El uso del verbo haber como verbo con sentido pleno (‘tener’) es un arcaísmo que se usa, a veces voluntariamente, en la lengua literaria.

 

El uso más corriente del verbo haber es como auxiliar con un participio para formar los llamados tiempos compuestos:

 

Ya se lo he dicho.

 

Ya hemos llegado.

 

Otro uso del verbo haber como auxiliar es en la perífrasis obligativa haber de + infinitivo que no solo expresa obligación, sino intención y a veces simple acción futura:

 

El alquiler se ha de pagar dentro de los primeros cinco días del mes.

 

En cuanto al haber como verbo impersonal, en este uso el verbo haber solo tiene una persona y es la tercera de singular en cada tiempo, el presente tiene la forma especial hay.

 

El sustantivo que acompaña a la tercera persona del verbo haber con sentido impersonal no es su sujeto, sino su complemento directo. Lo que se puede comprobar sustituyendo este sustantivo por el correspondiente pronombre personal:

 

No hay cerveza. > No la hay.

 

No hay dinero. > No lo hay.

 

No hay perspectivas. > No las hay.

 

No hay ninguna oportunidad. > No la hay.

 

No hay esperanzas. > No las hay.

 

Si el sustantivo que acompaña a la forma impersonal de haber fuera su sujeto, sería sustituible por el pronombre personal en nominativo: el, ella, ellos, ellas.

 

Al no ser sujeto el sustantivo que lo acompaña, el verbo haber como impersonal sólo puede emplearse en la tercera persona del singular, independientemente del número del sustantivo que lo acompaña:

 

*Hubieron cinco niños jugando al fútbol. = Había cinco niños jugando al fútbol.

 

*En el choque de trenes hubieron cinco muertos. = En el choque de trenes hubo cinco muertos.

 

 

 

Haber impersonal

Es muy importante el empleo de haber como impersonal, para expresar la presencia del ser o seres, objeto u objetos designados por el sustantivo que en el enunciado se sitúa normalmente después del verbo. En este uso, en que el verbo solo tiene una persona (la tercera de singular) en cada tiempo, el presente tiene la forma especial hay:

 

Hay (no “ha”) mucha gente en la calle.

 

Interesa tener presente que ese sustantivo que acompaña al verbo (y que designa el ser u objeto cuya presencia enunciamos) no es su sujeto, sino su complemento directo, y lo demuestra el hecho de que cuando no es un nombre, sino un pronombre personal, este toma la forma de complemento directo (lo, la, los, las) y no la de sujeto (él, ella, ellos, ellas):

 

No lo hay.

 

No las hay.

 

Por no ser sujeto ese sustantivo, es erróneo poner en plural el verbo cuando el sustantivo está en plural:

 

*Habían pocas personas. Había pocas personas.

 

Esta concordancia del verbo haber con el sustantivo en plural se produce en España principalmente en el área del catalán y en hablantes procedentes de ella:

 

*En los escalones de la picota habían tres o cuatro viejos.

En los escalones de la picota había tres o cuatro viejos.

 

Habrán lluvias y chubascos en Galicia, Cantábrico, ambas Castillas.

Habrá lluvias y chubascos en Galicia, Cantábrico, ambas Castillas.

 

y está bastante extendida en América:

 

¿Han habido tiros, muertos? (Vargas Llosa, Pantaleón, 287)

 

En español normal el haber impersonal lleva habitualmente el complemento directo en forma indeterminada, esto es, sin artículo, o con artículo indefinido, o con adjetivo indefinido o de cantidad:

 

Había gente.

 

Había una señora.

 

Había unas señoras.

 

Había pocas señoras.

Había tres señoras.

 

No es frecuente que el complemento directo lleve artículo definido, como en este caso:

 

Las cuadras, en las que había las vacas que podemos llamar de servicio, algunas jacas propias o de los visitantes y, al fondo, el pajar. (Cossío, Confesiones, 33)

 

Cuando se desea expresar la presencia de una primera o una segunda persona, no se emplea haber, cuyo uso impersonal solo se refiere a terceras personas. Como, por otra parte, ya queda dicho que en este uso impersonal la tercera persona o cosa referida es complemento directo y no sujeto, no es aceptable una construcción como

 

Habíamos solo tres personas en la sala.

 

En casos como este se emplea el verbo estar:

 

Estábamos solo tres personas en la sala.

 

No obstante, esta construcción culta no siempre corresponde bien a la expresividad que en la lengua coloquial, especialmente en el nivel popular, tiene la concordancia de haber con “nosotros”; así en este ejemplo:

 

No hay ningún tío, mejor dicho, no habemos ninguno. (Castillo-Puche, Paralelo, 170)

 

Obsérvese que en este caso se emplea la forma habemos por hemos.

 

El verbo haber en su uso impersonal, seguido de que y de otro verbo en infinitivo, constituye una perífrasis verbal que significa necesidad u obligación impuesta por un sujeto que no se puede o no se quiere determinar:

 

Hay que trabajar.

 

Había que conseguirlo.

 

Ha habido que operarle.

 

Esta construcción, pues, equivale a ser necesario:

 

Hay que trabajar más = Es necesario trabajar más.

 

Otro uso impersonal es exclusivamente literario y expresa lapso de tiempo transcurrido:

 

La historia que voy a referir acaeció algunos años ha.

 

La lengua general utiliza en este caso el impersonal hacer:

 

La historia que voy a referir acaeció hace algunos año.

 

[Seco, Manuel: Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 101998, p. 238-239]

 

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