Gerónimo de Vivar señala que, en la misma ocasión, Inés tomó una espada y dirigiéndose hacia el recinto en que los españoles tenían a algunos caciques indígenas, les dio muerte. Según otra versión, Inés habría concurrido a aquel lugar y dado orden de matar a los prisioneros. El soldado Hernando de la Torre habría preguntado: "Señora: ¿de qué manera los mato?", a lo que ella habría respondido, desenvainando la espada: "De esta manera" y acto seguido los habría decapitado.

 

JAVIERA CARRERA

Nació en Santiago el 10 de marzo de 1781; fue bautizada como Francisca Xaviera Eudocia Rudecinda de los Dolores Carrera y Verdugo. Hija de don Ignacio de la Carrera Cuevas y de doña Francisca de Paula Verdugo Valdivieso. Luego de ella nacerían sus tres hermanos, Juan José en 1782, José Miguel en 1785 y Luis Florentino en 1791, mimado y protegido de Javiera; ellos también serían pilares fundamentales de la independencia de Chile.

 

Se casó dos veces. La primera de ellas fue con Miguel de la Lastra y después con Pedro Díaz de Valdés.

 

Vivió junto a sus hermanos todas las vicisitudes de de la época, desde 1810 hasta 1821, periodo en que los Carreras tiene participación decidida e trascendental en el proceso histórico.

 

Tuvo gran ascendiente sobre la actuación de sus hermanos y también tenía una gran influencia en la naciente sociedad de su tiempo.

 

Fue y es considerada la madre de la patria. Ella encarnó todo el dolor de la legión de los vencidos, pero no claudicó nunca de sus ideales.

 

La escritora inglesa, Mery Graham en su "Diario de mi residencia en Chile" se refiere a Javiera diciendo "la hermana de José Miguel aspiraba a hacer de él un Napoleón, arrancándolo a la aturdida y borrascosa vida de joven calavera y dirigiéndolo hacia las metas del poder y la gloria". Inteligente y ambiciosa, fue la ideóloga de los planes de lucha para libertar a Chile. Era una mujer de no perdonar, sagaz y hábil.

 

En 1811 regresaron a Chile desde España su esposo Pedro y su hermano José Miguel, con el cargo de sargento mayor de los Húsares de Galicia y la experiencia de haber vivido la caída de la monarquía española bajo las tropas napoleónicas.

 

En la época ya se sabía en las colonias españolas de que Fernando VII estaba en prisión. Consecuencia de eso, es que comienzan los movimientos que llevaron a plantear la independencia.

 

La revolución dividía la opinión entre el pueblo chileno. Por un lado estaban los Larraín y sus seguidores y por el otro los Carreras. En este último grupo, sin duda, la más fuerte era Javiera. Además de esconder a soldados en su casa, era la encargada de recibir durante las noches y las madrugadas las carretas conducidas por los "huasos" (hombres de campo) cargadas de armas para repartirlas en la ciudad. Fue tan significativa su actuación que entre los revolucionarios usaron la frase "viva la Panchita" como contraseña.

 

El 4 de septiembre de 1811 se produjo la revolución encabezada por José Miguel Carrera. El grupo de la familia Larraín se hizo cargo del gobierno, pero el 2 de diciembre del mismo año, por diferencias con los Larraín, José Miguel depone a las nuevas autoridades, y disuelve el Congreso. Se inició así el dominio concluyente de la familia Carrera sobre el gobierno de Chile.

 

En el periodo siguiente, que va hasta 1814, Javiera no ocupó ningún cargo político, pero participó de manera anónima dentro de la esfera del poder. Especialmente como asesora y consejera y su influencia fue siempre incuestionable.

 

La figura de Javiera despertó resentimientos y críticas. Se le atribuyó en lo político el haberse hecho cargo de situaciones que debían ser cumplidas por su hermano José Miguel, y en lo social haber cancelado el minué de los salones, imponiendo la zamba y zapateos, que representaban lo americano.

 

En octubre de 1814, habiendo perdido el ejército patriota en Rancagua, el gobierno español retomó el poder. José Miguel Carrera y Bernardo O’Higgins, se vieron obligados a emigrar junto con sus familias a Buenos Aires y Mendoza. Javiera decidió partir con sus hermanos.

 

Su exilio fue muy difícil, obligados por la falta de dinero, Javiera y sus hermanos realizaron todo tipo de trabajos.

 

El 4 de febrero de 1824 embarcaba en el "Tritón", rumbo a Valparaíso por el Cabo de Hornos. No quería hacer este viaje por tierra y pasar por Mendoza, lugar donde habían muerto sus tres hermanos.

 

De vuelta en Chile, se aisló en su hacienda de El Monte dedicándose a la beneficencia con las monjas Trinitarias. Su única aspiración era repatriar los restos de sus hermanos enterrados en Mendoza. Los cuerpos llegaron a Chile en mayo de 1828. En la actualidad descansan en la Catedral de Santiago de Chile junto a ella.

 

PAULA JARAQUEMADA

Conocida por su carácter decidido, Paula Jaraquemada Alquízar puso todos sus recursos a disposición de las fuerzas revolucionarias a principios del siglo XIX.

 

Nació en Santiago en junio de 1768 y murió, en la misma ciudad, el 7 septiembre de 1851. Sus padres fueron Domingo de Jaraquemada y Cecilia de Alquizar. Su niñez y adolescencia deben haber transcurrido como la de todas las mujeres de fines del siglo XVIII, es decir, debió haber aprendido las primeras letras y recibido una educación sólida en aspectos morales, y práctica en asuntos domésticos.

 

Su figuración pública se la debe a la Guerra de la Independencia.

 

En 1818, enterada de la Sorpresa de Cancha Rayada, organizó militarmente a los inquilinos de su hacienda de Paine y le ofreció estas fuerzas al general José de San Martín.

 

Junto a sus hombres, transformados ahora en soldados, Paula Jaraquemada concurrió a entrevistarse con San Martín, a quien proporcionó además otros elementos que eran necesarios, tales como caballos, alimentos y pertrechos. Su hacienda se transformó en hospital de sangre, pues allí fueron remitidos los heridos en Cancha Rayada, y también sirvió de Cuartel General para San Martín.

 

Finalizada la guerra, Paula Jaraquemada realizó una activa labor en beneficio de los desamparados. Se cuenta que en una oportunidad llegó a salvar del cadalso a una mujer conocida como "la Caroca", condenada a la pena de muerte por sus crímenes.

 

Paula Jaraquemada era conocida por su carácter decidido y altivo. Un ejemplo de ello es lo que ocurrió una vez que las tropas revolucionarias habían salido de su hacienda. Inesperadamente, recibió la visita de una avanzada de las fuerzas realistas (españolas).

Su posición política era conocida y por ello no le extrañó que los realistas aparecieran por esos parajes. Según dice la tradición, se habría producido la siguiente conversación entre el oficial al mando y ella.

 

- Oficial: las llaves de la bodega.

- Doña Paula: ¿Necesita usted víveres? Los tendrá en abundancia.

- Oficial: las llaves pido.

- Doña Paula: las llaves no se las entregaré jamás. Nadie sino yo manda en mi casa.

 

Molesto, el oficial habría ordenado a sus hombres prender fuego y Paula, entretanto, habría avanzado hacia la tropa, desafiándola. Los soldados, desorientados, no habrían sabido qué hacer, al igual que su comandante quien, entonces, ordenó incendiar la casa.

 

Ante esto, la dueña habría partido en busca de un brasero y lo habría hecho rodar por el suelo exclamando: "¡Allí tenéis fuego!". Ante esto, el oficial, sin saber cómo proceder, decidió partir.

 

ISIDORA ZEGERS

Nació en Madrid el 1 de enero de 1803, y era de ascendencia flamenca y francesa. Fue hija de Juan Francisco Zegers y Florencia Montenegro. Estudió canto, guitarra, arpa, piano y composición en París, bajo la dirección de Federico Massimino, de reputación cosmopolita en Europa.

 

Isidora inició su vida artística en la ópera de esa ciudad y la continuó en Santiago, cuando vino a Chile con su padre en 1823, quien había sido contratado por el Ministerio de Relaciones Exteriores. La familia completa incluyendo a su madre y tres hermanos, adoptó este país como segunda patria.

 

Contrajo matrimonio en 1826 con el coronel Guillermo Vic Tupper, quien falleció en 1830 en los campos de Lircay. Se casó en segundas nupcias con Jorge Huneeus Lippman en 1835, dejando descendientes de los dos matrimonios.

 

Fue en esta etapa cuando Isidora Zegers tomó un rol decisivo en el ambiente cultural capitalino; no obstante, ya antes de enviudar, su tertulia era centro de la actividad cultural de la ciudad.

 

Pero su vida no solo transcurrió en Santiago, ya que debido a una dolorosa enfermedad se trasladó a Copiapó en 1862, buscando un clima más favorable para su salud. Aun en medio de sus dolencias no abandonó su compromiso con el desarrollo musical, dando vida en aquella ciudad a una sociedad filarmónica local.

 

En 1852, Isidora Zegers fue nombrada por el gobierno presidenta honoraria de la Academia Nacional del Conservatorio de Música. Fundó la Sociedad Filarmónica de Santiago en 1826, centro potencial del movimiento artístico de toda esa época.

 

Introdujo las antiguas prácticas musicales de los conciertos de beneficencia, en los cuales participaba como cantante u organizadora.

 

Su aporte en composición no es prolífico, pero sí son obras de consistencia y significación. Sus obras están escritas para piano solo, o para canto y piano, y casi todas aparecen fechadas en París en 1822, excepto una realizada en Chile, pero en total estas no pasan de cinco. Las instrumentales, son una docena todas con nombres femeninos, llamadas contradanzas, entre las que destacan La Flore y La Camille.

 

Su muerte ocurrida el 17 de julio de 1869 fue motivo de luto nacional en las bellas artes. "La Sociedad de Santiago está de duelo -escribía José A. Soffía- y el arte se viste de luto. Aquella ha perdido a una de sus más ricas joyas y este ha visto eclipsarse el más resplandeciente de sus astros".

 

GABRIELA MISTRAL

† Nueva York, 10 de enero de 1957

Gabriela Mistral, nació en Vicuña, en el norte de Chile, el 7 de abril de 1869 y fue bautizada con el nombre de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, fue una destacada poetisa, diplomática y profesora chilena, reconocida en el mundo entero por sus obras literarias. Es la única mujer latinoamericana que ha ganado el Premio Nóbel de Literatura, en 1945. Se dice que su seudónimo lo habría formado tomando el nombre de Gabriel D’Annunzio, poeta italiano y el apellido Federico Mistral, poeta francés; para otros, Mistral habría sido tomado de los vientos mistral. 

 

En 1904 comienza a trabajar como profesora ayudante en la Escuela de La Compañía Baja y empieza a mandar colaboraciones al diario El Coquimbo de La Serena. Al año siguiente escribe periódicamente en el diario anteriormente mencionado y en La Voz de Elqui de Vicuña. Desde 1908 es maestra en la localidad de La Cantera y después en Los Cerrillos. Tiempo después ascendió de ayudante de maestra a directora de la escuela; para ella los libros eran algo sagrado. Posteriormente en 1910 valida sus estudios ante la Escuela Normal N° 1 de Santiago y obtiene el título oficial de Profesora de Primaria, otorgado por el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.

 

En esta época conoce a Romelio Ureta, funcionario de ferrocarriles. Lamentablemente el era adicto al juego, consecuencia de eso el robo dinero de la empresa y al no poder pagar se suicida. La muerte y el amor se convierten en unos de los temas principales de su poesía.

 

El 12 de diciembre de 1914 obtiene el primer premio en el concurso de literatura de los Juegos Florales organizados por la FECH en Santiago, por los “Sonetos de la Muerte”. Hasta 1922 vivió en Chile, donde ejerció la docencia en una serie de escuelas, desde la ciudad de Antofagasta en el norte, hasta el puerto de Punta Arenas en el extremo sur, donde dirigió su primer liceo. Sirvió como directora en las ciudades de Temuco en 1920 y Santiago en 1921. en 1922 viaja invitada por el gobierno de México para dirigir la reforma educacional. Ahí comienza una serie incansable de viajes entre América y Europa.

 

En 1924 publica en Madrid Ternura, libro en el que la autora practica un tipo de "poesía escolar" novedoso, renovando los géneros tradicionales de la poesía infantil (canciones de cuna, rondas, arrullos…).

 

Petronila Alcayaga, su madre, murió en 1929, Gabriela Mistral le dedicó la primera parte de su libro Tala. En 1943, en Petrópolis (Brasil) , a los 18 años se suicida Juan Miguel Godoy, un joven que fue adoptado por Gabriela Mistral, conocido como su sobrino, pero que Doris Dana, su albacea literaria y confidente, aseguró antes de morir que en realidad era su hijo biológico.

 

El 10 de diciembre de 1945 recibió el Premio Nobel de Literatura de manos del Rey Gustavo V de Suecia. Con este galardón se convierte en el primer literato latinoamericano en ser premiado con el Nobel. En 1947 recibió el Doctorado Honoris Causa del Mills College of Oakland, California y en 1951 obtuvo el Premio Nacional de Literatura.

 

Luego viaja a Nueva York, donde vivió hasta su muerte. Publicó su libro Desolación en Nueva York y después en Chile. Uno de sus lugares favoritos de Nueva York era una fuente donde ella se inspiraba a escribir. Debido a su delicada salud, Mistral prefirió alejarse del mundo en su casa de Nueva York. El 10 de enero de 1957, muere a la edad de 67 años.

 

MARÍA LUISA BOMBAL

Nació en Valparaíso el 8 de junio de 1910. Fue la hija mayor del matrimonio formado por Martín Bombal Videla y Blanca Anthes Precht.

 

Ya en sus primeros años manifestó su gusto por la lectura, escuchando los cuentos de Hans Christian Andersen y los hermanos Grimm, sus autores favoritos.

 

Primero estudió en el Colegio de Viña del Mar. A los 8 años escribió su primer poema, Los Copihues Blancos.

 

Luego de la muerte de su padre en 1919, su madre decidió viajar a París con sus tres hijas. Allí ingresó al colegio del Convento de Notre Dame de l’Assomption y luego al Colegio Sainte Geneviève, también de monjas secularizadas. Posteriormente, asistió al liceo para rendir el Bachillerato.

 

Su madre la educó a ella y a sus hermanas específicamente para el matrimonio, pero ya en esta época se dio cuenta del talento de María Luisa. Asimismo dio a sus hijas un modelo de gusto por las Artes y la Cultura, que influyó también en su formación.

 

En septiembre de 1928, María Luisa Bombal ingresó a la Facultad de Letras de La Sorbona, para optar al grado de licenciada en Literatura. Su madre, que había decidido volver a Chile, la dejó bajo la tutoría de José Eyzaguirre y Juanita del Carril. A escondidas decidió ingresar a los cursos recién creados de Arte Dramático de l’Atelier…

 

El sentido desolado del amor y de la vida marcó a la escritora desde su juventud. Bajo su aparente alegría juvenil se escondía la tragedia.

 

Al llegar a Valparaíso, de regreso de Francia conoció a Eulogio Sánchez Errázuriz, amigo de la familia. Era un ingeniero civil de 28 años, hombre de mundo, fundador de la Milicia Republicana, que junto a otros profesionales actuó hacia 1933. Separado de hecho, Eulogio se convirtió en el gran amor de María Luisa.

 

Después de trasladarse a Santiago, María Luisa entró al círculo de intelectuales y escritores jóvenes y exitosos de la época. Conoció a Marta Brunet y a Pablo Neruda.

 

Con Marta Brunet formó la Compañía Nacional de Dramas y Comedias, dirigida por Luis Pizarro Espoz, que estrenó el 4 de noviembre de 1932 en el Teatro Carrera, donde María Luisa participó como actriz.

 

Poco duró esta afición, según ella declaró: “Era muy intelectual, muy fría como actriz. Creo que en definitiva no hubiese servido… No me podía dedicar a dos cosas: o era el teatro o era la literatura”.

 

El destino trágico de María Luisa Bombal se expresó en el despecho por el abandono de su amante Eulogio. Con ocasión de una invitación a su casa con su hermana, decidió suicidarse con un arma de él. Sólo se provocó una herida en el hombro derecho.

 

Hacia 1933, convencida del desinterés de Eulogio, decidió ir a Buenos Aires con el recién nombrado cónsul Pablo Neruda y su esposa, donde se dedicó a escribir y a hacer periodismo. En Buenos Aires entró al círculo de escritores de Neruda. Participó en la bohemia y el rico ambiente intelectual argentino, donde escribió La Última Niebla.

 

En el verano de 1935 apareció La Última Niebla, ovacionada por la crítica bonaerense. Este relato dejó ver definitivamente a la extraordinaria novelista que era María Luisa Bombal.

 

El 28 de junio de 1935, María Luisa Bombal se casó con su amigo Jorge Larco: “Sin interés amoroso, me casé con un homosexual, artista, pintor, confiando en un ilusorio compañerismo… Pero cuando me casé, seguía enamorada de Eulogio”. La relación duró muy poco. En enero de 1937 se inició un escandaloso juicio de divorcio.

 

El 21 de abril de 1938 apareció su segundo libro, La Amortajada, obra maestra que hizo decir al famoso crítico literario, Alone: “María Luisa Bombal posee una condición rarísima, don gratuito, verdadero presente de los dioses, imposible de adquirir por ninguna clase de estudios; la mirada nueva y limpia, el modo natural y original de ver las cosas, la sensación directa del paisaje y de los seres”.

 

En 1939 escribió el cuento largo El Árbol, en el que como los anteriores, la protagonista es una mujer casada que no puede expresar su amor. A este le seguirá Las Islas Nuevas.

 

En marzo de 1940 se estrenó la obra La Casa del Recuerdo, en la que Libertad Lamarque dio vida a la protagonista creada por María Luisa, escritora del argumento. Regresó a Chile en agosto de 1940, y comenzó a escribir La Historia de María Griselda.

 

Saber nuevamente de su gran amor Eulogio y la noticia de que este se había casado, le produjo un desequilibrio emocional que la llevó a intentar asesinarlo el 26 de enero de 1941: “Al matarlo mataba mi mala suerte, mataba mi chuncho”, diría más tarde.

 

María Luisa permaneció detenida hasta el 4 de abril de 1941, cuando obtuvo la libertad provisional. El 21 de octubre siguiente fue absuelta en forma definitiva.

 

La escritora pasó sus próximos años en Estados Unidos. El 1 de abril de 1944 contrajo matrimonio con el conde Fal de Saint Phalle y Chabannes, padre de su hija Brigitte, nacida a fines de ese año.

 

En 1947 apareció House of Mist, la adaptación de La Última Niebla para el cine. Al año siguiente, saldría la traducción, hecha por el matrimonio Fal, de La Amortajada (The Shrouded Woman).

 

Su larga estadía en Estados Unidos la alejó de su idioma, hasta que decidió escribir en castellano La Maja y el Ruiseñor. También escribiría Mar, Cielo y Tierra y Las Trenzas.

 

Después de 20 años de ausencia, María Luisa Bombal volvió a Chile en varias ocasiones. Luego de la muerte de su esposo, en diciembre de 1969, se retiró a Buenos Aires, donde permaneció hasta el 26 de agosto de 1973, cuando decidió retornar a su patria.

 

Entre 1974 y 1980 se negó sucesivamente el otorgamiento a María Luisa Bombal del Premio Nacional de Literatura, ya demás merecido. En 1976 se publicó su antigua novela inédita La Historia de María Griselda, con la que obtuvo el Libro de Oro, entregado por la Agrupación de Amigos del Libro.

 

En 1977 se le otorgó el Premio Academia 1976, por el buen uso del idioma castellano. El 22 de diciembre de 1978 recibió el Premio Joaquín Edwards Bello, dedicado a los valores literarios de la Quinta Región.

 

El 28 de enero de 1978 el Ministerio del Interior dictó un decreto mediante el cual se le concedió una pensión de gracia, en consideración a su gran aporte a la cultura.

 

El 3 de mayo de 1980, Luis Sánchez Latorre, Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile, señaló en el diario Las Últimas Noticias: “María Luisa Bombal, gloria y prez de la literatura chilena (por no decir de toda la literatura actual de lengua española)… permanece en una sala común del Hospital Salvador…”.

 

El 6 de mayo de 1980 la escritora falleció sola.

 

El crítico Ignacio Valente escribió el 11 de mayo, en el suplemento cultural de El Mercurio: “Ha muerto María Luisa Bombal. Ha muerto sin el Premio Nacional de Literatura. Igual que Juan Emar. Las dos más altas cumbres de la narrativa chilena de este siglo han compartido un doloroso destino: el pago de Chile”.

 

 

VIOLETA PARRA

Violeta Parra Sandoval, folklorista, artista textil y pintora. Nació en San Carlos, provincia de Ñuble, Chile, el 4 de octubre de 1917 y falleció en Santiago en 1967.


Su padre era profesor de música y su madre una campesina de oficio modista, que gustaba del canto y la guitarra. Formaron una numerosa familia con nueve hijos cuya infancia transcurrió en el campo.


A los nueve años Violeta Parra se inició en la guitarra y el canto y a los doce años compuso sus primeras canciones. Sus estudios primarios los realizó en las ciudades de Lautaro y Chillán y en 1934 ingresó a la Escuela Normal de Santiago a recibir la formación como maestra. En esa época ya componía boleros, corridos y tonadas, y trabajaba en circos, bares, quintas de recreo y pequeñas salas de barrio.


A los 21 años se casó con Luis Cereceda, ferroviario. De este matrimonio nacieron sus hijos Isabel y Ángel, con los cuales más tarde realizó gran parte de su trabajo artístico musical.


A partir de 1952, impulsada por su hermano, el poeta Nicanor Parra, comenzó a recorrer diferentes zonas rurales, investigando y recopilando poesía y el canto popular de los más variados rincones del país, experiencia que sin duda repercutió en su sentir artístico y que se plasmaría visiblemente en sus obras plásticas.

Entre los años 1952 y 1953 elaboró una síntesis de la cultura popular chilena haciendo emerger una tradición hasta entonces escondida, transformándose en una recuperadora y creadora de la cultura de América Latina. En estos años, durante una enfermedad que la mantuvo un largo tiempo en cama, se inició como arpillerista. Incursionó además en la cerámica y en la pintura. Fue fundadora del Museo de Arte Popular de la Universidad de Concepción.


Entre los años 1955 y 1959 recorrió Europa y asistió a distintos encuentros y festivales de música folclórica. Realizó una serie de viajes a la Unión Soviética, Finlandia, Alemania, Italia y Francia. En estos años compuso piezas musicales, grabó numerosos discos, programas de radio y televisión y realizó conciertos y muestras de su obra plástica en distintos escenarios de Europa y América Latina. Se destaca la exposición individual de sus arpilleras y óleos realizada en 1964 en el Pavillon de Marsan del Louvre de París, logrando ser la primera artista latinoamericana en exhibir sus obras en el famoso Museo.


En 1965, de regreso en Chile, instaló una carpa en la comuna de La Reina creando un Centro de Folklore y Arte Popular.


Sus obras conforman el patrimonio de la Fundación Violeta Parra, creada por sus herederos con la finalidad de rescatar, preservar y difundir la creación plástica y literaria de esta artista del pueblo, que logró la universalidad a través de su arte.

 

MARTA BRUNET

Marta Brunet Cáraves, Desarrolló tempranamente su gusto por las letras y la escritura, y aunque en la adolescencia manifestó su vocación por proseguir una carrera profesional, sus padres se lo impidieron. Vivían en un ambiente eminentemente conservador, que veía con malos ojos el ingreso de la mujer al mundo profesional.

 

Fue hija única del acaudalado matrimonio formado por Ambrosio Brunet Molina y la española María Presentación Cáraves del Cossio. Nació en Chillán el 9 de agosto de 1897. Confinada al campo familiar en Malleco, no asistió al colegio y creció entre lecturas, rodeada de profesores y otros adultos. Como muchos jóvenes de su entorno, tuvo ocasión de complementar su formación con un viaje al Viejo Mundo (en 1912). Tras iniciarse la Primera Guerra Mundial, regresó a Chile.

 

Así permaneció en Chillán, donde integró un grupo de aficionados, y comenzó a escribir poesía, que publicó en el diario local La Discusión.

 

Impulsada por Alone, se reorientó hacia la narrativa, dando lugar a la publicación de Montaña Adentro, su primera novela, en 1923, con la cual sorprendió al público y a la crítica.

 

Su floreciente carrera como novelista la trajo a Santiago en 1928, donde alternó su actividad literaria con el periodismo y una intensa vida social. Desarrollando temas del mundo campesino, su escritura se inscribió en la escuela narrativa "criollista", que describe paisajes y costumbres rurales, con un especial énfasis en la psicología interior de sus personajes.

 

Alternó lo anterior con la publicación de cuentos y crónicas en diarios capitalinos y sureños, y con la dirección editorial. En 1933 recibió -entre otros- el Premio Novela de la Sociedad de Escritores de Chile.

 

Con su nombramiento en 1933 y posterior confirmación como cónsul de profesión en 1943, Marta Brunet inició una larga carrera diplomática que la llevó a Buenos Aires hasta 1952, año en que fue relevada de su cargo por el Presidente Ibáñez. Retomó esta labor diez años después, cuando fue nombrada agregada cultural de la embajada chilena en Brasil y posteriormente en Uruguay. Alternó sus actividades oficiales con la colaboración en revistas y diarios argentinos, cubanos, peruanos y colombianos.

 

Durante este período, desarrolló una segunda etapa de su creación literaria, desplazando el escenario de sus personajes femeninos hacia el mundo urbano y la ciudad. Reloj de Sol (1930), Aguas Abajo (1943), El Mundo Mágico del Niño (1959) y Amasijo (1962) fueron algunos hitos de este recorrido.

 

Culminó su trayectoria literaria al recibir el Premio Nacional de Literatura en 1961, fue la segunda mujer en obtenerlo luego de Gabriela Mistral.

 

Falleció el 27 de octubre de 1967 en Uruguay, soltera y sin herederos.

 

ANITA LIZANA

Anita Lizana de Ellis nació el 19 de noviembre de 1915, fue una de las mejores exponentes femeninas en la historia del tenis mundial y la mejor chilena de todos los tiempos en este deporte. La llamaban cariñosamente “La ratita”, apodo que se ganó debido a su baja estatura, su cuerpo ágil y menudo, solo 1.59 metros que no fueron impedimento como para destacar dentro de una familia plagada de tenistas.

 

Su tío Aurelio le inculcó a Anita el tenis desde pequeña, a los 6 años ya dormía con raqueta, su talento y facilidad para el deporte la hicieron participar oficialmente en su primera competencia a los 11 años, torneo en el que le ganó a una experimentada de la época, María Salas. Aquel año 1926 el deporte se consideraba como Amateur.

 

Roberto (su padre), comenzó a administrar la cancha de los alemanes. Se fue quedando y quedando. Los alemanes le tomaron cariño y un día le regalaron una casita de cuidador donde nacieron todos. "De niños nos sentíamos más cómodos entre raquetas y pelotas que con muñecas o trenes de juguete". Comenta Anita en 1986, la única entrevista que un chileno le logró hacer en su hogar de Escocia.

 

La familia del cuidador Roberto Lizana estaba compuesta por su esposa y seis hijos: Clotilde, Loreto, Anita, Ricardo, Roberto y Juan. No le era fácil alimentarlos y mantenerlos con el sueldo de administrador del club, además de los pesos que recibía del Ministerio de Agricultura por cuidar sus terrenos.

 

El papá nos metía el estudio. No podíamos ser flojos. Tenía que criarnos derechitos, ya que éramos muy pobres y ésa era la única forma de surgir.

 

Anita era la más revoltosa. Pero eso no duró mucho. Adolescente, se puso seria. Y ni siquiera fue muy polola. No nos dejaban salir muy seguido.

 

Todos los hermanos se dedicaron al tenis, con la diferencia de que les daba por épocas, mientras que a Anita, le gustó como forma de vida. Jamás pensó hacer otra cosa, una fiel muestra de la fuerza y perseverancia que la llevó tan arriba, a ninguno de los hermanos le faltaban condiciones para el deporte, pero ella era superdotada.

 

Los fines de semana los pasaba esperando que se fueran los socios del club para irse a las canchas o a los jardines y hacer gimnasia. El resto de los días, regresaba corriendo de sus clases en el Liceo Nº 4 de Niñas, directo a practicar. Pasaba horas ejercitando las piernas y puliendo defectos de su juego, bajo la mirada de su padre y de su tío.

 

En 1930 resaltaría por primera vez el nombre de Anita, su inapelables condiciones para el deporte la hicieron coronarse campeona de Chile en la categoría adulta a los 13 años, condición que mantuvo durante 4 años hasta 1934.

 

En 1936 alcanzó su consagración definitiva, ganó varios torneos en Europa y alcanzó los cuartos de final de Wimbledon, hechos que la posicionaron en la octava posición del ranking mundial, época en que no había registro, sino que las escalas las hacían periodistas de revistas especializadas.

 

En 1937 vuelve a alcanzar los cuartos de final del pasto inglés, para que el 11 de septiembre de ese mismo año ganara el título de Forest Hill tras derrotar en la final a la polaca Jadwiga Jerdzejowska por 6-4 y 6-2, fue tan grande el esfuerzo que hizo la chilena, que al terminar el match cayó desmayada. Ahí estaba la imagen del deportista de 22 años con garra que lucha hasta el límite de sus fuerzas, en que tanto se reconoce el chileno. La polaca venía de jugar la final de Wimbledon (el otro torneo más importante de la época, después de Wimbledon) y estaba considerada entre las mejores del mundo. Forest Hill, hoy es conocido como el abierto de Estados Unidos, en aquel torneo la chilena se convertiría en la primera latinoamericana en ganar un Grand Slam, además no cedió ningún set en todos sus partidos y fue elegida como la nueva número 1 del tenis mundial al final de la temporada. Cuando el año terminaba la raquetera nacional viaja a Chile por unos días, en ese entonces fue recibida por el Presidente Arturo Alessandri Palma.

 

A lo largo de disputadas sus temporadas fue haciéndose espacio entre las mejores raqueteras del mundo, convirtiéndola en ese tipo de rivales a vencer en cada torneo, hecho que decayó en 1938, año en que “la ratita” contrae matrimonio con Ronald Ellis, un escocés que se dedicaba a jugar de vez en cuando al tenis, así la chilena dejó vorazmente el circuito internacional por unos años, radicándose en Dundee, la tercera ciudad más importante de Escocia. Aquí vivió durante muchos años con su esposo, a quien conoció en el año 1936 en un hotel de Peebles llamado Hidropathic, con el tuvo 3 hijas (Ruth, Carol y Carmen), era entonces el mejor barrio residencial de Dundee.

 

Solo en el año 1946 la chilena reaparece en Wimbledon, con algunos otros torneos extras que a pesar de su alejamiento de las canchas igual la mantuvieron dentro de las mejores, esto se comprueba cuando ese mismo año ganó torneos de relevancia, siendo los más destacados los 3 consecutivos que consiguió en Bournemouth, Inglaterra, además del campeonato escocés, torneo donde su esposo hacía de local y junto a Anita se llevaron este más cuatro torneos en la categoría mixtos, eso sumado a una serie de campeonatos en Europa. La chilena siguió compitiendo de forma local en Escocia, país en la que salió campeona nacional.

 

Ya entonces era campeona de Estados Unidos por Forest Hills y le restaba ganar Wimbledon para tocar el cielo con su raqueta. Pero para esta mujer nacida durante la primera guerra mundial llegaron los hijos y, junto con ellos, la segunda guerra. La guerra dio muerte a la tenista. Siguió – como pudo- practicando en Escocia, donde el tenis femenino era débil, y entonces debieron ser varones quienes la ayudaron a mantenerse en forma. Pero no resultó suficiente ayuda, y por eso hoy tiene todavía un sentimiento negativo que no oculta bien.

 

Seguramente sin la segunda guerra, yo habría ganado Wimbledon para Chile. Perdí en 1946 y desde entonces no he vuelto a competir, aseguró Lizana en 1986.

 

Aunque Anita Lizana es sin lugar a dudas la tenista más exitosa de Chile, nunca se dedicó a este deporte como profesional. Sus triunfos pasearon el nombre de Chile en las mejores canchas del mundo, dejando un legado de 17 campeonatos en singles, 2 campeonatos en dobles, 5 campeonatos dobles mixtos (junto a su esposo) y fue campeona nacional en Chile, Escocia y Suecia (ya casada y con 2 hijos), estos logros permitieron bautizar una parte del mítico Estadio Nacional con su nombre: Complejo Anita Lizana además de una calle con su nombre en el sector de Parte Alta en Coquimbo.

 

Jamás se hizo profesional. Al principio, porque era estudiante. Luego, el marido no se lo permitió. Como amateur, en todo caso, poseía un juego completísimo. Un periodista que estuvo cerca de ella en los comienzos, aseguraba que todos los tiros eran firmes. Sin embargo, el golpe excepcional lo constituía la pelota corta con efecto, que desubicaba al rival. Además, parecía incansable. La mejor prueba son sus partidos con los mejores varones de la época… Al segundo set los mandaba agotados a los camarines.

Muchos raquetazos y poco dinero. Por falta de medios ninguno de ellos la pudo ir a visitar a Escocia. En más de 40 años, vieron una sola vez a Anita, en 1966, cuando el gobierno de Frei padre la invitó.

 

La llamaron por teléfono en 1978 -al enviudar- para pedirle que volviera. Pero se negó, argumentando que en Gran Bretaña estaban sus hijas, sus nietos, todo lo principal.

 

Para los más jóvenes de la familia, como para muchos chilenos que no la conocieron, Anita es pura leyenda.

 

MARCELA PAZ

Su verdadero nombre era Esther Huneeus Salas y fue la creadora de Papelucho.

 

Conocida por todos los niños de Chile por su pseudónimo Marcela Paz, nació en Santiago en el año 1902, en el seno de una familia tradicional, conformada por Francisco Huneeus y María Teresa Salas Subercaseaux y sus 8 hijos. Acorde a las costumbres de las clases altas de esa época, no asistió al colegio ni al liceo, sino que recibió una formación particular, donde destacaban los idiomas, el piano, y la cultura europea en general, incluyendo viajes por numerosos países del Viejo Mundo.

 

Posteriormente, y durante un largo período que abarcó juventud y adultez, asistió esporádicamente a cursos dictados en la Escuela de Bellas Artes.

 

Esther Huneeus apareció con su pseudónimo Marcela Paz como colaboradora de El Diario Ilustrado, de la revista de masiva circulación para niños y jóvenes El Peneca, y posteriormente de Mampato, también dirigida al público infantil. En 1933 conquistó un destacado sitial como escritora gracias a la publicación de Tiempo, Papel y Lápiz, su primera novela. La crítica celebró su pluma fresca y humorística, y un fino manejo descriptivo del mundo psicológico.

 

Evidentemente su preocupación era el mundo infantil, lo que quedó de manifiesto en su libro Soy Colorina.

 

Cuando Marcela Paz envió Papelucho al concurso de cuentos convocado por la Editorial Rapa Nui, no imaginó que el diario de vida del pequeño Papelucho iba a tener tan buena acogida. Fue publicado en 1947, y permitió a su creadora saltar a la fama. Papelucho es un niño como cualquier otro, con accesos de malhumor y alegría, que se asoma al mundo adulto sin perder una gota de su curiosidad, ingenio y vitalidad.

 

A esta primera obra siguieron muchas otras, en que Papelucho fue sucesivamente huérfano, hippie, detective, historiador, misionero, enfermo por equivocación, hermano mayor, etcétera. Los diferentes libros sobre Papelucho han sido reeditados una y otra vez en Chile, y traducidos a muchos otros idiomas.

 

Según la propia autora, escribió las aventuras de Papelucho pensando en lo mucho que había sufrido de niña leyendo Oliver Twist, convencida de que a los niños hay que entretenerlos y educarlos, sin exponerlos a historias tan tristes.

 

Entre los numerosos aciertos de Marcela Paz se menciona también el libro de cuentos en versos llamado Muselina Pérez Soto, y la obra Perico Trepa por Chile, escrita en colaboración con Alicia Morel, otra destacada escritora infantil chilena. En reconocimiento de su amplia trayectoria, en 1982 se le concedió el Premio Nacional de Literatura. Este reconocimiento se sumó a una larga serie de distinciones literarias que la autora recibió a lo largo de toda su vida.

 

Otras de sus creaciones fueron La Pecosa, La Vuelta de Sebastián, Caramelos de Luz y A Pesar de mi Tía.

 

Marcela Paz falleció en Santiago el 11 de junio de 1985.

 

 

 

ISABEL ALLENDE

Isabel Allende Nació en 1943. Fue directora de la revista infantil Mampato y se hizo conocida a través de sus insuperables columnas en la Revista Paula (15 años) donde recreaba humorísticamente al hombre chileno, calificado por ella como "su troglodita"(Civilice a su troglodita).

 

Es periodista de profesión. Ha viajado por muchos países del orbe. Vive actualmente en Estados Unidos.

 

Isabel Allende esencialmente es novelista, allí es donde se manifiesta mejor su vena narrativa. En el comienzo de su carrera literaria incursionó en el teatro (tiene tres obras) y en el cuento infantil, pero su éxito se ha basado, específicamente, en la novela, donde a veces campea con éxito el realismo mágico de García Márquez, lo cual, si bien para algunos es un agravante en su creatividad, para el público, que la hizo su favorita, es un acierto.

 

De Isabel Allende queda mucho por escribir.

 

LUCÍA BAHAMONDE CARRILLO

Al comenzar este artículo, decía que todos somos marcados de una u otra forma en nuestra vida por alguna mujer, esta mujer es la que estampó en mi vida, una forma especial de ver las cosas.

 

Ella era mi tía. Una de mis tías. Sólo que ella era especial.

 

Una mujer de un metro cincuenta y poco, analfabeta, campesina; sin embargo más grande que muchas, con una sabiduría infinita y una gran capacidad para actuar en la ciudad como si siempre hubiese vivido en ella.

 

La “conocí”, creo que por 1961, cuando yo tenía unos ocho años. Por supuesto que en el campo, donde ella vivía, en el que sería el primero de miles de viaje a su casa, que algunos años fue en ese lugar, después fue en otro, y así hasta que definitivamente compraron un poco de tierra con mi tío, que sería el último lugar, donde vivirían hasta morir los dos.

 

Era una mujer excepcional. En la casa vendía de todo, si alguien quería sal, ella vendía sal; si alguien quería comprar ropa, ella tenía; y lo más importante, si alguien no tenía dinero, no era problema ya que podría pagar después. Y ella no olvidaba, pero no cobraba, y nunca nadie le quedó debiendo. Todo el mundo la llamaba de abuela Lucy, creo que en memoria de una mujer que se llamaba así, matriarca de una familia mapuche.

 

No recuerdo a nadie que le haya faltado el respeto, era querida y respetada; cuando recién llegados a la que sería su última casa, ellos no sembraban nada, por que mi tío continúo trabajando en aserraderos; sin embargo, las frutas y verduras de temporada sobraban. Lo que siempre me impresionó fue su memoria y su claridad mental, ella sabía exactamente quien había sembrado qué en cualquier lugar de los alrededores, cuando digo los alrededores estoy hablando de diez kilómetros a la redonda. Cuando se acababa el trigo para las aves, ella decía “vayan a comprar donde don Juan Muñoz, el tiene”. Y así era siempre. Es importante aclarar que mi tía no salía nunca de la casa. En los últimos veinte años de su vida, no creo que haya visitado a más de tres o cuatro familias. Pero, como todo el mundo conversaba con ella, (frente a su casa había un paradero del bus rural) sabía todo lo que acontecía.

 

Ella siempre estuvo dispuesta a tender una mano a todo el que necesitara, por supuesto que toda la familia incluida; y ella dirigía la casa, ella tomaba todas las decisiones importantes, y siempre vivió acompañada solamente de hombres; el marido, el cuñado, un sobrino, el suegro, un mapuche; todos respetándola y queriéndola. Yo también.

 

Estas no son todas;

Hay muchas más y en otros ámbitos de la vida chilena, he querido poner aquí las que recordé y las que sin duda son reconocidas no sólo en Chile, sino en el mundo.

 

BARRIO LA BOCA

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La Boca es un barrio de gente trabajadora, con vocación marinera, de calles irregulares y de veredas altas que resguardan las viviendas de eventuales inundaciones. Algunas de sus casas son de madera y cinc, otras de chapa y pintadas con colores muy intensos. Es un barrio diferente al resto de Buenos Aires; es una zona de inmigrantes donde es posible encontrar comunidades de italianos, griegos, yugoslavos y turcos.

 

Los habitantes de La Boca fueron siempre divertidos, ruidosos y melancólicos. En el barrio han nacido cantores, músicos, poetas y artistas plásticos, muchos de los cuales han ocupado lugares relevantes en la preferencia popular.

 

La Boca tiene una zona de actividades portuarias que es la correspondiente a la ribera, la que se divide en dos tramos: Ribera del Riachuelo y la Dársena (muelle) Sur Portuaria.

 

La primera posee galpones, depósitos y talleres pertenecientes a empresas que aprovechan las cercanías del ferrocarril para transportar su mercadería. La zona más visitada es la Vuelta de Rocha, recodo del Riachuelo, que se asemeja a un pequeño estuario. En su costa se encuentra el viejo "Vapor de la Carrera" embarcación que unía diariamente las ciudades de Buenos Aires con Montevideo, hoy transformado en una tienda de regalos, antigüedades y restaurantes. En las inmediaciones se encuentran los puentes Nicolás Avellaneda, recorrido permanentemente por un intenso tránsito automotor y el antiguo trasbordador de hierro construido a principios del siglo XX que se encuentra fuera de funcionamiento, cuya imagen representa al barrio y que sirvió de inspiración para magníficas obras del artista argentino, Quinquela Martín.

 

En las cercanías se encuentran las edificaciones donadas por Benito Quinquela Martín, como la Escuela Museo que alberga sus obras y la de otros pintores argentinos, el Teatro de la Ribera; el jardín materno-infantil y el Instituto Odontológico.

 

La Dársena Sur es una prolongación artificial del Riachuelo, y es el lugar donde atracan las embarcaciones que transportan pasajeros a Uruguay.

 

La calle Necochea es famosa por sus cantinas, bares y fondas, donde se come exquisita comida italiana, con música y bailes. En las calles Brandsen y Suárez se encuentran las cantinas especializadas en pastas y mariscos, que atraen a los turistas hasta altas horas de la noche.

 

La calle Caminito es el lugar más preciado de La Boca. De apenas 100 metros de longitud, con calles de adoquines, murales, cerámicas y distintos adornos, es un paseo peatonal que recrea a los antiguos conventillos pintados de colores vivos y con la ropa tendida en sus ventanas. Por esta calle transitó Juan de Dios Filiberto, quien luego escribió el tango que lleva su nombre. La iniciativa de ponerle "Caminito" a la calle surgió de su amigo el artista Benito Quinquela Martín.

 

Sobre esta calle se ubican artistas y artesanos que venden pinturas y suvenires con temas alusivos al tango y al barrio. También es una zona donde se concentran artistas callejeros representando personajes locales que cantan tangos famosos acompañados por una guitarra o un bandoneón como así también parejas bailando un tango. Es una calle turística, no sólo visitada por los extranjeros, sino por argentinos de todo el país.

 

Cerca de "Caminito", por la calle Olavarría, se encuentra la Iglesia San Juan Evangelista. Construida a fines del siglo XIX, de estilo románico toscano, es la única torre campanario con fachada clásica y cúpula renacentista. El interior está decorado con atractivas pinturas al fresco; de tres naves separadas por vigorosas columnas jónicas. Anexo se encuentra el colegio conventual que exhibe en las paredes exteriores amplios murales en mosaico.

 

En la calle Benito Pérez Galdós, se encuentra la ex Usina de la Compañía Italo Argentina de Electricidad cuyo edificio de muros descubiertos y estilo románico medieval, es un fiel exponente de las corrientes arquitectónicas de principios del siglo pasado.

 

El Club Atlético Boca Juniors, ubicado en Brandsen 805 es uno de los clubes de fútbol más importantes del país y fue fundado por cinco jóvenes habitantes del barrio de la Boca en 1905. El nombre de la institución fue tomado directamente del barrio, pero se le agregó la palabra "Juniors" que le daba a la denominación algo más de prestigio, contrastando con la fama de "barrio difícil" que se había ganado la Boca por aquel entonces. Su estadio de fútbol tiene capacidad para 50.000 espectadores y en su centro social y deportivo se practican otras disciplinas deportivas.

Breves Encuentros con la Historia

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La Independencia de América española

 

Causas de la Independencia:

Los hechos que provocan la emancipación política de América Latina, constituyen parte de un proceso histórico que transcurre entre 1808 y 1824. Iniciado en las Indias como una respuesta al movimiento juntista desarrollado en España para defender los derechos de Fernando VII, prisionero de Napoleón, tuvo en su comienzo carácter autonomista y federalista para derivar finalmente en rebelión independentista. Se consuma con las guerras de independencia.

 

Este hecho de tanta trascendencia, ocurrido casi simultáneamente en casi toda América, ha sido objeto de interpretaciones múltiples. Sin pretender sostener que la emancipación puede ser explicada por el juego mecánico de causas y efectos, y sólo con el propósito de ilustrar respecto de la diversidad de criterio habido en el enfoque de un asunto asaz complejo, sintetizamos los motivos históricos considerados como causas de la independencia. Ellos pueden agruparse en dos grandes unidades:

 

Causas Internas: La emancipación se ve como una lucha de reivindicaciones. Ellas serían: la deficiente administración, la relajación de costumbres, el régimen comercial de monopolio, la postergación de criollos y mestizos, el absolutismo y tiranía de la autoridad virreinal, las restricciones culturales y otras.

 

Causas Externas: Son hechos que promueven a la consecución del objetivo. Serían: la influencia de la filosofía de la Ilustración, el influjo que ejercen en los criollos ilustrados los políticos europeos, la influencia de la revolución francesa, el ejemplo de la independencia de Estados Unidos, el papel desempeñado por las sociedades secretas, la participación activa de los jesuitas expulsos, etc.

 

A estos antecedentes se agregan, como hechos que apuran el proceso, la invasión de Napoleón en España y la reacción que provoca en América el absolutismo de Fernando VII, luego de su restauración en 1814.

 

Sin duda, todos estos hechos concurren a la explicación del fenómeno, pero su significación sólo alcanza sentido cuando se los ubica en la complejidad de su contexto. Por ello son necesarias algunas precisiones:

 

La independencia no se consuma con la constitución de las Juntas, tampoco en el momento en que ella se proclama. Se desarrolla en un período de aproximadamente catorce años y se logra cuando los ejércitos criollos derrotan a las fuerzas realistas en las llamadas "guerras de independencia”. Estas guerras tienen el carácter de guerra civil: se enfrentan casi siempre peninsulares y criollos, pero en ambos bandos se hayan unos y otros. Este hecho explica que la lucha armada haya sido relativamente larga, a pesar de haber enviado España a América escasos contingentes militares.

 

Los hechos políticos y militares, definitorios del proceso, se enmarcan en tres momentos, originados por la aparición de tres coyunturas históricas de signo político, modificadoras de las estructuras vigentes en el tiempo. Ellas son:

 

La crisis monárquica de 1808, provocada por la abdicación de Fernando VII y Carlos IV a favor de Napoleón, cuya reacción es el movimiento juntista en España y América. En está, desde una actitud fidelista se deriva poco a poco al autonomismo separatista.

La reacción absolutista de 1814 se manifiesta con la vuelta al poder de Fernando VII, quien desconoce la Constitución Liberal de 1812 e inaugura la política de pacificación de América. La respuesta americana al absolutismo fernandino será la propagación del ideal independentista a sectores sociales hasta ese instante ajenos al movimiento.

 

El movimiento liberal español de 1820, con el levantamiento de Riego, vuelve a imponer la constitución de 1812, desbarata el intento borbónico de enviar fuertes contingentes militares para pacificar América y causa la reacción de los grupos conservadores políticamente predominantes en México y Lima; estos grupos, para no someterse a los liberales españoles, favorecen ahora la independencia de sus regiones.

 

El movimiento independentista es de carácter localista, producto de los intereses regionales desarrollados. Se fragua en torno a las capitales de los centros administrativos indianos por la gravitación que ejercen los Cabildos de las ciudades metropolitanas. Su manifestación histórica posterior será la formación de Estados nacionales sobre supuestos sociales regionales.

 

La independencia de América presenta como nota característica un alto grado de complejidad, tanto en lo que concierne a los territorios como a los factores específicos. Sin embargo, tal heterogeneidad no supone falta de unidad: el hecho es uno, que ocurre de modo propio en cada lugar. De allí que no se acepte definir todo el proceso revolucionario por un solo principio, como tampoco es válido aplicar una teoría a todas las regiones. Con todo, es posible admitir cierta generalidad.

Cómo sobreviviríamos un día sin Internet

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Domingo 15 de enero de 2012 | Publicado en edición impresa

Tecnología / La protesta digital contra una ley antipiratería

Este miércoles, los gigantes de la Red, como Google y Facebook, podrían suspender sus servicios; ¿el mundo está preparado para ello?

Por Franco Varise | LA NACION

Supongamos que ese día limpie la casa y acomode sus discos; cambie una lamparita y anote varias ideas para no perderlas; hasta lea un libro, cocine y algunas cosas más. ¿Así sería un día sin Internet? Tal vez. Pero otra versión menos doméstica indica que personas, empresas, instituciones y gobiernos quedarían paralizadas. Podría causar trastornos de ansiedad, incomunicación, impactar en la economía mundial y, porque no, otorgar algo de paz a los adictos a la Red de Redes.

Y todo esto podría ocurrir este miércoles.

La amenaza de Google, Yahoo!, Facebook, Foursquare, Twitter, Wikipedia, Amazon, Mozilla, AOL, eBay, PayPal, IAC, Linkedin, OpenDNS y Zynga de suspender sus servicios por 24 horas frente al debate en el Congreso de los Estados Unidos de la ley antipiratería digital conocida como Stop Online Piracy Act (SOPA), que restringiría a la posibilidad de compartir contenidos, abrió un interrogante: ¿qué pasaría si ése u otro día cualquiera, Internet, algo que hoy se considera tan "natural" como la luz eléctrica o el agua corriente, ya no estuviera ahí disponible?

Para tener una idea del impacto bastan algunos datos. En un día, en la Web se registran más de 100.800 dominios, se mandan 250.000 millones de mails, se suben 864.000 videos a YouTube, se escriben más de 936.000.000 comentarios en Facebook y se emiten 102.600.000 tweets .

Eso no es todo. En Google se realizan 1000 millones de búsquedas, se escriben 2.160.000 actualizaciones de blogs, se producen 532.800.000 llamadas por Skype y se descargan en iPhones 18.720.000 aplicaciones.

Parece mentira, pero en veinte años Internet logró que casi toda actividad humana esté montada sobre ella de una manera difícil de imaginar. Y, aunque el mundo existió antes de Internet, de manera "analógica", imaginarse qué sería de la humanidad sin la conectividad y ubicuidad de los dispositivos tecnológicos suena por lo menos raro.

Aunque el "apagón", en principio, se había anunciado para el 23, el sitio de intercambio de contenidos Reditt, principal impulsor de la protesta digital contra SOPA, anunció que este miércoles 18 interrumpirá sus servicios y, aunque no lo han confirmado, muchos en Estados Unidos creen que los gigantes de Internet podrían adherir a esta medida.

El proyecto de ley fue impulsado el 26 de octubre de 2011 por el congresista republicano Lamar S. Smith. Tiene el apoyo de la industria cinematográfica de Hollywood, las grandes discográficas norteamericanas y ESA (Entertainment Software Association), que agrupa a las principales compañías de videojuegos. Pero casi todo el resto de las grandes empresas de Internet están en contra.

Infografía: 24 horas en Internet

 

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"Mi rutina diaria comienza con leer los últimos tweets de mi timeline y ver qué noticias son las más destacadas en mi lector de RSS. Internet es mi fuente de información, actualidad y entretenimiento. Lo primero que haría en un día sin Internet es correr a la esquina a comprar algo para leer en papel, lo que no he hecho en los últimos cinco años…", dijo a La Nación Francisco Kemeny Larrondo, de 29 años, consultor en Marketing Digital y Social Media. Su relato es similar al de muchos otros. "Mi trabajo sería muy difícil de llevar a cabo porque el 80% de lo que hago involucra enviar correos electrónicos y usar Google para buscar información… ¡Qué miedo, todos mis archivos de trabajo están en la nube! Básicamente, tendría que tomarme el día libre", agregó.

Según un estudio realizado por el Centro de Predicción Económica (Ceprede) de Madrid, de acuerdo con datos recogidos por World Economy Survey (WES), los negocios de todos los países y regiones sufrirían una caída en sus operaciones comerciales, en un promedio global del 65 por ciento. Oceanía sería el continente más afectado, 88%; América del Norte, 80%; Asia, 71%, y América latina, 53%. Esto demuestra la dependencia a Internet.

Economías desprotegidas

"A medida que pase el tiempo y las tecnologías se vayan desarrollando, las políticas deberán ser más intensivas para proteger las economías de los países", sostiene el estudio de la Ceprede.

El tema no es broma. Existen hoy empresas enteras montadas sobre Internet. Ni hablar de aquellas que están relacionadas con el e-comerce , como eBay, Amazon, y más cerca, Mercado Libre o Groupon. Pero también sufrirían los sistemas de transporte, los gobiernos y todo el sistema financiero mundial.

"Las grandes compañías que se dedicaban a la producción y distribución analógicas están en una gran crisis. La manera de hacer negocios ha cambiado y todo gracias a la digitalización de los contenidos y los sistemas", expresó en su blog IdentidadGeek Zapata, un estudiante de ingeniería electrónica español.

Otro punto es que el pulso de la humanidad queda actualmente registrado a través de la interacción de las personas e instituciones por Internet. Ese día sin Red quedaría en blanco, o en negro digitalmente hablando.

"Ahora que lo pienso, ¿cómo mantendría el contacto con mi familia, amigos y cercanos? Todo lo hacemos por servicios web: Skype, Whatsapp, iMessages… me sentiría solo…", reflexionó Kemeny Larrondo.

El aspecto psicológico tampoco sería menor. Cada vez más personas supeditan su relacionamiento y comunicación a las redes sociales. Hacer una llamada telefónica es ya algo antiguo.

"De sólo pensar en no poder estar conectado, me recuerda a los días de vacaciones. No sería malo, sólo menos productivo, quizá deba aprender a cosechar y trabajar la tierra, ya que mis skills [habilidades] digitales no tienen ninguna utilidad en un mundo sin Internet. Esto me hace pensar en que si ése fuese el caso, he perdido mucho tiempo de mi vida en la computadora", concluyó un operador de sistemas.

COMENTARIOS

­—      En honor a este día, con o sin apagón, escribiré un carta A MANO con lápiz y papel y se la enviare a mi madre… gracias por abrir los ojos de muchos (yo incluido) ¿y dejar el Internet por un día a la semana?

      Uf, qué drama ¿no? 24hs sin internet, tremendo. ¿Cómo sobrevivir a semejante catástrofe? Para cortarse las venas… ¡Por favor! ¿estamos todos locos? Es internet ¡¡no comida y agua!!

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      ¿Hay vida más allá de Internet y los celulares…?

 

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      Dejar todas las cosas en la nube, hasta los programas y los documentos importantes puede ser un problema si no tienes internet, o se corta la línea por cualquier cosa. Con el resto se volvería a los métodos tradicionales de poco tiempo atrás.

 

­         ARGENTINOS, SI SOBREVIVIERON 72 HORAS SIN LA KK, UN DIA SIN INTERNET NO HACE LA DIFERENCIA

      La libertad de expresión se vería afectada, ya que no podrías mencionar ni comentar nada relacionado con contenidos protegidos por esta ley, en ningún lado. Sitios web honestos, como Wikipedia o YouTube, podrían ser bloqueados indiscriminadamente si sospechan que permiten que sus usuarios ingresen información o contenido no autorizado. La mayoría de los sitios están alojados en EE.UU., por lo que el mayor impacto ocurrirá en Norteamérica, aunque la ley abarca a todo el mundo, sin excepción. Los ISP se transformarán en una especie de "policía" virtual que revisará tus IPs y cada acción que hagas, bajo presión de las grandes corporaciones, y en algunos países, podrían multarte o incluso ir preso. La piratería aumentará mucho más, y aparecerán más sitios ilegales que intentarán esquivar los controles… En fin, como puede ver, afecta a todos, y no pueden darse el lujo de censurar cualquier cosa y que te digan qué ver y que no, por eso hay tanta controversia en todo el mundo.

­—      Yo puedo pasar semanas sin conectarme a nada y sobrevivir. Te levantas, ejercicio, después laburo, después otro poco mas de gimnasia o deporte, cena, película y a dormir. No es ninguna ciencia.

­—      Google, eBay, PayPal son herramientas de trabajo.

LECTURA

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Los hombres que viven en una isla llamada Madagascar dicen que en una época del año llega de otros lugares un pájaro llamado Roc. Su forma es parecida a la del águila, pero mucho mayor. El Roc es tan fuerte que puede levantar en sus garras a un elefante, volar con él por los aires y dejarlo caer desde lo alto para después comérselo. Quienes han visto al Roc dicen que las alas miden dieciséis pasos de punta a punta y que las plumas tienen ocho pasos de largo.

 

 

1.— El pájaro Roc vive en una isla llamada ……………………….

 

2.— El ……………………. es mucho más ……………………. que un águila.

 

3.— El Roc puede levantar ……………………… entre sus garras.

 

4.— Sus alas miden ………………………. pasos.

 

5.— Las ………………… del Roc tienen ocho pasos de largo.

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